Que Siga la Boda

A propósito del inminente estreno de ‘Damas en Guerra’, ofrecemos un repaso por las películas de boda: las más románticas, divertidas e insólitas de la pantalla grande.

| 01 octubre 2011 12:10 AM | Cine | 2.1k Lecturas
Que Siga la Boda

Más datos

“Hollywood se ha apoderado prácticamente de las bodas, pero los rituales que vemos en estos filmes no son idénticos en todas partes del mundo. Una de las mejores cosas del cine es permitirnos descubrir otras costumbres y manifestaciones culturales”
2156

Una película de bodas deberá mostrar los entretelones, las marchas y contramarchas que anticipan a la ceremonia más esperada por las parejas que se juran amor eterno. Usualmente, este tipo de historias son demandadas por el público femenino, y aparecen bajo la forma de comedias románticas, por ejemplo ‘Cuatro Bodas y Un Funeral’ (1994), ‘Las Bodas de Muriel’ (1994), ‘Mi Gran Boda Griega’ (2002), todas ellas inesperados éxitos comerciales. En cambio, el público masculino es un poco reacio a este género y solo se muestra interesado cuando aparecen personajes irreverentes, como los de de ‘American Pie 3: La Boda’ (2003), ‘Los Rompebodas’ (2005), ¿Y Qué Pasó Ayer?’ (2009), o cuando los eternos adolescentes enfrentan el fin de su soltería. ‘Sex and the City’ (2008), ‘Mamma Mía’ (2008), ‘Guerra de Novias’ (2008) y la próxima ‘Damas en Guerra’ corresponden a la versión femenina del “sueño hecho realidad”.

Hoy las películas de boda son pan de cada día, lo que no deja de ser sorprendente en una época en la que el matrimonio encuentra mayores resistencias. Si nos remontamos a las épocas del Hollywood clásico, hallaremos pocos ejemplos similares, más allá de algunas escenas de antología, filmadas por Erich von Stroheim en ‘La Marcha Nupcial’ (1928), John Ford en ‘Qué Verde Era Mi Valle’ (1941), William Wyler en ‘Los Mejores Años de Nuestras Vidas’ (1946), o en plan cómico, por Buster Keaton en ‘Siete Ocasiones’ (1925), Frank Capra en ‘Sucedió una Noche’ (1934) y George Cukor en ‘Historias de Filadelfia’ (1940). Recién con la primera versión de ‘El Padre de la Novia’ (1950), de Vincente Minnelli, podemos hablar de una narración estrictamente enfocada en los preparativos de un casamiento (este filme fue rehecho en 1991 con Steve Martin).

Si hiciéramos una lista con las mejores escenas de boda, tendríamos que mencionar a varias películas que no están directamente relacionadas con este subgénero. Quizás la más célebre de todas sea el matrimonio de Connie Corleone en ‘El Padrino’ (1972), escena que da inicio a la saga dirigida por Francis Ford Coppola. Otra gran secuencia es del ‘El Francotirador’ (1978), de Michael Cimino, cuando un grupo de amigos celebran una boda con sabor a despedida. Un desborde de delirio son las bodas filmadas por Emir Kusturica en ‘Underground’ (1995) y ‘Gato Negro, Gato Blanco’ (1998), siempre al ritmo de las trompetas balcánicas. De otro lado, “El Graduado” (1967), de Mike Nichols, tiene la escena más famosa de boda frustrada, cuando Dustin Hoffman irrumpe en la iglesia y convence a la novia (Katharine Ross) de fugarse con él y abordar un bus.

La comedia romántica es el género que ha hecho más campaña a favor de la causa. Aquí la audiencia femenina puede soñar con los ojos abiertos, identificándose con la típica heroína de este tipo de producciones: jóvenes guapas y profesionales, que han alcanzado casi todas sus metas, excepto tener un hombre lo suficientemente maduro e inteligente que quiera comprometerse. Lo peor es que, cuando finalmente lo encuentran, una tercera persona se interpone en su camino. Julia Roberts, Jennifer Lopez, Jennifer Aniston, Sandra Bullock y Reese Witherspoon conocen este papel al dedillo. Por ejemplo, en ‘La Boda de Mi Mejor Amigo’ (1997), Julia Roberts descubre que su alma gemela es alguien que conoce de toda la vida, y se dio cuenta de ella demasiado tarde.

Es imposible hacer un listado de películas de boda sin mencionar a las novias más excéntricas que ha tenido el cine en los últimos tiempos. Allí tenemos, una vez más, a Julia Roberts en ‘Novia Fugitiva’ (1999), o en un registro distinto, a Uma Thurman como la novia ensangrentada de ‘Kill Bill’ (2003), que se inspiraba a la vez en la vengativa Jeanne Moreau de “La Novia Vestía de Negro” (1968), de François Truffaut.

Pero es Tim Burton, con “El Cadáver de la Novia” (2005), el creador la novia más sobrenatural: un alma en pena que reclama como suyo al hombre que se puso su anillo.

Una variante es fijar la atención en un personaje secundario del cortejo, convirtiendo en protagonista a los padrinos, testigos, organizadores, e incluso al cantante de bodas. La filmografía dedicada a los padrinos incluye ‘El Mejor Amigo del Novio’ (1999), ‘El Testigo del Esposo’ (1997) y ‘Loco por la Novia’ (2005), mientras que el maestro Claude Chabrol tituló ‘La Dama de Honor’ (2004) a una de sus thrillers más sugerentes. Pero el filme definitivo consagrado a la mejor amiga de la novia es ‘27 Bodas’ (2008), con Katherine Heigl en el papel de la eterna dama de honor. Algo similar ocurrió con Jennifer Lopez en ‘Experta en Bodas’ (2001), donde todos se casan menos ella, la productora de eventos. Mención especial a ‘La Mejor de mis Bodas’ (1998), con Adam Sandler como un animador de bodas que, vaya ironía, es abandonado en el altar.

Sin embargo, también hay un grupo de películas relacionadas temáticamente pero que están muy lejos de vendernos felicidad y ensoñación. En ellas, es perceptible una crítica a las dobles morales, a la falsa armonía familiar, es decir, a todo aquello que debería quedar fuera de una boda soñada. Son las películas aguafiestas, ideales para aquellos que no se conforman con cerrar los ojos y aplaudir. La madre de todas ellas es ‘Un Día de Boda’ (1978), de Robert Altman, corrosiva a más no poder, seguida de ‘La Boda de Raquel’ (2008), de Jonathan Demme, y ‘Margot y la Boda’ (2007), de Noah Baumbach. Tampoco son nupcias muy dichosas las de ‘El Banquete de Bodas’ (1993), de Ang Lee, ni la de ‘La Mujer de Mi Vida’ (2001), de Dover Koshashvili, ya que son compromisos arreglados por presiones sociales, farsas que complacen a todos, menos a los novios.

Hollywood se ha apoderado prácticamente de las bodas, pero los rituales que vemos en estos filmes no son idénticos en todas partes del mundo. Una de las mejores cosas del cine es permitirnos descubrir otras costumbres y manifestaciones culturales, algo que salta a la vista en una boda mejor que en ningún otro lado. Los invitamos a revisar títulos procedentes de varias partes del mundo, por ejemplo Polonia (‘La Boda’, de Andrzej Wajda), Rumania (‘Silent Wedding’, de Horatiu Malaele), India (‘La Boda’, de Mira Nair, ‘Bodas y Prejuicios’, de Gurinder Chadha), China (‘La Boda de Tuya’, de Wang Quan’an), y, para quedarse en casa, nuestra galardonada ‘La Teta Asustada’ (2009), de Claudia Llosa, que incluye escenas de bodas kitsch pero tiernas y vitales.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD