Festival de Cine de Miami

Uno de los aspectos más fascinantes de la competencia fue el jurado, compuesto por tres directores hispanos de Miami que habían completado su primera película el año pasado o el anterior.

| 27 octubre 2012 12:10 AM | Cine | 858 Lecturas
Festival de Cine de Miami 858

Los festivales son como vitrinas o escaparates para la venta de derechos de las películas iberoamericanas y el Fistivak de cine de Miami, especializado en películas de habla española, cumplirá el próximo año 30 años de existencia. En la siguiente entrevista realizada por Gerardo Michelin al director del Festival Jaie Laplante, se subrayan aspectos para que el cine latinoamericano entre en el mercado norteamericano-

–Miami es vista desde Latinoamérica como la principal puerta de entrada a los Estados Unidos. ¿Qué papel juega el festival en la promoción del cine latinoamericano en este país?
–El año pasado, los doce directores de nuestra competencia iberoamericana viajaron a Miami para estar presentes en sus proyecciones: Andrés Wood, Carlos Sorín, David Trueba, Sebastián Cordero, Cristián Jiménez, Benito Zambrano, Renato Ciasca y Beto Brant, entre otros. También contamos con la presencia de grandes directores fuera de competencia como Pablo Larraín, que asistió al estreno norteamericano de los dos primeros episodios de la serie de HBO Latin America: “Prófugos”. El hecho de que el festival pueda contar con la presencia de los directores iberoamericanos genera un ambiente muy animado y hace posible que el público comparta momentos muy especiales con los cineastas.

–El MIFF puso en marcha este año el Concurso de Ópera Prima Iberoamericana Lexus para promocionar a los nuevos directores iberoamericanos. ¿Qué balance realiza de la primera edición de este premio?
–El primer año de esta sección contó con una mezcla ecléctica de películas con ciertas características que nos interesaba mostrarle al público. Uno de los aspectos más fascinantes de la competencia fue el jurado, compuesto por tres directores hispanos de Miami que habían completado su primera película el año pasado o el anterior. Lo interesante de su criterio es que no solo se basaba en el hecho de que ellos también tuvieran sus propias óperas primas, sino en que ellos viven en Estados Unidos y tal vez tienen una forma distinta de ver el nuevo cine iberoamericano.

–Las actividades dirigidas a la industria tienen un papel cada vez más importante en los festivales. ¿Qué importancia tiene la sección de industria en el MIFF?
–Pronto estaremos anunciando el regreso del programa Encuentros, lanzado en 2003. Encuentros estará celebrando su décimo aniversario, tras un año de descanso en la temporada pasada. En sus nueve ediciones anteriores, esta iniciativa ha sido un gran aporte al avance y el desarrollo de muchas películas importantes de América Latina. Estamos muy entusiasmados porque hemos reinventado el programa. Además, VeoMiami, nuestro mercado digital para obras internacionales con los derechos disponibles en Estados Unidos y territorios de América Latina, estará disponible en nuestra plataforma web para todos los compradores que asistan al Festival. Películas como “Juan de los muertos”, “Heleno”, “Las acacias” y “Un cuento chino” vendieron sus derechos en Estados Unidos en la pasada edición de MIFF, y otros títulos, como “Espacios inacabados”, también consiguieron distribución a nivel televisivo. En 2013 esperamos un interés similar o aún mayor por parte de la industria del cine.

–Como director del MIFF seguramente haya visto gran parte de las películas producidas recientemente en Latinoamérica. Desde su punto de vista, ¿cuál es el cine latinoamericano que más interés despierta en Estados Unidos?
–El público estadounidense y el latinoamericano no tienen exactamente los mismos gustos; las películas que se concentran en el estado de ánimo y la textura, en lugar de hacer una clara referencia a los personajes y el diálogo, pueden tener bastante éxito en casa, pero tal vez no conecten plenamente con el público estadounidense. Creo que los cineastas latinoamericanos podrían apostar más por las técnicas de escritura de guiones americanos, sin necesidad de tratar de imitarlos. “Un cuento chino” es un gran ejemplo de esto, ya que sin sacrificar nada de la sensación del cine argentino y su historia, los personajes y el guión realizan un gran trabajo a la hora de descubrir las capas del tema principal y sus tramas secundarias.


Por Ronald Portocarrero


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