Walter Salles y Diario de Motocicletas

Walter Salles es uno de los cineastas brasileños de mayor renombre en el cine latinoamericano. Varias veces premiado y nominado por sus películas como “Estación Central” (1998) y luego por “Diarios de Motocicleta” (2004) en la que reconstruye el mítico viaje de Ernesto Guevara por toda latinoamércia en una destartalada motocicleta. De aquel viaje de juventud nacería la conciencia revolucionaria del Che. La película fue interpretada por Gael García Bernal y Rodrigo de la Serna y contó además con la producción de Robert Redford.

| 15 octubre 2011 12:10 AM | Cine | 1.8k Lecturas
Walter Salles y Diario de Motocicletas

Más datos

FILMOGRAFÍA

•LINHA DE PASSE (2008)

•PARIS, JE T’AIME (2006) de Gérard Depardieu, Wes Craven, Joel Coen, Christopher Doyle, Olivier Assayas, Isabel Coixet, Ethan Coen, Gus Van Sant, Tom Tykwer, Vincenzo Natali, Richard LaGravenese, Walter Salles, Gurinder Chadha, Alfonso Cuarón, Alexander Payne, Frédéric Auburtin, Emmanuel Benbihy, Bruno Podalydès, Daniela Thomas, Nobuhiro Suwa, Sylvain Chomet, Oliver Schmitz

•DARK WATER - LA HUELLA (2005)

•DIARIOS DE MOTOCICLETA (2004)

•ESTACIÓN CENTRAL DE BRASIL (1998)
1851

En la siguiente entrevista Salles habla de lo que significó el rodaje de “Diarios de motocicleta”

- ¿Por qué eligio a Gael García Bernal para interpreter al Che Guevara?
- Pensamos en Gael porque nos parecía importante para presentar el papel de un personaje tan complejo y tan emblemático como Ernesto Guevara tener a un actor que fuera no solamente visceral, pero que también pudiera internalizar sus sentimientos. Es muy raro tener eso en un actor de 23 años y Gael tiene una madurez que trasciende su edad, una calidad que viene de dentro y por eso es tan expresivo y al mismo tiempo tan económico.

- ¿Qué significó para usted el rodaje de esta película?
Para mí el cine tiene que ser un retrato de la vida. Entonces, cómo encontrar esa rítmica no es algo fácil de verbalizar. Hay que intentar tocar a la vida siempre en las escenas de una o de otra forma. Por ejemplo, la parte de Machu Picchu en la película es muy silenciosa y eso fue lo que nosotros sentimos al llegar allá.

Era de tal forma un territorio sagrado, que hay una comunión tal que trasciende al humano con la arquitectura inca. La única cosa que nosotros logramos al llegar allá, fue mirar y capturar algo sin hablar. Este era un viaje iniciático más que nada y era necesario que este personaje tuviera dudas, no solamente certezas. Era necesario que este arco psicológico fuera comprensible y solamente un actor con este grado de sensibilidad podría lograr eso.

Es un poco como caminar en la calle y estar expuesto a una lluvia fina. Al final del trayecto estás mojado pero no sabes cómo y había que tener un actor con ese grado de sensibilidad, de sutileza. Gael tenía eso.

- Debe haber sido un rodaje muy complejo desde el punto de vista de la producción
- Teníamos una frase que repetíamos y era “hasta aquí llegamos”, porque no teníamos la certeza de que podríamos continuar.

A veces, era algo logísticamente muy complejo. Pero, el hecho de que había un deseo común, un deseo colectivo y una pasión colectiva por el libro y una pasión por esa búsqueda de una “identidad latinoamericana” que estaba en el corazón de esa película, nos fortaleció a medida que encontrábamos dificultades -¡y fueron muchísimas!-. Acabábamos siendo alimentados por ese deseo colectivo y encontrábamos una salida, pero muchas veces no sabíamos cómo.

- ¿Cuál es el espíritu de la película?
- Se trataba de ser fiel a dos libros, pero también al espíritu de esos libros. Era una invitación al descubrimiento. Entonces, no podíamos simplemente cerrar los ojos y filmar el guión que era muy bueno, pero que era algo específicamente relacionado a los libros y nosotros vivimos cosas, como el encuentro con el joven guía que habla de los incas en Cuzco, o la ceremonia de la coca con esas mujeres increíbles que hablaban quecchua y no castellano. Todo eso no estaba planeado, pero estaba orgánicamente ligado al espíritu del viaje original y lo filmamos. Sin Gael ni Rodrigo ésto hubiera sido imposible, porque hay que capturar algo y al mismo tiempo respetar mucho a esas personas.

Wim Wenders tiene una película que se llama “So Close, So Far Hawaii...”. Yo percibí que como brasileño yo era más próximo a Argentina, a Chile, a Perú, de lo que me parecía al inicio. Ahora, tengo muchos más hermanos de los que yo tenía antes de empezar el proyecto. Es como si ahora las fronteras de mi casa fueran un poco más grandes que antes.

- ¿Se consiguió el financiamiento en Estados Unidos?
- No creo que Hollywood esté abierto a este tipo de proyectos. Pero, Robert Redford sí.Fue necesario mucho valor por parte de Redford como productor, porque aquí en los Estados Unidos no logró conseguir ni un centavo. Encontró el financiamiento después de mucho tiempo, en Inglaterra y después en otros países europeos y latinoamericanos que compraron la película, pero no fue hecha con capitales norteamericanos.


Ronald Portocarrero
Redacción


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