Un rayo de luz

El aprendizaje de los amores dura siempre. Se aprende la primera vez, en la adolescencia y ese impacto que sacude todos los espacios de la conciencia, se sedimenta con el tiempo, pero nunca desaparece.

| 21 junio 2009 12:06 AM | Cine | 2.3k Lecturas
Un rayo de luz
Pepa Flores

Más datos

FILMOGRAFÍA DE MARISOL

- Los días del pasado (1977) 
- El poder del deseo (1975)
- La chica del molino rojo (1973)
- Carola de día, Carola de noche (1969) 
- Solos los dos (1968)
- Las cuatro bodas de Marisol (1967) 
- Cabriola (1965) 
- Búsqueme a esa chica (1964)
- La historia de Bienvenido (1964) 
- La nueva Cenicienta (1964) 
- Marisol rumbo a Río (1963) 
- Ha llegado un ángel (1961) 
- Un rayo de luz (1960)
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Pero ocurre que aún siendo mayor y se enamora, se vuelve a ser adolescente, pero esta vez se tiene cuidado de no caer en abismos o naufragios, porque la piel ya no aguanta mucho o porque el insomnio se instala en la almohada y no te deja. Es mejor enamorarse de lo imposible, de la utopía imaginaria. Y en la adolescencia de los ahora sexagenarios siempre se tenía un retrato de aquel ángel que cantaba la vida es una tómbola y que agitaba su cabellera como látigos que amenazaban la piel, el cuerpo entero.

Su nombre era Josefa Flores González, nacida en Málaga, en la calle de Refino, el 4 de febrero de 1948, hija de don Juan Flores y de doña María González. Pero nadie la recuerda así, salvo ahora cuando la Pepa Flores mató hace treinta años a Marisol, la dulce niña de ojos claros y pelo rubio que, a través del cine, conquistaba corazones y sacudía las taquillas de España y de América Latina.

Es descubierta por Manuel Goyanes, un multimillonario productor de cine que descubre en el talento de esa niña de apenas 11 años, una verdadera mina de oro. La hace debutar en 1960 con una película infantil musical que tenía por título “Un rayo de luz”. La obliga a firmar un contrato de exclusividad por 10 años y la lleva a vivir a su casa.

Marisol se encuentra deslumbrada por la parafernalia de entrevistas, presentaciones, publicaciones. Se habla de ella como un prodigio. Viaja a Nueva York, Filadelfia, Chicago, Los Ángeles y varios países de América Latina para promocionar y vender su primera película.

Mientras prepara su segunda película “Ha llegado un ángel”, la maquinaria de explotación adquiere las características de una industria, con discos, cromos de colección, libros educativos, fotonovelas y viajes y más viajes.

Para 1961, cuando se estrena “Ha llegado un ángel”, la Pepa tiene ya trece años y Goyanes trata de ocultar sus condiciones físicas obligándola a fajarse los senos, igual que a Judy Garland en Estados Unidos. Pero el cuerpo es el cuerpo y el deseo trae también lo suyo. Aparecen fotos de Marisol y Paul Anka, se sugieren romances, se sugieren candidatos, se prepara al público para el cambio de Marisol de niña a turbadora adolescente. En su tercera película “Tómbola” en 1962, aparece con la famosa faja. Era como una censura al propio cuerpo, mientras que la otra censura, la del régimen franquista, aprieta más duro y más brutalmente. El cine español también estaba fajado. Buñuel, exiliado filma en México. Franco es inacabable, su poder es absoluto luego de la guerra civil. Pero el descontento va por dentro y crece fuerte. Sólo el cine produce los escapes que la sociedad necesita. Y ahí están Joselito, Marisol, para entretener a los que pronto serán adultos.

Marisol era pues el ángel de España. Y luego sería la cenicienta al casarse con el hijo de su productor, Carlos Goyanes hijo, el 16 de mayo de 1969 a las seis de la tarde. Dos años después de la boda, cuando la salud de Franco declina y la revuelta de los jóvenes iracundos del 68 aterriza en España, la parejita emblemática, Marisol y Carlos Goyanes anuncian su divorcio.

La Pepa tenía ya 23 años y varias películas más y pronto llegaría el vendaval de Antonio Gades, la rebeldía en gitano, mayor que ella y además casado con Marujita Díaz.

Luego de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, España se destapa, pero muchas cosas han pasado en apenas 4 años en la vida de la Pepa Flores y su marido Antonio Gades. Se han casado en Cuba, apadrinados por el propio Fidel Castro, han sido padres de dos niñas y de pronto los españoles franquistas reciben la puñalada imaginaria de la segunda muerte de Franco, cuando la niña del fascismo aparece desnuda en la portada de la revista “Interviu”, pero sus antiguos enamorados, sus fieles adoradores, sus amantes de toda América Latina, estaban encantados. Yo guardo la foto desnuda de la Pepa Flores en mi escritorio solitario y cada noche le agradezco que el “Generalísimo” no vuelva jamás a salir de su tumba.

Ronald Portocarrero
Redacción

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