Adiós a una negra de pelea

Maruja Muñoz, periodista y estudiosa de lo afroperuano en la historia del Perú y en Nuestra América, murió el martes en Holanda. Compartimos trabajo en La República.

Por Diario La Primera | 29 jun 2012 |    

Poco a poco ella fue pasando de la crónica pintoresca y limeñista a una preocupación más honda por el papel de la gente morena a lo largo de nuestra historia. Cuando la conocimos, en el diario fundado por Guillermo Thorndike, era compañera de Félix Arias Schreiber, quien se había separado de Lea Barba, la mujer de quien el Mario Vargas Llosa sanmarquino y marxista estuvo enamorado. Lo cuenta él en El pez en el agua.

Maruja también provenía de las filas del P.C. Supongo que allí conoció a Félix, uno de los izquierdistas más cultos, acuciosos y memoriosos que yo haya conocido.

En los años últimos Maruja Muñoz anduvo construyendo historias de los negros. Consideraba, con razón, que la historia oficial, esa que se enseña en los colegios, omite o apenas consigna que el general José de San Martín llegó al Perú con un fuerte contingente de negros.

He pensado siempre que esos negros libertadores, que murieron casi todos en Junín y Ayacucho, tienen que haber contado con una vanguardia lúcida y pensante. En toda lucha histórica hay siempre un grupo pequeño que ve lejos y explica y convoca a sus hermanos.

Las contribuciones de Maruja tienen un valor de aliciente. No podemos olvidar que el oficial de la Marina Fernando Romero inició en nuestro país el estudio del folclor negro, y que hasta publicó un diccionario de la jerga, la replana, con que los negros de la época colonial se comunicaban entre sí. Manuel Acosta Ojeda ha encontrado la ruta del vals criollo, que inventaron unos negros musicalmente brillantes de Abajo el Puente. Nicomedes Santa Cruz y su hermano César habían antes desbrozado el camino.

La preocupación de Maruja tenía un sentido. Como se sabe, y no hay por qué ocultarlo, José Carlos Mariátegui desestimó en 7 ensayos la contribución de los negros en la construcción de la cultura peruana. El Amauta se rectificó después, cuando descubrió el papel de los obreros de color en el amanecer de las luchas sociales. Al final, un negro, Fernando Borja, textil de Vitarte, sobreviviente de la matanza de salitreros en 1907 en Iquique, iba a ser uno de los ocho fundadores del Partido Socialista de Mariátegui.

Falta mucho por investigar y esclarecer en este campo. La poesía negra, por ejemplo, esa poesía creada por decimistas analfabetos pero imaginativos y diestros en el juego decisivo de las palabras.

Maruja se había embarcado en una tarea de justicia histórica y actual. No se limitaba, por otra parte a escribir. Organizaba, fomentaba, difundía. Su lucha era contra los prejuicios raciales, que son parte de la injusticia social.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com