Lo mejor de los estrenos

La Felicidad de Vivir ***
Se ha estrenado en muy pocas salas esta producción japonesa enormemente exitosa, ganadora del Oscar a la Mejor Película extranjera un año antes que “El Secreto de sus Ojos”.

Por Diario La Primera | 06 ago 2010 |    

Su título internacional es “Departures” (es decir, “Despedidas”) pero se tradujo en otros países de habla hispana como “Final de Partida” o “Violines en el Cielo”; cualquiera de esos títulos es más apropiado que el insufrible “La Felicidad de Vivir”, que no solo es trillado sino que además contradice el sentido de la película. En realidad, buena parte del filme transcurre en velatorios, el último lugar en el mundo que uno asociaría con la palabra “felicidad”. El argumento trata de un violoncelista desempleado que halla su verdadera vocación oficiando como enterrador en una funeraria de provincia. La incomprensión de la gente empuja a que Daigo (Masahiro Motoki) oculte su trabajo, ya que muchos consideran una vergüenza ganarse la vida al lado de los muertos. Pero ocurre lo inesperado: Daigo se enamora de lo que hace y aprende a valorar más la vida. El oficio del director Yôjirô Takita es innegable, hay un criterio artístico en la composición de las imágenes y en la elección de una paleta de colores fríos y pálidos. El clímax final es particularmente logrado pero llega muy tarde: Takita ha buscado el efecto emocional desde el arranque y el mensaje humanista se extenúa.

La otra competencia
Podemos tener muchos reparos con el cine latinoamericano pero el asunto cambia cuando nos referimos a los documentales. Por ejemplo, el devaluado cine brasileño destaca claramente en este género. La presente edición del Festival de Lima nos recuerda la importancia del documental, al punto que la calidad de esta sección supera con creces a la de ficción. En esta primera entrega, comentamos dos títulos: la coproducción argentino-colombiana “Pecados de mi Padre”, y la paraguaya “Cuchillo de Palo”. La primera es un absorbente reportaje periodístico que cuenta la historia del hijo de Pablo Escobar, el infame líder del Cartel de Medellín. Los realizadores han tenido acceso a un archivo impresionante de videos, fotos y audios, pero también contaron con la cooperación de Sebastián Marroquín (hijo de Escobar) y los hijos de sus víctimas políticas. Aún mejor es “Cuchillo de Palo”, donde la directora Renate Costa explora en la memoria colectiva de la sociedad paraguaya y rastrea los pasos de un familiar desaparecido, su tío Rodolfo, una de las tantas víctimas de la homofobia institucionalizada por Stroessner.


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