Víctor Gaviria: De Medellín con violencia

Como quien dice: “yo estoy errante pero estoy más errante todavía porque estoy drogado”. En cambio, las niñas buscan la droga como una forma de encontrar las fuentes del amor, para buscar figuras como la de la Virgen.

| 05 noviembre 2011 12:11 AM | Cine | 3k Lecturas
Víctor Gaviria: De Medellín con violencia 3028

En el año 98, en el marco del Festival de Cine de Lima, tuve oportunidad de conocer al colombiano Víctor Gaviria, quien presentaba su segundo largometraje ‘La vendedora de rosas’. Estaba acompañado por Leidy Tabares una niña de trece años que era la protagonista del film. “La vendedora de rosas” (1998) es una película extrema que retrata la vida real de los niños de la calle de su ciudad natal Medellín, con toda la crudeza de la verdad descarnada: niños que son ladronzuelos, drogadictos y que viven como pueden. Todos los actores eran en verdad exactamente tomados de su propia realidad, que por unas semanas aceptaron la experiencia de filmar una película que hablaba de ellos. Sin embargo la realidad no es un cuento. Terminado el rodaje, los niños volvieron a ser lo que eran. Un día del 2002, los periódicos de Medellín publicaban una noticia sorprendente para los que queremos confundir la vida real con la ficción: “Leidy Tabares, actriz principal de la película ‘La vendedora de rosas’, dirigida por Víctor Gaviria en 1998, está acusada del asesinato del taxista Óscar de Jesús Galvis Osorio y del robo de su vehículo, el 16 de agosto del 2002.”.

En esta entrevista Víctor Gaviria cuenta sobre ‘La vendedora de rosas’.

--¿De dónde viene la inspiración para trabajar con actores naturales?
--En parte de haber visto los ejemplos del neorrealismo italiano, como los trabajos de Vittorio de Sica y Rossellini. Son películas de personas que están allí, que son parte de esos mundos, no son solamente actores. Pero viene sobretodo porque, en un momento dado, noté que en Medellín la televisión colombiana tenía muchos problemas, y quise hacer cine. Nunca te mostraban realmente las escenas de la vida cotidiana, ni aparecían las personas de la verdadera realidad y sus necesidades.

---Respecto a ‘La vendedora de rosas’, en la película hay una realidad muy dura sobre las niñas de la calle, pero también es muy poética y llena de sensibilidad….
--Lo interesante de esa película, al estar trabajando con actores naturales, es que hubo un diálogo con ellos, un proceso de conocimiento de parte nuestra y suya también, un conocimiento de quienes somos nosotros realmente. Esos niños no tenían nada escrito, pero obviamente tenían escrita su vida, su memoria, sus recuerdos, sus palabras. Pero es una forma invertida a la que se supone está escrita en la ciudad más formal, burguesa. La vida de esos niños se escribe de una manera que solamente se hace visible si alguien quisiera hacerlo y se toma el trabajo de que las voces de esos niños sean escuchadas.

-- ¿Cómo fue la construcción de los personajes?
--Era interesante ver esa mezcla y esa asistencia paralela de tener deseos y expectativas, y al mismo tiempo era muy claro ver lo que significaban las personas para ellos. Pero al mismo tiempo, había una sensación de abandono total, respecto a no tener pasado ni futuro, de estar solamente en un presente, sin mucha información.

--Y en La vendedora, ¿como fue el interés por retratar el lado femenino de las calles, de las chicas específicamente?
--Me pareció que las niñas tenían un principio organizador que suele poseer la mujer, que lo hacía muy hermoso ya que competía y trataba de organizar esa vida sin orden, el caos del niño abandonado. Las niñas generan una expectativa mayor, y por lo tanto se vuelven más heroicas que los niños. Ellos generalmente no tienen ese principio organizador. Y además esas niñas tienen mezclado el desorden y la locura de los niños, que se drogan y pierden completamente la conciencia de su situación. Las niñas parecen oponerse a esa pérdida de conciencia total. Ellas por lo menos poseen una conciencia de su cuerpo, tienen un amor y un respeto por él, y por el recuerdo de otras personas. Además, están claramente buscando las fuentes del amor. Los niños no tanto: las han perdido y ya ni se acuerdan dónde están. Entonces las substituyen por drogas y reemplazan su vida errante por una vida mucho peor, la del que está drogado. Como quien dice: “yo estoy errante pero estoy más errante todavía porque estoy drogado”. En cambio, las niñas buscan la droga como una forma de encontrar las fuentes del amor, para buscar figuras como la de la Virgen. El niño no recurre a esa figura, las niñas sí. Hay una especie de pacto, en donde la vorágine y el desorden de la calle se detienen ahí. Entonces, en esos momentos se recuperan algunas organizaciones de convivencia mínima, algunos elementos en donde ha sido amada, donde fue una persona protegida, representados por la Virgen, o por su mamá, o su abuelita, que la estuvieron protegiendo; son lugares a donde ellas retornan. Eso es lo que hace que realmente la vida sea hermosa, desde el punto de vista de cualquier niño de la calle o muchacho que está en un horizonte de deshumanización.


Ronald Portocarrero


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

1.04646801949