Bajo amenaza de fascismo

El triunfo rotundo de Evo Morales en el referéndum del domingo último es un triunfo del cambio revolucionario y de la democracia. De una democracia amenazada por los racistas de Santa Cruz y por la intervención descarada de Estados Unidos y de su mayordomía latinoamericana.

Por Diario La Primera | 12 ago 2008 |    

La victoria popular no va aplacar sin duda a los fascistas e intervencionistas, así como el avance electoral de Salvador Allende en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 no desarmó los planes golpistas de Henry Kissinger, el criminal que era secretario de Estado de Estados Unidos, y que manejaba a una camarilla militar y civil de Chile. Recuérdese que poco antes de su derrocamiento, Allende había propuesto un referéndum. El imperio y sus cómplices tuvieron miedo a esa consulta.

Contra Bolivia no sólo conspiran la oligarquía local y Washington. Chile trabaja desde hace años por desintegrar a Bolivia. Una de sus maniobras de larga duración consiste en azuzar la “autodeterminación” de los aymaras de Bolivia (y, por si acaso, del Perú).

Más de una vez he denunciado cómo ha trabajado durante décadas en esa dirección María Teresa Infante, alta funcionaria de la cancillería chilena desde los días de Pinochet. En Torre Tagle saben que, gracias al apoyo de la Marina de guerra de su país, ella ha sido mantenida y ascendida en los años recientes. Ahora es la más alta autoridad en temas de fronteras.

No se puede olvidar que los fascistas bolivianos enraizaron su poder en los días en que el dictador Hugo Bánzer entregó 30 millones de hectáreas en Santa Cruz y en el Beni a una argolla de neolatifundistas. Lo recuerda el argentino Martín Sivak en su libro Jefazo. Retrato íntimo de Evo Morales.

Bolivia sigue amenazada. Por eso necesita, ahora más que nunca, solidaridad y aliados. Si la reacción apela a una guerra civil, éstos serán aún más necesarios.

En mi memoria circulan no sólo los versos de España, aparta de mí este cáliz, de Vallejo, sino también las memorias de combatientes que acudieron a luchar junto al pueblo español. Uno de ellos, Pietro Nenni, líder del Partido Socialista Italiano, titula así el texto principal de su libro La guerra de España: “El drama de la no intervención”.

Se lee allí: “En el momento mismo en que la intervención de los fascistas italianos y alemanes se realizaba concretamente, en el momento mismo en que el pueblo en armas resistía a la rebelión interior… el gobierno francés decidió que no permitiría ninguna exportación de material de guerra destinada a España”.

Francia y Gran Bretaña impusieron la “no intervención”. La Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini eran, por supuesto, partidarias de esa criminal “no intervención”.

Hoy, Bolivia no está sola. Uno de los estadistas que la apoyan es el Presidente Lula, de Brasil.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com