Actitud vidriosa

El martes último, maestros del Conare rompieron a pedradas vidrios del Ministerio de Educación. Es una señal del ánimo destructivo que hay en los sectores menos lúcidos del pueblo. Ese impulso fue utilizado durante años por Sendero Luminoso, que destruía hidroeléctricas o mataba vaquillonas suizas como si eso fuera un arma de guerra popular.

Por Diario La Primera | 20 setiembre 2012 |  1.6k 
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Me ha impresionado desde muy temprano esa actitud, por lo puramente destructiva que es. En mi barrio, en la avenida Alcázar del Rímac, había una escuela en que estudiaban los niños más pobres del distrito, los que vivían en la barriada “Leoncio Prado”. No sé por cuál razón los muros exteriores de ese plantel eran todos de vidrio, y todos estaban agujereados por el impacto de pedradas.

¿A quién perjudicaban esas pedreas? A los niños pobres y mal alimentados y poco abrigados del sector. Romper esos vidrios era una actividad nocturna, ejercida quizá por borrachos. No era acción reivindicativa. Era obra de la inconsciencia, del atraso mental.

Hace algunas décadas, se instalaron cabinas telefónicas en muchas calles de Lima. Recuerdo una que había en el cruce de las avenidas Alcázar y Tarapacá del Rímac. En ella habían colocado una guía telefónica. Resulta que las páginas de ésta fueron paulatinamente arrancadas o rotas. ¿A quién dañaba esa actitud? A las personas del barrio que no tenían teléfono domiciliario. A lo mejor, alguno de los vándalos podía necesitar una dirección telefónica –de médico, policía o bombero– y no la iba a encontrar.

La lucha por la justicia, para ser tal, debe ser lucha de masas, organizada, unida y orientada, bien orientada. Rodolfo Walsh, el gran periodista argentino, quien murió cosido a balazos por la dictadura fascista de Rafael Videla, escribió: “No hay que confundir a una vanguardia con una patrulla perdida en la selva”. Se le puede parodiar diciendo: “No hay que confundir la lucha social con unas pedradas contra indefensos vidrios”.

En la destrucción de vidrios del ministerio hay algo más grave que la pedrada anónima. Se trata en este caso de un impulso de maestros. No cabe exigir urbanidad elegante ni finos modales. Pero los gritos colectivos pueden ser más poderosos que un piedrón.

José Martí, el padre de la patria cubana, escribió: “Trincheras de ideas valen mucho más que trincheras de piedras”.

La versión difundida de una frase de los clásicos del marxismo dice: “La violencia es la partera de la historia”. Habría que recordar que Gewalt, la palabra alemana que aquí ha sido traducida por violencia, significa también fuerza, energía. En Lorelei, un hermoso poema de Heine, se habla de una wundersame, gewaltige Melodei: “una maravillosa, poderosa melodía”. A nadie se le ocurriría traducir: “una maravillosa, violenta melodía”.

La lucha, no la pedrea, es la partera de la historia.

Referencia
Propia

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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