Algo más que Javier

La injusta sanción contra Javier Diez Canseco confirma que en el Perú la política se suele manejar por la sinrazón, el prejuicio y el interés mezquino. Augusto Álvarez Rodrich se preguntaba ayer en La República, por qué el gobierno de Humala podría coincidir con la derecha más cavernícola del país para votar en contra de Diez Canseco.

| 18 noviembre 2012 12:11 AM | Columna del Director | 886 Lecturas
886

Lo cierto es que un amplio sector de los congresistas nacionalistas votó contra Javier, no por convicción, sino obedeciendo a presiones. El sancionado asegura que Nadine Heredia fue la inspiradora de esa actitud. Es verosímil, si recordamos que la señora Nadine defendió y elogió a Óscar Valdés, entonces presidente del Consejo de Ministros, cuya política reaccionaria y represiva era repudiada por una abrumadora mayoría del país. Ni las sonrisas ni las alabanzas de la señora Nadine le evitaron la caída.

Lo cierto es que respecto a Diez Canseco existieron presiones, como lo confirma Sergio Tejada, el presidente de la comisión parlamentaria que investiga a Alan García. Tejada no ha dicho de dónde provinieron esas presiones, pero es obvio que no surgieron en el seno de la bancada nacionalista. La presencia a última hora de Ana Jara, ministra de la Mujer, en el Congreso, es significativa. Sabido es que esa ministra es fiel seguidora de la primera dama de la República.

La ultraderecha había desatado una campaña calumniosa contra Diez Canseco, quien respondió con razones y documentos, demostrando la limpieza de su conducta. Durante el día decisivo en que se discutió sobre la sanción a Diez Canseco, la bancada nacionalista exhibió una línea favorable al congresista. Al anochecer, todo cambió. Un mensaje poderoso, un autoritario mandato, parece haber viajado desde Palacio.

Desde hace mucho, en esta columna he señalado cómo Ollanta Humala ha ido abandonando las posiciones reformistas de su campaña electoral. Estas no fueron nunca de izquierda, ni mucho menos revolucionarias, pero prometían cambios progresistas. Apenas nombró ministro de Economía a Luis Castilla, señalamos que se había producido un volteretazo: media vuelta a la derecha, dijimos.

Lo cierto es que la confluencia, la complicidad entre la derecha cavernícola y un sector decisivo del régimen encierra presagios siniestros para el Perú. Quienes han conducido esa maniobra deben una explicación a sus propios legisladores y a los ciudadanos.

Si detrás de la maniobra se ocultan alianzas sin principios, guiadas por ambiciones electoreras, hay que condenarlas y cerrarles el paso. En el interior mismo de la bancada nacionalista debería iniciarse un movimiento de protesta y esclarecimiento. El Poder Legislativo, bastante desprestigiado ya, sufre con el voto bochornoso, un nuevo baldón. Ahora está en juego mucho más que el caso Diez Canseco.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: |


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com