Alan Simón reincide

E l hijo del presidente Alan García exige que Efraín Rúa le pague cien mil dólares como reparación civil. En esa cifra elevada simboliza él la tasa de su honor, un honor que no ha sido afectado por Rúa.

| 03 octubre 2009 12:10 AM | Columna del Director | 414 Lecturas
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Ese dato está contenido en la apelación planteada contra una sentencia de la jueza Irma Simeón Velasco, del 54 Juzgado Penal de Lima, quien había fijado en cinco mil soles la reparación.

Alan Simón García Nores pide asimismo que se anule la absolución que me otorgó dicho fallo.

Se trata de un empeño político, que busca castigar a los periodistas de un órgano de expresión crítico e independiente.

No es casual que el abogado que asesora al hijo del primer mandatario en esta querella sea Genaro Vélez, quien forma parte del estudio Químper, Vélez y Asociados Abogados, conforme publicó el diario El Comercio el seis de octubre de 2008.

Alberto Químper Herrera era a esa altura socio principal de ese estudio. Por eso actuó como abogado del entonces ex presidente García en el juicio que se seguía contra el jefe de la Sunat Manuel Estela. Resulta curioso que el primer mandatario afirmara ayer: “no he tenido ni tendré relación con esa persona”.

Habrá que suponer que la memoria del jefe del Ejecutivo sufre grave deterioro.

Aparte de eso, las últimas noticias sobre el caso de los petroaudios muestran a Químper como un manipulador muy influyente en el Poder Judicial, producto sin duda de su estrecha relación con García padre. En esa misma veta hay que ubicar el grito que Rómulo León, cómplice de Químper, lanzó anteayer contra el Procurador Jorge Luis Caldas: “¡Una llamada mía y usted se queda sin trabajo!”.

Debo recordar que en el momento de leerse la sentencia del caso Lévano-Rúa no estaban presentes ni García Nores, ni su abogado Vélez. La apelación tardía se ha presentado el 1 de octubre, el Día del Periodista. Es una muestra más de la hostilidad de Palacio frente al periodismo, en particular respecto de LA PRIMERA.

Preciso igualmente que en mi declaración testimonial ante la jueza Simeón Velasco yo había expuesto que no hay código, ley o dispositivo legal que responsabilice al director de un medio por el escrito o información firmado por otra persona.

Esa precisión fue citada en la sentencia que me absolvió.

Además, está demostrado que la crónica firmada por Efraín Rúa no contenía ningún agravio contra Alan Simón. Daba cuenta de un conflicto agrario entre una empresa privada y una comunidad campesina. García hijo había sido señalado sólo como presente en área vecina a la comunidad y ofreciendo, según declaración luego reiterada de los comuneros, trabajo a campesinos.

La nueva agresión contra nuestro diario es algo así como un homenaje del vicio a la virtud. García y los suyos no soportan que alguien les cante cada día la verdad.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com