¡A la reja!

Raúl Wiener está amenazado, y con él lo están la libertad de prensa y la de información. El que la Policía lo comprenda en una indagatoria “por delito contra la tranquilidad Pública-Terrorismo” carece de fundamento jurídico o explicación racional.

Por Diario La Primera | 09 ene 2009 |    

¿Qué amalgama es esa que alía delito contra la tranquilidad pública y terrorismo? ¿En qué dispositivo legal se configura tal mazamorra?

La citación a Wiener se basa en que éste denunció una amenaza de detención contra ciudadanos que no han cometido delito alguno. Si hubieran estado complicados con hecho o plan terrorista, hace tiempo que hubiera debido exponerse, con pelos y señales (de espanto).

Sobrepasa todos los límites de lo maníaco-represivo el comprender en una pesquisa al periodista por informar sobre hechos ciertos. Como si al cronista que relata un robo en un ómnibus se le citara en la comisaría por sospechoso de ser chorizo.

El fondo es una amenaza no sólo contra Raúl Wiener, jefe de la Unidad de Investigación de LA PRIMERA. Es reflejo del miedo que inspira nuestro diario a una cúpula corrupta, que sabe que sin nosotros muchos de sus delitos -ellos sí calificados- gozarían de un silencio acogedor.

Pero el intento es asimismo una amenaza contra todo intento fiscalizador y denunciatorio.

El Consejo de la Prensa ha expresado no sólo su preocupación por el hecho policial, sino también por su origen en la Tercera Fiscalía Supraprovincial, dependencia de la Fiscalía de la Nación.

Despierta sospechas que el mismo día en que citaron a Wiener, el 7 de enero de 2009, llegara a mi casa y a este diario una citación del Noveno Juzgado Penal de la Corte Superior de Lima para que me presente ¡el 29 de diciembre del 2008!

La notificación decía al final: “bajo apercibimiento de ser declarado reo ausente y ordenarse su inmediata captura en caso de inasistencia”.

En otras palabras, me amenazaban con hacerme pasar la noche del Año Nuevo tras las rejas por no acudir a una citación que no había recibido.

Un policía me habría dicho, a la entrada de algún penal, lo que mi hermano Manuel Acosta asegura que exclaman los carceleros cuando ingreso en “la casa del jabonero”: “¡Otra vez por acá, caserito!”.

Es la tercera vez que el Noveno Juzgado Penal me cita para una fecha que ya pasó.

La querella en este caso es una por difamación entablada por la funcionaria Regina Medina Espinoza, cuyos ilícitos fueron denunciados por una redactora de LA PRIMERA.

Como ya lo he expuesto frente a otra citación, no existe base jurídica para incluir al director de un diario en un juicio por un texto publicado con firma de autor o autora. Ningún dispositivo legal lo autoriza en el Perú o en el mundo.

Pierde, pues, su tiempo el juez que me cree embarcado en una ucronía, en un salto p’ atrás de la máquina del tiempo.

Referencia
¡A la reja!

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com