R.W.FASSBINDER: La utopía del amor

¿Es el amor más frío que la muerte? La respuesta puede envolver todo el misterio que la experiencia del amor supone. Ahora, tantos años después, podemos confirmar que sí, podemos confirmar la perpetuidad del frío, si la muerte es la libertad o el silencio que libera.

| 04 octubre 2009 12:10 AM | Cine | 799 Lecturas
RWFASSBINDER:  La utopía del amor

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Adicto al trabajo, Fassbinder realizó en cinco años más de veinte películas y sólo en 1970, hizo seis.
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El 9 de junio de 1982, a los 36 años de edad, el polémico cineasta alemán Rainer Werner Fassbinder partió al encuentro de su verdad y las respuestas que aún no hubo hallado. Siempre es desalentador que la muerte gane la partida, cuando se está en la plenitud de la creación, cuando el talento se alimenta de todas las circunstancias que el compromiso artístico impone. Con una febril actividad cinematográfica que alberga 38 películas, Fassbinder fue el cineasta más joven y fecundo del nuevo cine alemán de los años setenta. Tenía apenas 23 años cuando realiza su primer largometraje, “El amor es más frío que la muerte” (1969). Antes, formó parte de una intensa actividad teatral con el anti-teatro, que formó junto a Ana Schygulla, Peer Raven, Kurt Raab e Ingrid Caven. Todos ellos serán el soporte actoral y técnico de Fassbinder. Raab, por ejemplo, es el escenógrafo en la mayor parte de sus primeras películas, pero también guionista, actor y asistente de dirección y la Schygulla su actriz preferida.

Adicto al trabajo, Fassbinder realizó en cinco años más de veinte películas y sólo en 1970, hizo seis. ¿Premonición, sensación de que la vida es corta y el tiempo se relativiza, que el rastro de haber vivido vendrá sólo con el cine? Fassbinder diría: “Todo lo que vivo debo trabajarlo antes para tener finalmente el sentimiento de haberlo vivido”. Y añade: “Hacer películas no lo es todo. Entonces tengo el sentimiento de que no quiero rodar más, que voy a pararme un año. Pero apenas ha pasado una semana, no aguanto más. Me basta con leer un hecho en el diario o que me cuenten algo, para mí es importante hacer algo enseguida sobre esa historia, sin compromiso, sin miedo por una cierta pérdida eventual, tengo que rodarla inmediatamente”. Este proceso convulsivo lo llevó a hacer películas muy personales, experimentales, un cine culto, a veces melodramático y “kitsch”, sin importarle si era veneno para la taquilla.

Una obra intensa, igual que cuando hacía teatro, su otra pasión devoradora. Admiraba a Douglas Sirk, su compatriota que afincó en Hollywood en los años 40, al Godard de “Vivir su vida” y al Buñuel de “Viridiana”. Muestra su entusiasmo por Sirk en un ensayo sobre seis de sus películas. En el ensayo lo cita constantemente: “Sirk dijo que la filosofía de un director de cine está en la iluminación y los encuadres”; “El cine es sangre, lágrimas, violencia, odio, muerte y amor”, etc.

La filmografía más importante de Fassbinder, incluye títulos como: “Los dioses de la peste” (1969); “El soldado americano” (1970); “Advertencia contra una puta santa” (1970); “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” (1972); “Todos nos llamamos Alí” (1973); “Desesperación” (1977); “El matrimonio de María Braun” (1978); “Lili Marleen” (1980); “La ansiedad de Verónica Voss” (1981) y su última película, “Querella” (1982) sobre una novela de Jean Genet.

Cineasta, actor, director teatral y guionista, es uno de los mitos y referente obligado del cine contemporáneo, junto con su compatriota Win Wenders y el polaco Kristof Kieslowski, también fallecido. A veintisiete años de su desaparición, la pregunta del principio tiene su respuesta en la utopía del amor y el cine, bajo el espejo desesperanzado de Fassbinder.

Ronald Portocarrero
Redacción


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