Bajo la manga

El presidente electo Ollanta Humala ha elegido dos piezas que serán clave en el próximo gobierno, por lo menos en los primeros cien días. Hay quienes afirman que la confirmación de Julio Velarde en la presidencia del Banco Central de Reserva no entraña peligro para la política social de Humala, y que el nombramiento de Miguel Castilla para el Ministerio de Economía es asimismo inocuo.

| 22 julio 2011 12:07 AM | Columna del Director | 892 Lecturas
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Si fuera tan simple, no me explico por qué desde Keiko Fujimori hasta Jorge del Castillo saludan jubilosos tales designaciones. ¿Será porque ahora optan por el cambio social y no por el continuismo neoliberal?

Castilla se ha arrepentido, según ese parecer, de haber ideado el Decreto de Urgencia 012, que restringió gastos en regiones, municipios, hospitales y universidades, ocasionando grave daño a programas de educación y salud, y una ola de despidos.

No se debiera olvidar que dicho Decreto de Urgencia, firmado por Alan García, Rosario Fernández, presidenta del Consejo de Ministros, e Ismael Benavides, ministro de Economía, el 31 de marzo de 2011, estableció que, en materia de bienes y servicios “no se podrán autorizar compromisos que superen el 40 por ciento de la Programación de Compromisos Anual” y que, en cuanto a gastos de capital, “no se podrán autorizar compromisos que superen el 25 por ciento de la Programación de Compromisos Anual”.

Con lo cual el ministro de Economía y el viceministro Castilla demostraron que sí se puede: que ese ministerio puede maniatar a todos los demás ministros mediante recortes presupuestarios abusivos y violentos.

La cúpula aprista considera que el nombramiento de Castilla es un homenaje a la “buena política económica del Apra”. Nadie ha visto que Castilla declare que ha roto con esa política.

Si ese cambio se hubiera producido, habría que preguntarse cuándo emprendió Castilla el camino de Damasco. Porque resulta por lo menos curioso que su designación haya sido promovida y apadrinada por Enrique García, presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), a cuyas órdenes trabajó Castilla en el pasado.

Hugo Cabieses planteó en nuestra edición de ayer la hipótesis de que para la designación ha influido el ofrecimiento de Enrique García a Humala de otorgar al Perú créditos por 7,500 millones de dólares. Cabieses acierta al señalar que la CAF no está en condiciones de prestar esa suma y que, además, los créditos de esa institución son los más caros del mercado financiero internacional.

Es una verdad de Perogrullo que Humala no ganó las elecciones con el programa de Julio Velarde y Miguel Castilla. Lo cual implica que la designación de éstos no se conjuga con la voluntad de cambios expresada en las urnas. Por eso habrá que remitirse a la prueba de los hechos, y esperar que Humala haga respetar el sentido del voto ciudadano.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com