La Piel Que Habito

Inspirada en la novela “Tarántula”, de Thierry Jonquet, se trata de la primera colaboración de Pedro Almodóvar con el actor Antonio Banderas desde ‘Átame’ (1990).

| 16 marzo 2012 12:03 AM | Cine | 1.6k Lecturas
La Piel Que Habito

Más datos

CALIFICACIÓN ****

‘La Piel Que Habito’
ganó recientemente el BAFTA a la Mejor Película de habla no inglesa pero, no pudo ser considerada para el Óscar debido a que la Academia Española seleccionó como su representante oficial a ‘Pan Negro’, de Agustí Villaronga.
1614

Antonio Banderas le da un nuevo sentido al término “médicos sin fronteras” en ‘La Piel Que Habito’, interpretando al cirujano plástico Robert Legard, un destacado hombre de ciencia cuyas investigaciones con la piel sintética podrían mejorar la calidad de vida de muchos pacientes si es que primero no termina siendo destruido por su propia creación. Esta es la relación más directa de ‘La Piel Que Habito’ con el mito de Frankenstein, quizás la obra de ficción que mejor enuncia los peligros del hombre como demiurgo. Esa proximidad con Frankenstein podría hacernos pensar que Pedro Almodóvar acaba de firmar su primer largometraje de terror -el thriller francés ‘Los Ojos sin Rostro’ (1960), de Georges Franju, es otra influencia notable- pero lo cierto es que la vena melodramática de Almodóvar aquí se halla en estado puro, demostrando una vez más que cualquier género puede ser asimilado por su genio, que el pasado está vivo y no necesita de homenajes complacientes (ver ‘El Artista’) sino de exploraciones originales.

A grandes rasgos, ‘La Piel Que Habito’ es una historia de venganza tan sui generis como la del recordado Bonasera de ‘El Padrino’ (1972), quien suplicaba a Don Corleone para que ejecute a los malhechores que abusaron sexualmente de su hija. Robert Legard asume ambos papeles: el del padre humillado que reclama justicia y del verdugo sin conmiseración. Legard no recurre a las armas de fuego sino al bisturí, pero el verdadero horror está en su mente, en lo que es capaz de hacer con sus conocimientos médicos. Como el maestro de la intriga que es, Almodóvar deja algunos cabos sueltos: ¿quién es la hermosa mujer que Robert tiene encerrada en su residencia?, ¿qué relación existe entre ellos dos? Durante la primera parte del filme es imposible esclarecer estos misterios, solo podemos atisbar que el deseo juega un papel importante en la historia, que Vera (Elena Anaya) es una paciente “especial” en la que Robert no puede dejar de pensar, la acecha, y cuando un hombre se obsesiona de esa manera suele perderlo todo.

A estas alturas es difícil contradecir el dicho que Almodóvar filma como los dioses, que su estilo cinematográfico resulta tan estimulante como el universo interior de sus personajes. El manchego tiene un ojo privilegiado y utiliza la cámara para algo más que narrar; sus planos son admirables pero trascienden el mero valor estético convirtiéndose en piezas de un cuadro más grande; el tiempo es arcilla en sus manos, los puntos de vista se multiplican, los colores tienen una intensidad irrepetible en el mundo real, los interludios musicales oxigenan una narración sin tiempos muertos, las actuaciones se ajustan a los diálogos teatrales que Almodóvar gusta poner en labios de sus personajes, sobre todo en la madre interpretada por Marisa Paredes, de cuyas entrañas solo nace locura. Desde lo formal, ‘La Piel Que Habito’ no ofrece novedades con respecto a las últimas entregas almodovarianas -‘Volver’ (2006) y ‘Los Abrazos Rotos’ (2009)-, la técnica es igual de soberbia, la diferencia es que estamos ante su obra más inquietante en mucho tiempo, una que recupera el humor esperpéntico de sus obras de juventud sin traicionar en ningún momento sus ideales de belleza. Lo ridículo nunca fue tan sublime, no al menos en la ciudad española de Toledo.


Por: Claudio Cordero


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD