Aumento con cuentagotas

Entre las mentiras y verdades a medias del Mensaje Presidencial figura el aumento a militares y policías. El vicepresidente de la República, Luis Giampietri, se ha encargado de precisar que el aumento se propondrá al Congreso en agosto y se aprobará en octubre, cuando se discuta el Presupuesto de la República para 2011.

Por Diario La Primera | 31 jul 2010 |    

Pero ¡ojo! esa propuesta sólo se refiere a un primer tramo del aumento, el cual se dará en cinco tramos. Sólo una parte del aumento se pagará en el primer semestre de 2011, cuando termine el régimen de Alan García. El resto correrá a cargo del gobierno próximo.

O sea que los cien mil militares y los 92 mil policías del Perú tendrán que armarse de la santa paciencia.

¡Y pensar que García ha declarado hace poco en El Comercio que él no cree en el goteo!

Como se sabe, una idea reaccionaria es que cuando la economía crece, algo chorrea hacia abajo. Esa es la tesis neoliberal respecto a la “redistribución” de la riqueza. La socialdemocracia mundial se agarró de ese clavo caliente, y ya sabemos a dónde fue a parar. En la Inglaterra laborista y la España del Partido Socialista Obrero (el PSOE) el resultado ha sido una recesión brutal y un desempleo de millones.

“En el país de Ficticia somos realistas. Creemos en principio que los gatos son liebres”, escribió el mexicano Juan José Arreola. Esa frase irónica puede retratar lo que en el último medio siglo han hecho la derechista socialdemocracia y la izquierda oportunista. Dieron gato por liebre a los pueblos.

Hoy, en Alemania, notorios líderes del conservador Partido Cristiano Demócrata defienden la política de bienestar social, mellada parcialmente por la alianza de socialdemócratas y “verdes” ecologistas cuando estuvieron en el poder. “La estabilidad laboral no se toca”, replicó días atrás en televisión un dirigente cristianodemócrata en polémica con un socialdemócrata. La derecha alemana sabe que atentar contra los derechos sociales puede desatar la cólera de los caudalosos sindicatos.

En nuestro país, la organización sindical de la policía ha sido reprimida y algunos de sus voceros han sufrido prisión, precisamente por reclamar aumento (sin cuentagotas).

En el Perú oficial, la creación de un sindicato de policías resulta un crimen inaudito. La verdad es que en muchos países civilizados esos sindicatos existen, son respetados y, por supuesto, negocian sueldos y condiciones de trabajo.

Recuérdese que el almirante (r) Jorge Montoya, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, presentó una propuesta del Ministerio de Defensa que significaba aumento gradual de 80% en cinco años para los que menos ganan y 30% para los mandos altos.

Los 192 mil soldados y policías estarán calculando sin duda por quiénes no votarán en las elecciones próximas.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com