Tony Richardson: El Corredor de Fondo

Hace casi 20 años atrás -el 14 de noviembre de 1991- fallecía el director Tony Richardson. Recordamos a este apóstol del Free Cinema con su película más legendaria.

| 12 noviembre 2011 12:11 AM | Cine | 1.7k Lecturas
Tony Richardson: El Corredor de Fondo

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DETALLE

Tony Richardson (1928-1991) estuvo casado con la gran actriz Vanessa Redgrave entre 1962 y 1967, hasta que él la dejó por Jeanne Moreau. Tuvo tres hijas, entre ellas Joely Richardson y Natasha Richardson, esta última fallecida en 2009.
1796

Junto con Lindsay Anderson y Karel Reisz, Tony Richardson fue uno de los pilares del Nuevo Cine Británico, también conocido como Free Cinema, movimiento similar a la Nouvelle Vague, tanto en sus orígenes periodísticos –su cantera fue la revista Sequence- como en su carácter inconformista con respecto al establishment –ambos partían del reconocimiento que sus respectivas cinematografías eran decrépitas y estaban sumergidas en una crisis creativa porque no había renovación generacional. Pero mientras que los ci-neastas franceses intentaban convertir el cine en un diario de notas personales, sus colegas ingleses estaban más preocupados en restituir la importancia de la clase trabajadora, la misma que acababa de tomar el mundo de las letras gracias al empuje de los llamados “Jóvenes Airados”. Uno de estos escritores era John Osborne, autor de Mirando Hacia Atrás con Ira, llevada por primera vez a los escenarios bajo la dirección y producción de Tony Richardson. La asociación entre Osborne y Richardson fue tan armoniosa que fundaron la productora Woodfall Film, con la intención de empezar una segunda revolución artística, ya no en el teatro sino en la pantalla grande.

“Decidí ser director de cine, y que la forma de empezar iba ser en el teatro”, declaró alguna vez Richardson, quien pese a sus incuestionables logros en las tablas –se le considera una de las grandes figuras del teatro del s. XX- siempre consi-deró al cine como su vocación auténtica, y describía cada rodaje como una alegría incomparable. Mirando Hacia Atrás con Ira (1958), El Animador (1960) y Un Sabor a Miel (1961) fueron un adelanto de la consolidación que llegó finalmente con La Soledad del Corredor de Fondo (1962) y Tom Jones (1963), esta última ganadora del Oscar a la Mejor Película y Mejor Director. De allí en adelante, la carrera de Richarson no volvió a gozar del consenso del público ni de la crítica, pese a que Mademoiselle (1966), La Última Carga (1968) y Hamlet (1969) son obras que merecen estudios más profundos. Su filmografía se cerró dignamente con Blue Sky (1994), estrenada póstumamente, cuando su prestigio se había evaporado y las nuevas generaciones ignoraban quién era.

Pero volvamos a 1960. Sábado Noche, Domingo Mañana (1960), ópera prima de Karel Reisz, acaba de convertirse en el suceso de taquilla más inesperado de Inglaterra. La obra original pertenece a Alan Sillitoe y la producción corrió a cargo de Woodfall, por lo que se apresuran las negociaciones para que La Soledad del Corredor de Fondo –también de Sillitoe- empiece a rodarse tan pronto como sea posible. La película estará lista para su estreno en septiembre de 1962 y hará famoso a su protagonista, un actor de teatro relativamente desconocido llamado Tom Courtenay. El argumento es acerca de un delincuente juvenil cuyas aptitudes para el atletismo podrían significarle una estancia más llevadera en el reformatorio donde está recluido. El director del centro penitenciario (interpretado por Michael Redgrave) intenta convencer a Colin Smith (Tom Courtney) de que la disciplina tiene sus recompensas y de que la autoridad puede ser comprensiva si uno está dispuesto a seguirle el juego. Las escenas ásperas del presente se intercalan con los recuerdos de Colin, que nos muestran cómo era su vida antes de perder su libertad. Es aquí cuando la cámara y el montaje ganan mayor libertad.

La Soledad del Corredor de Fondo es la más grande película de fuga sin que haya de por medio un plan concreto o un intento para escapar de la prisión. Para colmo de las paradojas, Smith halla la libertad en cautiverio y luego de perder una competencia deportiva. Dicha derrota es tan falsa, tan ilusoria, como la victoria que supuestamente iba a conquistar para los colores de su institución. La competencia verdadera ha tenido lugar en su mente y ha sido elegir entre dos padres: uno que está presente y tiene poder (el director), el otro ausente y destronado de su propio hogar (su padre recientemente fallecido). Este conflicto nunca se hace explícito, pero la lealtad a los principios, a la identidad propia, es un tema que atraviesa todo el filme. Por eso Smith encuentra su salvación quedándose en prisión, auto saboteando su carrera como fondista, dejando que otros complazcan a los jefes. El Free Cinema no solo cedió el protagonismo a los jóvenes de la clase trabajadora: conquistó un nuevo centro moral para el cine inglés. Tony Richardson tenía una afinidad especial con esta película –se refería a ella como su favorita- y no es casualidad que su libro de memorias lleve por título El Corredor de Fondo. Al igual que Colin Smith, Tony Richardson se atrevió a ser dueño de su propio destino y pese a que todos dicen que perdió, al final ganó la carrera más importante.


Claudio Cordero


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