La experiencia Americana de Bichir

Efectivamente, hay actores de diferentes escuelas y diferentes “backgrounds”. Solo un director de orquesta de la calidad de Oliver Stone puede poner a todos los músicos en el mismo tono y tocar la misma obra.

| 07 julio 2012 12:07 AM | Cine | 1.1k Lecturas
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El actor mexicano Demian Bichir está en la cresta de la ola a partir de su nominación a los premios Oscar. Si bien tiene una amplia trayectoria en su país, ha sido el cine norteamericano que lo ha lanzado al estrellato internacional. En estos días se estrenará la última película de Oliver Stone “Salvajes”, en la que Bichir tiene un rol importante. Transcribimos una reciente entrevista de Josep Parera del diario La Opinión de México.

La combinación de actores, estilos, procedencias es considerable. ¿Cómo fue tu experiencia?
- Efectivamente, hay actores de diferentes escuelas y diferentes “backgrounds”. Solo un director de orquesta de la calidad de Oliver Stone puede poner a todos los músicos en el mismo tono y tocar la misma obra. Eso es fascinante como espectador. Yo, desgraciadamente, no tuve oportunidad de verlos a todos en acción. No tuve escenas con John Travolta, por ejemplo, que me hubiera encantado. Tuve solo una con Salma Hayek. En tres meses de rodaje yo filmé siete días.

El guión camina por un límite entre la farsa y la realidad, la crudeza y la comedia. ¿Cómo caminaste por ese límite?
- Tengo que empezar por decir que sí, la novela de Don Winslow está hecha a la medida de Oliver Stone. Su cine es salvaje. Pero esta, no solo por el título, sino por la trama y la forma de haberse escrito, está hecha a su medida. Yo veo una película salvaje pero hermosa. Brutalmente bonita. Transitar por ese margen es una de las cosas que a la mayoría de actores nos seduce muchísimo. Solamente un director como Oliver Stone y un reparto de actores como este puede manejar esa línea como una verdadero acróbata.



¿Cómo es Oliver Stone?..
- Él es como un padre. Los padres tienen que ser muy estrictos, pero quieren mucho a sus hijos. Es un director que se las ingenia de la mejor forma posible para que tú mismo te encuentres con tus propias limitaciones y las puedas romper. La diferencia con Oliver Stone y otros directores tiránicos es que él no te deja solo en esa orilla o en el precipicio: él te acompaña o está cerca. Él es un comandante de pelotón que no te arroja al suicidio. Él no está en la retaguardia, sino en la vanguardia, con el fusil mejor preparado. Es como una combinación de cosas: te pide que arriesgues, pero no solo.

Y es un director que sabe sacar un provecho extraordinario de actores que están infravalorados, como en este caso Salma Hayek.
- Totalmente de acuerdo. Es uno de los mejores trabajos de Salma. Pero no lo puedes lograr si no tienes un director estricto. Oliver Stone no deja una sola pelusa sin estorbar. Ninguna toma se considera hecha si no está como queremos todos. Con Oliver no pasa eso. Tampoco pasa con Steven Soderbergh [Che] o con Chris Weitz [A Better Life], con los que he tenido la fortuna de trabajar.

¿Definirías la película como un cuento de hadas ‘gone to hell’ (desviado al infierno), como dicen en inglés?
Yo digo que es “hardcore poetry”, poesía cruda... La película es salvajemente poética.

Cuando echas una mirada retroactiva a los últimos ocho meses, ¿harías algo distinto?
- No lo sé... no me he puesto a pensar en eso. Pero sí puedo decir que el universo ha sido mi aliado y ha acomodado las piezas de una forma impecable de una forma que no solo he podido vivir este tiempo de las nominaciones de A Better Life, sino también de haber hecho la temporada de teatro en México con 126 funciones exitosas, en un teatro con 900 butacas... Lo único que me duele de todo esto es haber perdido la película de [Pedro] Almodóvar... Perdí tres películas, pero la que más me dolió fue la de Pedro Almodóvar


Por Ronald Portocarrero

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