Algodón: Brasil golea a EE.UU.

Contundente victoria ­acaba de obtener Brasil frente a Estados ­Unidos: un órgano de apelación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha confirmado un fallo que condena a Washington por no haber eliminado los subsidios ilegales que obsequia a sus productores de algodón.

| 03 junio 2008 12:06 AM | Columna del Director | 405 Lecturas
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Esto podría significar sanciones comerciales legítimas por mil millones de dólares al año contra Estados Unidos. Brasilia está autorizada para hacerlo.

La noticia debe alegrar a los algodoneros peruanos, que precisamente ahora sufren las consecuencias de los subsidios estadounidenses. Sabido es que el gobierno norteamericano otorga un subsidio de 50% al algodón que exporta. Por eso, nadie puede competir con su producto. El algodón que los textiles peruanos importan tiene acá un precio más bajo que en California, su lugar de origen.

El “oro blanco”, el algodón, recibe en EE. UU. $ 40 mil millones de subsidios al año.

Esos subsidios no sólo repercuten en el precio del algodón que Estados Unidos exporta. Distorsionan todo el mercado internacional.

El país que pregona el mercado libre impone a otros la esclavitud de sus subsidios.

El que debe de estar triste con esta noticia es el presidente Alan García. Debido a él y su ­entorno neoliberal, el convenio del TLC del Perú con Estados ­Unidos ni siquiera ha acudido, en el marco de la OMC, a la salvaguardia de tratamiento especial y diferenciado para la producción de los países en desarrollo. Nos ha impuesto la esclavitud.

La práctica desleal, de un país en cuyas haciendas se cultiva algodón con cosechadoras ­equipadas con computadoras y monitores conectados a satélites, tiene un efecto planetario: arruina la agricultura de los países más pobres.

Los subsidios yanquis al agro ascienden en total a 175 mil millones de dólares. Añádanse a ­eso los de Europa Occidental, y se llega a esta cifra descomunal: mil millones de dólares al día.

Los subsidios algodoneros estadounidenses pesan sobre el destino humano. No sólo en el Perú. En África Occidental hay 20 millones de campesinos pobres que producen un algodón de excelente calidad, pero no logran buen precio para él, debido a la estructura deformada del mercado mundial.

Hay que recordar que cuando el presidente George Bush padre buscó un Tratado de Comercio con toda América Latina, Brasil se opuso debido, precisamente, a los subsidios yanquis al algodón, que era entonces su principal producto de exportación. En ese momento se formó la alianza comercial y económica de Brasil con China y la India, alianza que encabeza una coalición de enorme peso negociador en el mundo y del cual se excluyó el Perú por obra de Raúl Diez Canseco, vicepresidente de Toledo.

Como se sabe, los dos países más poderosos de América del Sur se niegan a suscribir un TLC con Estados Unidos. Conocen la voracidad del Tío Sam.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com