Wall Street: El Dinero Nunca Duerme

El mundo no estaba ansioso por tener de vuelta a Gordon Gekko, el inescrupuloso financista que proclamó a los cuatro vientos “la codicia es buena”. ¿O sí lo estábamos? Hay muchas personas devotas a “Wall Street” desde que arribó a los cines en 1987, creo que ellos serán los primeros en celebrar el retorno de Michael Douglas como Gordon Gekko, su personaje definitivo como actor, aquel que le hizo merecedor de un Oscar. Si esta secuela llega un poco tarde, cuando su director y su estrella están devaluados, eso no se hace notar en absoluto porque la nueva película de Oliver Stone tiene vitalidad, está conectada con el presente y ofrece otra actuación espléndida de Michael Douglas. Quienes se quedaron con ganas de más Gekko, finalmente pueden darse por satisfechos.

 

Por Diario La Primera | 09 oct 2010 |    
Wall Street: El Dinero Nunca Duerme
Han pasado 23 años desde que Oliver Stone y Michael Douglas fueron al corazón mismo del capitalismo. El reencuentro es saludable.

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CALIFICACIÓN: ★★★

Como es costumbre en las películas de Oliver Stone, el reparto de “Wall Street: El Dinero Nunca Duerme” es bastante nutrido e incluye a leyendas como Eli Wallach y Susan Sarandon. El popular Charlie Sheen reaparece en una escena especial.

He querido empezar esta crítica hablando de Gordon Gekko porque la mayor contribución de la saga “Wall Street” es haber sumado al cine americano uno de sus antihéroes más geniales. Es allí donde nos damos cuenta que Oliver Stone y Michael Douglas acertaron en revivirlo, que aún estaba pendiente un capítulo en su biografía digno de ser narrado. El guión de esta segunda entrega fue escrito por Stephen Schiff y Allan Loeb, es menos enfocado que el de “Wall Street” (que era autoría de Oliver Stone y Stanley Weisser), es menos riguroso en su descripción del mundo de los negocios –el peso simbólico es mayor- los diálogos tampoco son tan inspirados como los de antaño. La excepción es Gordon Gekko, quien siempre tiene algo que decir –y de manera aristocrática-, aunque su avaricia se haya moderado tras algunas experiencias adversas.

La primera sorpresa de “Wall Street: El Dinero Nunca Duerme” es que Gekko cede el protagonismo a Shia LaBeouf y al notable Frank Langella, protagonistas absolutos de los primeros treinta minutos del filme. Jacob (LaBeouf) quiere ayudar a su mentor (Langella), un veterano financista caído en desgracia, un viejo león herido de muerte debido a las intrigas arribistas de Bretton James (Josh Brolin), un rival despiadado. Hasta allí todo bien, hay motivo suficiente para que un joven quiera buscar venganza. Y quién mejor que Gordon Gekko para educar a este Hamlet con BlackBerry en las finas artes de la conspiración. El problema es que las líneas narrativas se van multiplicando, Jacob resulta ser el novio de Winnie Gekko (Carey Mulligan) -un personaje muy débil-, y además es el principal benefactor de un científico hippie que podría salvar al planeta. A veces menos es más, sobre todo si comparamos al abrumado Jacob con el relajado Bud Fox (Charlie Sheen), quien en la primera cinta era solo un arribista inmaduro.

En conclusión, no estamos ante una obra redonda, parece que Oliver Stone aún no halla en Hollywood un espacio para sus obsesiones más personales, pero “Wall Street: El Dinero Nunca Duerme” merece ser vista por la calidad de sus escenas, especialmente aquellas donde Gekko tiene la iniciativa, despertando a su paso admiración y/o rechazo.

Claudio Cordero

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