Woody Allen: El gran plagio

Mi compañera, mi musa, mi amor y cómplice -amante de reliquias literarias-, encontró el dato en una de las incursiones que hacíamos a las librerías, a ras del piso, en la Av. Grau. En el número 301 de 1973 de la revista Literatura Soviética, página 160, se reconoce a Maiakovski como autor de un guión cinematográfico que Woody Allen realizaría en 1985.

Por Diario La Primera | 03 oct 2010 |    
Woody Allen: El gran plagio
¡Ampay, maestro Woody! No sólo es usted un hábil seductor de nínfulas orientales bajo el techo de su propia casa, sino un ladrón de ideas ajenas que las convierte en películas notables. La cleptomanía se añade a sus múltiples traumas neoyorquinos.

Robar ideas y amores es, al fin y al cabo, una enfermedad muy común en el siglo XX. Cuando a Brecht le preguntaban su opinión sobre Shakespeare, decía: “¿Shakespeare? Un ladrón como yo”. Y el cine devora ideas.

Una de las películas de mayor encanto que ha realizado Woody Allen es “La Rosa Púrpura del Cairo”. La relación que establece entre la vida cotidiana y la ficción, marca uno de los momentos de mayor altura en su filmografía. Qué idea tan extraordinaria, qué manera de declarar su amor al cine a través de la historia de la esposa de un obrero, que encuentra en la sala de cine la manera de desatar sus pasiones y vivir otras vidas que no le pertenecen. Cine interactivo en el que el público puede treparse a la pantalla e inmiscuirse en la historia que se narra, y en el que los actores salen de la pantalla para vivir en la realidad lo que tampoco pueden vivir en el universo artificial de la cámara, en el ejercicio de la mentira cotidiana, el gran fraude, la mascarada continua. Brillante enredo, argumento a la medida de las posibilidades técnicas del cine norteamericano, que en manos de Woody Allen se transforma en obra singular.

Lejos de sus manías y sus traumas urbanos, “La Rosa Púrpura del Cairo” se nos aparece como una película fresca y divertida, sin dejar de hurgar en las heridas y la frustración que representa la mujer anónima y pobre, que soporta los golpes del marido o el tufo del alcohol cuando la toma para satisfacer el instinto y no el amor. La otra cara del “American way of life”, el rostro oculto tras el mito de la prosperidad.

Pero el amor se busca en otra parte, Mia Farrow. En la complicidad del silencio interior, en el territorio de la imaginación donde todos los deseos son satisfechos, donde todos los sueños se realizan, en la ventana abierta al otro lado del mundo que representa la gran pantalla luminosa.

En los créditos sólo aparece como autor el genial Woody. ¿Y ustedes se preguntarán dónde se encuentra Maiakovski? Lejano y sepultado en 1930, suicida por amor a los 36 años, al gran poeta Vladimir Maiakovski, adscrito al movimiento futurista fundado por Marinetti, no le fue ajeno el cine, símbolo de su tiempo y arte a la medida de su imaginación.

Maiakovski fue actor en varias películas, en los inicios del cine soviético para el que escribió 14 guiones, algunos de los cuales se convirtieron en cintas. Fue amigo de Einsenstein y vinculado a los experimentos de la fábrica del actor excéntrico, como actor teatral. En el artículo aparecido en Literatura Soviética, firmado por Max Polianovski, se cuenta que en la primavera de 1918, Vladimir escribe el guión de una película titulada “Presa de la cinta”. Polianovski cuenta el argumento: “Un hombre vivo se enamora de una mujer de la pantalla. Ella sale de ésta para reunirse con él y vive entre personas reales. Pero la gente de la pantalla la hecha de menos. La acecha y la reintegra a la película, pero el hombre vivo se lanza en pos de la mujer y penetra en la vida de los personajes cinematográficos. Sí, un hombre vivo, tridimensional, se ve entre vaqueros, detectives, etc.”. El argumento completo de “La Rosa Púrpura del Cairo”. Provecho Woody, gran maestro, ladrón de amores e ideas. Lo digo sin cachita aunque con un poco de envidia, no por Maiakovski por supuesto, ni por los millones que debe haber dejado en sus cuentas bancarias la película, sino por Soon Yi.

Ronald Portocarrero
Redacción

Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119376 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.