A la pesca del peligro

El Perú sigue siendo el segundo país pesquero del mundo. Cada año extraemos del mar entre siete y diez millones de toneladas de peces, salvo durante crisis provocadas por el fenómeno de El Niño. Lástima no más que, teniendo un alto porcentaje de desnutrición infantil, el 80 por ciento de la pesca se convierta en harina de pescado, que sirve para alimentar aves de corral y, de resultas, salvar de la desnutrición a millones de niños de Asia, Europa y Estados Unidos.

| 16 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 1.6k Lecturas
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A principios de mayo de 2010 hubo en Lima una reunión de presidentes regionales en la que se examinaron los datos sobre desnutrición. Un texto oficial indicó que en las zonas rurales del país la desnutrición afecta al 32,8 por ciento de los niños, en tanto que la anemia incide en el 50,4 por ciento de los menores de tres años en todo el Perú.

Esta paradoja, de que un país rico en proteínas pesqueras tenga tanta miseria nutricional, ha sido señalada en más de un documento de las Naciones Unidas.

La revista alemana Focus, en su edición del 1 de octubre último, dedicó un par de páginas a la pesquería mundial. Señala ahí que la pesca proporciona un recurso alimentario sumamente codiciado y que la depredación amenaza el inventario de peces.

El semanario explica que la pesca sirve a miles de millones de personas como fuente proteínica. “Sin embargo” anota, “el recurso se agota a ojos vistas, principalmente a causa de la pesca excesiva. La parte del producto, que está superexplotado o casi agotado, ha aumentado desde diez por ciento en 1974 a casi un tercio en 2008”.

La pesca industrial, privilegiada en nuestra patria, tiene gran parte de la culpa en la tragedia que golpea a la pesca. Suele explotar sin miramientos por la permanencia de la población ictiológica. Ya en épocas pasadas, en los días de Luis Banchero, la depredación condujo a la casi desaparición de la materia pesquera.

El escrito de Focus informa que el Banco Mundial calcula que las pérdidas por la pesca sin el cuidado y la previsión permanentes llegan a 50 mil millones de dólares. Un 75 por ciento de la pesca mundial podría, mediante una explotación racional, dar mayores ingresos al sector.

En esta columna hemos acogido información de pesqueros foráneos que consideran que es muy poco lo que pagan acá por llevarse especies de alto valor en el mercado mundial. Merecida es la fama de variedad, sabor y riqueza nutritiva de nuestros pescados. Sin embargo, es poco lo que entrega el extranjero. Sin duda porque entre nuestros funcionarios hay mucho que huele a podrido.

El cuadro que reproducimos reafirma que Chile captura la mitad de pesca de lo que alcanza el Perú; pero obtiene del mar más dinero que nosotros. Por una sencilla razón: ha diversificado su exportación.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com