La inocencia de la araña

LO QUE ME me parecía interesante de esa edad (los doce, trece años) es que representa un período bisagra en el que conviven el niño que está dejando de ser con el adolescente que todavía no es: el pensamiento mágico y el deseo sexual juntos, o sea, un cocktail Molotov. Camila y Daniela se resisten a dejar ir el viejo mundo de la infancia, y por eso quedan desfasadas con respecto a sus compañeras de clase, que ya son mujercitas y se comportan como tales.

| 29 diciembre 2012 12:12 AM | Cine | 1.4k Lecturas
La inocencia de la araña 1449

El cine argentino sigue sorprendiendo con nuevas películas pero sobre todo por el surgimiento de cineastas nuevos que enriquecen, sin duda, el desarrollo de su industria. Es el caso de Sebastian Caullier con su ópera prima “La inocencia de la araña”. Transcribimos la entrevista realizada por la revista digital “Escribiendo cine” y publicada por ABC Guionistas (España) a Caullier.

- ¿Cómo surgió “La inocencia de la araña”?
–Nació como un cuento que escribí hace mucho tiempo, sobre un profesor que empezaba a sentir que dos alumnas lo acechaban. En 2007 en una materia de la facultad me dieron como consigna escribir un largo, así que desempolvé ese guioncito y lo adapté. Creo que en un principio no pensaba en filmarlo. Pero, bueno, de repente me vi con un guion terminado entre manos y dije: vamos a hacer algo con esto. Una amiga me presentó a Daniel Werner, el productor, que me incentivó a presentar el proyecto a Fundación Carolina y a otros fondos de desarrollo. Después obtuvimos un crédito del INCAA y el apoyo de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Formosa, y con eso hicimos la película.

- La película se focaliza sobre la obsesión de dos niñas con el profesor. ¿Cómo fue tu aproximación a un tema tan complejo?
–No me propuse explorar desde una perspectiva psicológica el despertar sexual femenino, ni tampoco quise hacer una reflexión sobre la problemática de las alumnas que se enamoran de sus profesores en las escuelas secundarias. Más bien encaré el tema desde la ficción pura, remitiéndome a mi propio imaginario y a mis propias experiencias como niño. Y lo que me parecía interesante de esa edad (los doce, trece años) es que representa un período bisagra en el que conviven el niño que está dejando de ser con el adolescente que todavía no es: el pensamiento mágico y el deseo sexual juntos, o sea, un cocktail Molotov. Camila y Daniela se resisten a dejar ir el viejo mundo de la infancia, y por eso quedan desfasadas con respecto a sus compañeras de clase, que ya son mujercitas y se comportan como tales. Ellas dos siguen siendo niñas y no quieren soltar sus muñecas mutantes, ni dejar de hacer sus rituales de magia, ni abandonar ese galpón en donde montan castillos de sábanas. Por eso este enamoramiento ciego que sienten por el profesor (esta “intromisión” del nuevo mundo en el viejo) lo viven desde la lógica del pensamiento mágico, como un juego más, aunque sea el juego más peligroso de todos, y tal vez el último antes de dejar atrás la infancia definitivamente.

- Si bien está Juan Gil Navarro, el elenco protagónico está conformado también por dos niñas ¿Cómo fue la selección?
–En un principio pensamos en buscar a las dos niñas protagonistas acá en Buenos Aires, pero finalmente me decidí por buscar nenas formoseñas, aunque no fueran actrices. No sé, me pareció que quería respetar eso, que fueran de ahí mismo. Hicimos un casting que duró una semana y fue un acontecimiento en la ciudad, se presentaron cientos de personas. A las nenas les hacíamos improvisar una situación que tuviera que ver con la historia, específicamente la situación era que hablaran mal de los otros, ya que Camila y Daniela se pasan la mitad de la película hablando pestes de los demás. Tanto a Renata Mussano como a Lourdes Rodas las fiché de entrada: una transmitía la candidez ingenua de Camila y la otra la malicia astuta de Daniela. Fue fácil reconocerlas. Después hicimos varios llamados de call back, donde las probamos en distintas situaciones ya más específicas de la trama.

- ¿Y cuáles fueron los desafíos a la hora de dirigirlas?
–Bueno, primero que nada estuvieron las limitaciones obvias: director debutante y nenas sin experiencia en la actuación. Sumado a eso, lo que yo quería para las niñas no era una actuación naturalista (porque la película no es naturalista) sino un tono lindante con lo paródico, con ciertos guiños caricaturescos, más en consonancia con el registro cómico de la película. Así que me interné con ellas a ensayar durante casi un mes, hasta que le fuimos dando forma a la cosa. En el rodaje se comportaron como dos reinas, aunque los últimos días ya me querían matar.

- ¿Está en algún nuevo proyecto?
–Ya tengo prácticamente cerrado el guion de “Los lobos rojos”, otro “thriller” formoseño que transcurre en el mismo colegio que Juan Gil Navarro. Mantiene una continuidad temática con ésta, pero es una cosa completamente distinta, con chicos más grandes, tratamiento más naturalista y un tono más oscuro.


Por Ronald Portocarrero


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

2.32050013542