Al compás del socavón minero

Parece cuento, pero es verdad: Jorge del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, se dirigió a las autoridades de Estados Unidos para que no prospere allá una denuncia de dos religiosas contra la empresa Doe Run Resoarces por los graves problemas respiratorios causados a 137 niños de La Oroya.

Por Diario La Primera | 15 ago 2008 |    

El país y más de un organismo internacional saben que la contaminación ambiental en La Oroya ha alcanzado niveles que pueden ser calificados de criminales.

Al doctor Del Castillo, eso no le va ni le viene.

Esa actitud se inspira en la línea de Alan García y su “síndrome del perro del hortelano”, línea que alienta las inversiones mineras, sin someterlas a control alguno.

La información sobre Doe Run acaba de ser reiterada en el “Segundo Informe” del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú.

El documento recuerda asimismo el caso de Río Blanco Copper S.A. (antes Minera Majaz). Como se recordará, en ese caso Del Castillo y el propio Presidente de la República se lanzaron contra los comuneros piuranos que se oponen a la presencia de una compañía que no tiene ningún escrúpulo en amenazar aguas y tierras comunales, y que, además, con ayuda del régimen, ha fomentado la represión contra los campesinos.

Parece cuento, pero es verdad también: 300 opositores a Majaz están procesados, 35 de ellos bajo acusación de terrorismo.

Río Blanco sostiene que los permisos con que cuenta son “válidamente otorgados” y cuestiona la labor de la Defensoría del Pueblo en defensa de la población. Pero lo cierto es que los “permisos” no cuentan con el voto aprobatorio de los dos tercios de la comunidad, tal como lo exigía el artículo undécimo de la Ley 26505 entonces vigente.

También parece cuento, pero es verdad: un informe del Ministerio de Salud indica que en Choropampa de 18 casas monitoreadas, siete tienen presencia de mercurio por encima de los límites máximos establecidos en Estados Unidos.

Téngase presente que en el año 2000 se produjo allí un derrame de mercurio. Responsable fue Minera Yanacocha.

Parece cuento, pero es crimen: dos funcionarios de la empresa Miski Mayo, subsidiaria de Vale do Rio Doce, tienen orden de captura por haber intentado asesinar a dos dirigentes comuneros. Antes, Miski Mayo había sido acusada de contratar delincuentes para sus servicios de seguridad y de armar a grupos de pobladores sin duda para atacar campesinos.

El otro día, en un festival folclórico y deportivo, un biólogo me informó que en Aija, su provincia natal, la presencia de empresas mineras ha contaminado el agua hasta niveles extremos. Los agricultores obtenían antes entre 25 y 30 toneladas de papas por hectárea; ahora sólo logran dos toneladas. Las autoridades son sordas a los reclamos.

Poderoso y gran coimero es el dinero.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com