Alan debe ser escuchado

La liberación de rehenes efectuada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) merece aprobación y análisis.

| 06 febrero 2009 12:02 AM | Columna del Director | 411 Lecturas
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Destaca el hecho que el presidente Álvaro Uribe no hiciera nada por esa liberación, sino que incluso intentara frustrarla.

Alan Jara, ex gobernador de la provincia colombiana del Meta, quien estuvo prisionero durante siete años, ha precisado que Uribe no ayudó para nada en el proceso liberador.

Jara ha insistido en la necesidad de un acuerdo humanitario para lograr la libertad de todos los secuestrados. Debe ser escuchado.

El ex diputado Sigifredo López, liberado ayer, coincide: pide el intercambio de prisioneros.

Uribe, en cambio, insiste en que “el único camino que conduce a la paz es el camino firme de la seguridad”. Es decir, la furia represiva y la complicidad con los militares y paramilitares asesinos, complicados, además, en el tráfico de drogas.

Estados Unidos, por su parte, interviene abiertamente en la política de Colombia. Su plan de dominio de la Amazonía se encubre allí con el antifaz de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Uribe es cómplice de esa estrategia.

Por esa misma razón, Alan, Alan Jara, debe ser escuchado. Ha dicho él que las Farc no están derrotadas, que siguen captando combatientes, en particular jóvenes, y que, por ende, la situación debe ser encarada políticamente. La fuerza no basta.

Hay que acentuar que la liberación de secuestrados se ha efectuado sin condiciones. Es lo que siempre hemos reclamado en esta columna. Siempre hemos condenado los secuestros.

En noviembre último, cuando estuve tres días en Caracas para un certamen periodístico, me enteré de que en la Feria del Libro de esa ciudad se habían presentado un libro y un documental de Fidel Castro, en los cuales el dirigente cubano condenaba todo secuestro, y recordaba que los rebeldes cubanos sólo habían efectuado uno muy breve, el del automovilista argentino Juan Manuel Fangio, con fines de propaganda.

Fidel precisaba que en su momento había criticado directamente a Manuel Marulanda “Tiro Fijo”, jefe de las Farc, por la política de secuestros.

La línea de Washington y de su secuaz Uribe ha intentado sabotear la liberación de secuestrados. Incluso en meses pasados impidió la acción mediadora de Francia, Venezuela y Brasil.

Este lunes, Uribe había suspendido las operaciones para la liberación de Alan Jara y sus compañeros, tomando como pretexto el estallido de una bomba en Cali.

En todo caso, gracias a la línea más flexible de las Farc, y a la colaboración de la Cruz Roja; de Brasil (que proporcionó dos helicópteros) y de Colombianos por la Paz, organización de intelectuales que dirige la senadora Piedad Córdoba, el panorama político de Colombia empieza a adquirir un color de esperanza.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com