Alias El Gato

Alan García está citado por la Segunda Sala de Reos en Cárcel (él está libre) para que declare como testigo en el caso del espionaje telefónico encargado a Business Track (BTR).

| 11 agosto 2011 12:08 AM | Columna del Director | 2.2k Lecturas
2266

El marino Manuel Elías Ponce, exgerente de BTR, asegura que fue García quien le encargó, entre otras misiones, interceptar las comunicaciones de Ollanta Humala durante la campaña electoral de 2006. El expresidente le dijo, según Ponce: “usted ocúpese del comandante, que yo me ocupo de la gorda (Lourdes Flores)”.

Por su parte, García ha intentado desmentir que haya sabido de los manejos de BTR respecto a Rómulo León y Alberto Químper, y alguna vez expresó que Ponce es “jefe de una banda que interceptaba y chantajeaba a miles de peruanos”.

Respira por la herida el expresidente, pues Ponce ha expresado que García sabía del chuponeo y que influyó en la desaparición de cuatro USB de la procesada Giselle Giannotti. Ésta ha dicho que esas grabaciones revelaban que García estuvo involucrado en la manipulación de esos registros porque en ellos constaba su complicidad en el faenón de León y Químper.

Afirma Ponce que los involucrados en el negociado querían negociar 875 millones de dólares, con el fin de adueñarse del poder durante 15 años: cinco de García, cinco de Jorge del Castillo y otros cinco de García.

Era un plan de tres quinquenios apristas. Antes, en el primer periodo presidencial, de García, el ministro de Energía y Minas Wilfredo Huaita (“Huaitita”) había dicho que el Apra se iba a quedar en el poder treinta años.

En las grabaciones de Giannotti se escucha que León quería ayudar con el faenón a Del Castillo para que se aupara en la presidencia de la República.

Por algo este último había tejido una red de vínculos con prensa, radio y televisión destinada a presentarlo como gran político y seguro soporte del sistema. No puede olvidarse que, en alianza con el fujimorismo, evitó que se estableciera el impuesto a las sobregancias de la gran minería.

Las revelaciones sobre interceptación telefónica comunican también una nota de humor. Resulta que al final del régimen de Alberto Fujimori, los chuponeadores de siempre interceptaban las conversaciones de García con Del Castillo. Desde su refugio en Bogotá o París, García adoptaba los seudónimos de Anonimus y Jcarter. Del Castillo se hacía llamar gato.

Un psicoanalista podría conjeturar que ya entonces el tío George soñaba con ser el gato despensero.

Mañana viernes deberá acudir García a la Sala Penal por el caso BTR. Pero tiene otras culpas no menos graves. Aparte de sus crímenes de lesa humanidad, debería aclarar cómo y en qué gastaron él, junto con Hernán Garrido Lecca y José Antonio Chang, los fondos para la reconstrucción del sur del país. Así lo acaba de proponer la congresista Ana Jara, congresista de Gana Perú por Ica.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

0.627795934677