Sonrisas y Escalofríos

A continuación comentamos cuatro estrenos exponentes de dos géneros populares y que se disputan palmo a palmo la supremacía en la cartelera peruana: la comedia y el terror.

| 17 setiembre 2011 12:09 AM | Cine | 2.1k Lecturas
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LAS SONRISAS
Quizás a muchos padres de familia, la heroína de ‘Malas Enseñanzas’ no les parezca tan divertida: Elizabeth Halsey es una profesora de primaria absolutamente irresponsable que no enseña, trata con desdén a los alumnos, se presenta intoxicada de alcohol y otras sustancias. Por supuesto que, al ser interpretada por Cameron Diaz, resulta más carismática de lo que debería. Tampoco cuesta perdonar su egoísmo y superficialidad porque Elizabeth es una perdedora espectacular, algo que ella jamás admitiría pero que sabe en el fondo. Hay algunas buenas carcajadas en esta comedia ácida de Jake Kasdan, director que pese a su juventud (31 años) tiene cinco largometrajes en su haber, entre ellos ‘Zero Effect’ (1998), su estimable ópera prima. Las escenas entre la maestra impresentable y sus alumnos desconcertados se cuentan entre las mejores –hay un buen casting de actores infantiles-, lo que nunca convence es el argumento, quedándose en una sucesión de sketches sin progresión dramática, tal vez porque una o-peración para aumentarse el busto no califica como una motivación verdadera. Además el concepto de corromper a una figura tradicionalmente virtuosa –como Papá Noel en ‘Bad Santa’- ya está desgastado. Como el profesor de gimnasia, Jason Segel tiene los mejores diálogos.

Vince Vaughn se ha especia-lizado en comedias de parejas que intentan consolidarse en familias –‘Una Navidad Sin Suegros’ (2008), ‘Sólo Para Parejas’ (2009) -pero la ca-lidad de sus cintas arroja un déficit. Dudamos que ‘El Dilema’ cambie esta reputación, pero es un esfuer-zo más elaborado, no desprovisto de matices oscuros, que de haber funcionado pudo ser memorable. La actuación de Vaughn es tan entusiasta que realmente deseas que ‘El Dilema’ sea mejor, pero tratándose de una película que pregona la honestidad a ultranza, es irónico que esté llena de falsedades, sobre todo en su última media hora, un catálogo de trampas usadas por los guionistas para forzar un final feliz. El director es Ron Howard y se trata de una especie de retorno a sus orígenes cómicos -‘Turno de Noche’ (1982), ‘Splash’ (1984)- género que no había vuelto a pisar desde que ganó el Oscar con ‘Una Mente Brillante’ (2001). Es la historia de dos amigos y socios, aparentemente felices en sus respectivas relaciones, hasta que uno de ellos descubre que la novia de su amigo le está siendo infiel. Vaughn termina tan perturbado como Tom Cruise en ‘Ojos Bien Cerrados’ (1999), vagando por las calles como alma en pena, pero Howard responde al dolor con chacota, hasta desfigurar por completo su cariz adulto.

LOS ESCALOFRÍOS
En 1985 se estrenó ‘La Hora del Espanto’, escrita y dirigida por Tom Holland, una pequeña película de terror que causó sensación entre el público adolescente, ya que los convertía en protagonistas de una historia de vampiros. Por supuesto, esto fue mucho antes que ‘Crepúsculo’ romantice a los descendientes de Drácula, cuando la mejor defensa era una estaca, un crucifijo y un collar de ajos. Era cuestión de tiempo para que este clásico de culto tenga una nueva versión, aunque del original solo queda la premisa: un joven común y co-rriente descubre que su misterioso vecino es un vampiro, algo que nadie estará dispuesto a creer, excepto un experto en las artes ocultas. Pero la personalidad de los personajes no es la misma (ahora Peter es un integrado al sistema, su aliado es una celebridad de Las Vegas con pinta de rockero), los acontecimientos tampoco han sido duplicados (el villano sabe desde el inicio que está siendo observado), lo que no es necesariamente un defecto, pero en vista de los resultados habría que preguntarse porqué se molestaron en modificar lo que antes funcionaba. ‘Noche de Miedo’ confirma eso de que más no es necesariamente mejor, de que los efectos por computadora no asustan a nadie, de que Hollywood no sabe qué hacer con Colin Farrell.

Aunque sus primeros pasos los dio en la comedia romántica –‘Next Stop Wonderland’ (1998), ‘Happy Accidents’ (2000)- el canadiense Brad Anderson está cada vez más identificado con el noble arte de asustar al público, convirtiéndose en un experto de thrillers psicológicos de presupuestos relativamente bajos, por ejemplo ‘Session 9’ (2002), ‘El Maquinista’ (2004) y ‘Expreso de Medianoche’ (2008). Su más reciente trabajo es el que tiene menor valor de entretenimiento, sin embargo es el que ostenta mayores alcances filosóficos; es más misteriosa y abs- tracta que tu típica película de cine de barrio. ‘Desaparición en la Calle 7’ luce como la hermana pobre de ‘El Fin de los Tiempos’ (2008) y ‘La Niebla’ (2007), dos notables películas recientes que imaginan el Apo-calipsis sin recurrir a explosiones ni edificios derrumbándose. Como en ambos casos, la amenaza es de origen desconocido, los sobrevivientes están sobrepasados de preguntas pero no hallan respuestas. ¿Habrá alguna clave para su salvación o lo único que les queda es correr por sus vidas? Lo más sugerente de este filme es que ocurre prácticamente a oscuras, con muy poca luz, en escenarios de estudio a la manera de un viejo filme expresionista o de serie B. Ejercicio de atmósfera que triunfa en su modestia.


Claudio Cordero


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