Alan García, dictador

La procesión va por dentro. Larga es la procesión de los abusos de Alan García en el interior del Apra, abusos que son exhibidos en una carta de Rafael Torrau Ortiz, secretario general del partido aprista en Jesús María.

| 03 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 2.9k Lecturas
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El texto es un acta de acusación respecto al manejo arbitrario del expresidente de la República en el interior del Apra. La misiva no se refiere a los desmanes y delitos cometidos en el ejercicio del poder fuera de la organización partidaria. Pero es evidente que hay un lazo entre el enriquecimiento ilícito de García y su manipulación del partido.

Algo más, los actos denunciados incluyen expulsiones y complicidades con la extrema derecha. Esos hechos traducen la apostasía y claudicación de García, que ha convertido al Apra en escalón para los corruptos, con la cual la ha reducido a escombros.

La carta de Torrau Ortiz puntualiza y prueba arbitrariedades de un político que se dice demócrata. La requisitoria es demoledora.

El 7 de junio de 2007, señala, Mauricio Mulder informó al Comité Ejecutivo del PAP que García, en ejercicio de su cargo de presidente del partido, ordenó la subrogación de Wilbert Bendezú, entonces secretario nacional de organización del partido. ¿Cuál era el crimen de Bendezú? Propiciar una gran marcha en respaldo a la restitución de la Constitución de 1979. Torrau Ortiz, quien era entonces secretario nacional de Capacitación, votó en contra de esa destitución, motivo por el cual nunca más se le permitió asistir a las reuniones del Comité Ejecutivo. Victoria del gran dictador.

Una reunión del Ejecutivo propuso, el 14 de junio de 2010, la candidatura de Carlos Roca a la alcaldía de Lima. Javier Morán, miembro del Ejecutivo, testimonió que García exigía que se apoyara a Alex Kouri.

Semanas después, a pesar del apoyo de las bases apristas a Roca, Javier Velásquez informó, con manuscrito de García en mano, que éste se oponía a la candidatura de Roca. La Comisión Política aprobó el retiro. Victoria del gran dictador.

El 2 de noviembre de 2010, la Comisión Política, manipulada por García, anunció la candidatura presidencial de Mercedes Aráoz. Victoria del gran dictador.

La candidata chocó con las bases apristas. Por otra parte, nunca tuvo más de cinco por ciento de intención de voto. Al final, renunció.

Después de su catástrofe electoral, la cúpula del Apra se negó a renunciar a sus cargos, como hacen los líderes derrotados.

La epístola de Torrau precisa que García se opone a la realización de un Congreso Extraordinario de su partido. Teme sin duda que se realice un balance del régimen que presidió. Muchos negociados podrían salir al aire.

Como se sabe, García publicó una carta a los apristas. Allí, con todo desparpajo, llamaba a cambiar la dirección del Apra. Llegó hasta a condenar a quienes se aprovecharon del poder político para obtener beneficios personales.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com