Violeta Parra en el cine

Para los jóvenes (en ese entones) de los años 60-70, Violeta Parra era una cantante que escribía sus propias canciones, que aún ahora – luego de su suicidio- perdura en la conciencia en un lugar privilegiado tanto como Víctor Jara, asesinado por los militares chilenos poco después del golpe de Pinochet. Algunas canciones eran himnos, como “Me gustan los estudiantes”, “Gracias a la vida” o “Volver a los 17”.

| 24 setiembre 2011 12:09 AM | Cine | 3.9k Lecturas
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Ahora una película dirigida por Andrés Word, la vuelve a traer a nosotros. La película es “Violeta se fue a los cielo”, estrenada a mediados de agosto pasado con gran éxito de público en las salas de Santiago.

Por la importancia que reviste este film, que esperamos ver en algún momento, reproducimos una entrevista de Nicolás Sánchez a Andrés Wood

-¿Cómo se inició tu relación con Violeta Parra?
- No está en mi inconsciente infantil, pero sí en mi inconsciente de la adolescencia, de todas maneras. Creo que uno tiene una nebulosa en torno a ella, te gustan las canciones, y después, más grande me estremecieron las canciones, y eso me provocó una curiosidad tremenda.

-¿Qué te estremeció, exactamente de su música?
-No sé, yo no soy un melómano, pero escucho música de vez en cuando en el auto, y de repente… llorar con una canción. No me pasa nunca, hay algo, una conexión que de repente me da. No es simple Violeta Parra, incluso sus canciones más populares no son simples necesariamente. Entonces, entender lo que te pasó con una canción… bueno es una artista tremenda, y yo tuve la impresión como oyente que lo era.

-Leí que Francisca Gavilán debió tomar clases de guitarra, charango y cuatro venezolano, además de canto. Más encima es zurda y debió tocar como diestra ¿Por qué te decidiste por esta opción que es riesgosa, y no por simplemente incluir las canciones originales?
-Sabes que fue muy natural. Al principio quería alguien que pudiera interpretar a Violeta Parra, y dentro de eso estaba lo que se hace en general en estas películas, en que la cantante dobla, o a la original, o a una intérprete que cante muy bien. De hecho, en el casting en que se cantaba no era tan importante para mí; me era más importante que tuviera cierta noción musical. Después trabajamos con la Francisca en enero, y en abril-mayo empecé a barajar la idea de tener una voz de Violeta, pero no la igualita, sino una voz especial que pudiera interpretar a la Violeta. Porque las grabaciones son hechas hace muchos años, entonces era tener una alternativa de hacer otras cosas, y dar una versión un poquito más distinta a lo que uno tiene siempre de referente. Tenía dudas. Y ahí hicimos un casting de voces, donde la Francisca quiso participar. Y viéndola ahí, viendo las otras voces -había unas maravillosas, quizás más académicas, o voces más parecidas- hubo un encanto en ella, en su voz, que nos decidimos por ella.

-Se dice que la película va a divulgar cosas que quizás mucha gente no sabe ¿Podrías adelantarnos algunos detalles?
-A mí no me gusta empezar así tipo “oye, expuso en el Museo de Artes Decorativas del Louvre”. No. Aparte de eso, está su dimensión de artista, el trabajo que hizo, que tampoco la película es capaz de abarcarlo todo, pero sí insinúa. Un poco lo brillante que era, la elocuencia, la inteligencia. O sea Violeta Parra, claro, uno piensa “hizo estas canciones tan bonitas, increíbles”, pero tenía mil ideas: políticas, tenía ideas feministas, tenía ideas de empresaria, tenía ideas de todo. Fue la primera de muchas cosas la Violeta.

-Y como director, ¿qué decisiones tomaste para recrear esta faceta más desconocida de Violeta? ¿Qué elementos de su personalidad dejaste afuera? ¿Qué otros incluiste?
-Es que yo no trabajo así. Yo trabajo en el fondo, en el personaje, en el viaje del personaje, y después llegan los temas, después te está pidiendo algo la película. Pero sí, a mí me interesó intentar trabajar en su mundo interior mínimamente -porque es sólo una película- y de alguna manera también tratar de crear, lo que fue posterior, este imaginario que Guillermo (Calderón, uno de los guionistas) llama una recuperación, que también es una recreación yo siento. Es una mezcla de cosas, los guiones están siempre en proceso, lo que es terrible. Y en Violeta… hay cosas muy bonitas que se hicieron improvisando y yo creo que eso es por el espíritu de la película.

-¿Sientes que el chileno históricamente ha sido un poco ingrato con Violeta?
-O sea, es como es Chile. Chile tiene lo peor y lo mejor en muchas circunstancias, y Violeta Parra es el reflejo de eso. Por un lado, lo mejor es que ahora está insertada en el alma de los chilenos, no me preguntes cómo: por su obra, supongo, por su dolor, por todo lo que habló. Pero, a la vez, nos encargamos de ningunearla a cada rato, y yo creo que es por desconocimiento, por incultura. Yo he escuchado la estupidez de que hay gente que duda de la autoría de Violeta en algunas cosas. Pero ves su vida, ves su obra, y te das cuenta que para qué va a hacerlo. Hay gente totalmente demente en este país en ese sentido. Y si tú ves la película, ésta la va a dar a conocer más o va a crear una inquietud más por reconocerla en su profundidad.


Ronald Portocarrero
Redacción


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