Mi Semana con Marilyn

Entre los premios entregados a ‘Mi Semana con Marilyn’ destacan, el Globo de Oro a la Mejor Actriz de Comedia y el Premio Spirit del Cine Independiente a la Mejor Actriz. Por su parte, Kenneth Branagh ganó el Premio del Círculo de Críticos de Londres.

Por Diario La Primera | 08 jun 2012 |    
Mi Semana con Marilyn
Calificación: ***

Si tengo que definir a ‘Mi Semana con Marilyn’ en una sola línea, usaré el término “vehículo para una estrella”. La estrella es Michelle Williams, una actriz sumamente talentosa pero que nunca antes había tenido la oportunidad de interpretar un personaje tan exuberante como lo es Marilyn Monroe. Aquí Michelle tiene la oportunidad de ser abiertamente sensual, de atravesar distintos estados emocionales, de cantar y bailar sin que nadie la opaque. Los ojos del mundo están puestos sobre ella y Michelle no decepciona: es creíble como la Marilyn que todos conocimos a través de las películas pero también es la Marilyn que llevó una vida tormentosa hasta su muerte a los 36 años. Un acierto del filme es que se concentra en un episodio anecdótico en la biografía de Marilyn: no son los años de su arribo a la fama ni tampoco de su peor crisis personal, cuando su conducta errática se tornó insostenible debido a su adicción a las pastillas. Estamos en pleno rodaje de ‘El Príncipe y la Corista’ (1957), una comedia ligera de Laurence Olivier que solo es recordada por los admiradores de Marilyn y Sir Laurence. Por una vez las cosas importantes le pasaron a un desconocido: Colin Clark, el tercer asistente de director en ‘El Príncipe y la Corista’, un joven aristócrata sin previa experiencia en el mundo del cine que de la noche a la mañana se encontró compartiendo la intimidad de la mujer más deseada del mundo. Personalmente me suelen gustar las películas de cine dentro del cine, pero me temo que el director-guionista Simon Curtis no comparte mi entusiasmo por ‘La Noche Americana’ (1973). No recuerdo haber visto un set de filmación tan soso y desmotivado como el que Curtis imagina para ‘El Príncipe y la Corista’, asemejándose por momentos a los ensayos de una obra de teatro de segunda categoría. Mucho menor interés tiene el romance entre Colin y la asistente de vestuario (Emma Watson), un relleno que se estira sin ninguna justificación. El interés se va apagando y la suerte parece echada –sí, ‘Mi Semana con Marilyn’ es un vehículo para una estrella por encima de cualquier consideración artística- hasta que el cerco se va cerrando alrededor de Marilyn y su última conquista. Allí asoma cierta ternura, cierto sentimiento que parece auténtico: no es el amor como sí la nobleza de Colin, su lealtad hacia Marilyn, lo que lo diferencia de de esa corte de oportunistas y aduladores que la diva mantiene en planilla. En ese sentido (y por más extraño que parezca), ‘Mi Semana con Marilyn’ me hace acordar a ‘La Chica de al Lado’ (2004), una tonta pero divertida cinta para adolescentes en donde un chico de buen corazón se cruza en el camino de una actriz porno e intenta rescatarla de su entorno nocivo. Como el director Simon Curtis es un aclamado director con amplia experiencia televisiva, especializado en miniseries de prestigio (su debut en la pantalla grande ocurre cuando tiene más de medio siglo de vida), me imagino que la sola mención de ‘La Chica de al Lado’ en una crítica a su película es una ofensa. Pero seamos sinceros: esta Marilyn es un objeto de fantasía, incluso cuando está sedada por las drogas y es incapaz de levantarse de la cama. ¿Hay algo que pueda excitar más a un joven inexperto que sentirse el salvador de una mujer joven, hermosa y totalmente insegura? Es una lástima que el director desaproveche al actor Eddie Redmayne, quien tiene la difícil tarea de encarnar a un romántico sin parecer estúpido. No es la culpa de Redmayne que el Colin Clark de Simon Curtis sea un secundario de su propia historia. Por supuesto que el productor Harvey Weinstein no hubiera puesta un solo dólar si la película trataba sobre un don nadie. ¿Habrá sido suya la idea de reconvertir el filme en un ‘Verano del 42’ (1971) con Marilyn Monroe en lugar de Jennifer O’Neill? Quizás la peor escena de ‘Mi Semana con Marilyn’ es esa en la que Judi Dench le susurra a Colin algo así como “el primer amor trae la amargura más dulce”. ¿De qué demonios está hablando Judi Dench? Todo ese aspecto romántico es de lo más forzado, el aprendizaje sentimental es inexistente, lo único que me quedó en la cabeza es eso que dice Laurence Olivier acerca de las mujeres: “Nunca eres demasiado viejo para que te humillen”. Eso está mejor porque la Marilyn Monroe de Michelle Williams supera la caricatura de la pobre mártir: es una mujer infeliz pero también asoma una personalidad manipuladora, caprichosa, ridícula. En el fondo es muy parecida a Laurence Olivier (un enérgico Kenneth Branagh) con la diferencia que Olivier es confrontacional en su forma de ser, no teme ser antipático ni arrogante a los ojos de terceros, mientras que Marilyn siempre está actuando, no necesita para ello de un guión. Aquí se perfila la dimensión más sugerente de la cinta y que tiene que ver con el misterio de la actuación. Podemos apreciar cómo los egos colisionan, cómo las inseguridades salen a flote, cómo el actor se alimenta de una humillación tras otra hasta alcanzar ese estado que le permite encarar la cámara y transformarse en otra persona. Quizás no podamos recomendar con entusiasmo ‘Mi Semana con Marilyn’ pero es justo reconocer que finalmente se gana nuestro respeto por ser una declaración de amor a los actores ajena a sentimentalismos e idealizaciones.

    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119378 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.