JERRY LEWIS: Las formas de la risa

En la comedia americana los extremos coinciden, siempre y cuando el estilo, la precisión del efecto, las razones para la provocación, se articulen en un universo unitario. A diferencia del “rostro impenetrable”, de Buster Keaton, Jerry Lewis opone la gestualidad paroxística. En ambos casos la risa es la misma. La tradición del “Slapstick”, iniciada por Sennett en los albores del cine, se cierra a finales de los años 70 con Jerry Lewis. En 1971, Lewis declaraba: “resulta extraño que la industria cinematográfica norteamericana ya no produzca más lo que dio origen a la comedia, es decir, el “Slapstick”. Los estudios fruncen el ceño: eso no es de buen gusto. Sea cual sea la dirección que tome la industria en esta época de cambios yo no abandonaré la comedia”.

Por Diario La Primera | 19 set 2010 |    
JERRY LEWIS: Las formas de la risa

El eclipse de la carrera de Jerry Lewis se debió en parte a la política de producciones de los estudios pero también a los cambios producidos en los gustos del público. La comedia física, cuyo soporte era la pantomima, desapareció prácticamente de las pantallas norteamericanas. En su lugar brilla, con otra luz, un nuevo estilo, donde el soporte en lo verbal prima antes que la acción. Este nuevo estilo se inicia con los hermanos Marx y continúa con Woody Allen, cuyo rasgo que lo identifica y lo define es la angustia existencial y las manías freudianas de la modernidad, en el marco de la urbe.

La comedia gestual ha quedado al margen de las preferencias. Es como si el público prefiriera reírse de sí mismo, encerrado en su individualismo radical. La risa surgiendo desde los miedos profundos. En cambio el universo de Lewis se aproxima al caos de Keaton. La realidad explotando en la pantalla y no en los meandros del subconsciente. Es la comedia visual –el gag-, célula del cuerpo total que es la comedia física. Lewis cuenta un ejemplo: “en la película “El terror de las chicas”, el muchacho tonto aparece desempolvando y limpiando cerca de un estuche de mariposas. Las descubre. Le parecen hermosas. Les hecha otra mirada y abre el estuche. El muchacho las ve que se alejan, en un estado de completa perplejidad. Finalmente el muchacho silva y las mariposas regresan a sus huellas. Luego cierra la tapa del estuche y se marcha”. Imaginación poética, vibración en tono mayor, exigencia puntual en la preparación de cada escena.

Este carácter perfeccionista tiene su origen en la necesidad del dominio del cuerpo y en las reglas de la comedia física.

Joseph Levith, de religión judía, nació en Newark, Nueva York, el 16 de marzo de 1926. Jerry Lewis, su nombre artístico, era hijo de un cantante de cabaret y de una pianista de variedades. Con el arte en las venas, se inició pronto en el mundo del espectáculo. En 1944 actuaba como cantante en las orquestas de Ted Florito y Jimmy Dorsey. Dos años después se junta con un cantante melódico de origen italiano, Dean Martín, iniciando una larga colaboración en cabarets, radio, televisión y finalmente cine. Contratados por la Paramount, la pareja Dean Martín-Jerry Lewis, realiza una serie de películas musicales y cómicas entre 1947 y 1957. Pero el despegue de Lewis se inicia cuando se separa de Dean Martín, trabajando inicialmente y muy próximo a Frank Tashlin.

Si bien la carrera de Jerry Lewis se inicia en 1949, las películas como actor en solitario van desde 1957 hasta 1960. Pero en 1960 pasa a la realización, logrando sus mejores filmes como actor y director. La lista es larga: “El botones” (The bell-boy, 1960); “El terror de las chicas” (The ladies man, 1961); “Un espía en Holliwood” (The errand boy, 1961); “El profesor chiflado” (The nutty profesor, 1963); “Jerry calamidad” (The patsy, 1964); “Las joyas de la familia” (The family jewells, 1965); “Tres en un sofá” (Three on a couch, 1966); “La otra cara del gangster” (The big mouth, 1967); “Una vez más” (One more time, 1970); Sólo dirección: “¿Dónde está el frente?” (Which way to the front?,1970); “Theb day the clown cried” (1972); “Dale Fuerte Jerry” (Hardly working,1979); “El loco mundo de Jerry” (Smorgasbord, 1982).

Lewis, luego de los éxitos y la popularidad, de los largos silencios que lo sumen en la oscuridad, de regreso de la muerte con la que coqueteó de cerca, permanece como una figura emblemática y querida en momentos cuando la risa nos llena de felicidad fugaz, a falta de la otra, la que produce la risa del alma, la que elimina las lágrimas no queridas.

Ronald Portocarrero
Redacción

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