Leonardo Favio en la memoria

LEONARDO FAVIO era un “grande” como lo señaló la Presidenta de Argentina en los funerales del cineasta y cantante realizados en la Casa Rosada. Su fama recorrió todos los caminos de América Latina, e incluso de Europa más por su condición de cineasta serio y comprometido antes que por sus canciones.

| 10 noviembre 2012 12:11 AM | Cine | 1.4k Lecturas
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La muerte de Leonardo Favio ha conmovido al cine latinoamericano y de paso a la gran legión de fans setenteras que se enamoraron al compás de sus baladas cuando frisaban los veinte años. Era un “grande” como lo señaló la Presidenta de Argentina en los funerales del cineasta y cantante realizados en la Casa Rosada. Es verdad que su fama recorrió todos los caminos de América Latina, e incluso de Europa más por su condición de cineasta serio y comprometido antes que por sus canciones llenas de ese aire coloquial, casi de conversación íntima con el ser amado, canciones que él mismo componía. No era solo un intérprete. Era un artista singular entre los años 60-70. Luego fueron disminuyendo sus conciertos y concentrándose en sus proyectos cinematográficos.

Peronista militante, siempre se la jugó y expresaba y defendía sus ideas con pasión y franqueza. No era su costumbre adular a nadie ni prenderse del saco de otro para ser reconocido. Tenía detractores en la derecha argentina, pero lo respetaban. Era un icono cultural y popular de la Argentina.



A propósito de su muerte, en el programa “Las 5 de las 7” de RPP invitaron como comentaristas al congresista Víctor Andrés García Belaunde y a Carlos Tapia. Los comentarios del congresista demostraron una ignorancia superlativa y ofensiva. Toda persona tiene derecho a opinar. También tiene derecho a su propia ignorancia. Pero si uno no sabe es mejor reconocerlo y callarse. “Vitocho” perdió la oportunidad de callarse y pasar desapercibido, pero tenía que opinar y lo hizo retratándose a sí mismo, develando sus valores y gustos ¿estéticos?. Yo diría que reveló su huachafería y su mal gusto. Dijo que conoció a Favio en un Festival de Viña del Mar gracias a que era compañero de colegio de los hijos de Kiko Ledgard y luego dijo que era sobrado y maleducado por que no saludó a Julio Iglesias cuando éste recién se iniciaba. Ver no es lo mismo que conocer. Dijo que conversó con Iglesias un rato y que se hicieron “amigos”…¿amigos?.. Y comparó a Iglesias con Favio argumentando que a Favio nadie lo conocía pero que a Iglesias sí, valorando que era mejor “artista” porque era conocido hasta en el Japón. Aceptó que no conocía a Favio como cineasta “pero debió ser conocido solo en su país y que no era relevante”. Carlos Tapia fue más sincero y aceptó que recién se enteraba que Favio era cineasta. Que escuchó a Favio mucho después porque él estaba bailando huayñitos en Ayacucho. Creo que hasta ahora lo siguen haciendo “bailar” al asesor Tapia. En cuanto a “Vitocho” demostró que sus juicios u opiniones son casi siempre radicales y ligeros y que su sensibilidad conecta más con Julio Iglesias que con Leonardo Favio, el grande. No vale la pena seguir analizando la ignorancia en un político del montón.

A ambos políticos les recomiendo que vean siquiera alguna de las películas de Favio como “Crónicas de un niño solo”, “Romance del Aniceto y la Francisca” o “Gatica, el mono”.


Por Ronald Portocarrero


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