Federico Luppi a los 76 años

Federico Luppi es la prueba viviente de la persistencia y de la integridad de un actor que ha llenado las pantallas del cine iberoamericano durante 47 años. Luppi no es solo una de las más brillantes estrellas argentinas de su generación junto con Juan Carlos Gené, Marilyna Ross; Norma Aleandro, Néstor Alterio, entre muchos otros y aún sigue vigente con una actividad envidiable.

Por Diario La Primera | 25 agosto 2012 |  2k 
Federico Luppi a los 76 años
Federico Luppi.

Más datos

FILMOGRAFÍA SELECTA

- Últimos días de la víctima
- Una mujer
- Tiempo de revancha
- Plata dulce
- La Patagonia rebelde
- Un lugar en el mundo
- Sol de otoño
- Cronos
- El espinazo del diablo
- El laberinto del fauno
- Caballos salvajes
- Divertimento
- El último tren
- Los pasos perdidos
- Lugares comunes
- Martín (Hache)
- El arreglo
- Bajo bandera
- Cien veces no debo
- La ley de la frontera
- Frontera sur
- Luna caliente
- El romance del Aniceto y la Francisca
- Crónica de una señora
- Pajarito Gómez
- Rosarigasinos
- La vieja música
- Yo maté a Facundo
2080  

Federico Luppi es la prueba viviente de la persistencia y de la integridad de un actor que ha llenado las pantallas del cine iberoamericano durante 47 años. Luppi no es solo una de las más brillantes estrellas argentinas de su generación como: Juan Carlos Gené, Marilyna Ross; Norma Aleandro, Néstor Alterio entre muchos otros, y aún sigue vigente y con una actividad envidiable. Este año por ejemplo se encuentra realizando una gira teatral por varias provincias argentinas. Ha cumplido ya los 76 años. Y no está pensando en el retiro.

¿76 es un buen número para…?
- Es un número maldito, ¡porque me toca a mí! No soy amigo de los balances. Los balances son un momento para hacer falsas promesas. Hice cosas buenas, cosas regulares, cosas malas, meteduras de pata, ¡qué sé yo! Lo que se hizo se hizo como se pudo y no hay más responsables que uno mismo. Me siento feliz de estar vivo a esta edad. Y me gustaría, sí, en términos un poco fantásticos, “descender lentamente por el lado oscuro de la luna”, pero con dignidad.

Los fragmentos de una larga entrevista realizada por Leni Gonzales de la Revista “El Guardián” develan la furia y el enojo de Luppi sobre la historia reciente de Argentina.

¿Ya se instaló definitivamente en la Argentina o se vuelve a España?
- Veo que las cosas acá están mucho mejor. Y el momento de España es tremendo, para lamentar. Creo que la transición fue un poco un bluff: no hubo un solo personaje que fuera juzgado luego de 40 años de franquismo. El Pacto de la Moncloa se montó sobre ese panorama: pasamos del caos absoluto a algo sin fisuras, completamente idílico. Y España empezó a vivir de las mieles de la incorporación a Europa. Recibió desde la época de Felipe hasta hoy unos 40.000 millones de euros que ahora debe devolver.

¿Cómo evalúa actualmente al gobierno argentino?
-Todos saben que apoyo a este Gobierno. No soy peronista, pero hablo a partir de lo que veo, y tengo edad para recordar muy claramente mi vida como ciudadano en distintas etapas del país. Desde que desperté a la vida cívica con mi primer voto, en la época de Frondizi, hasta hoy, ha corrido mucha agua bajo el puente. Y debo decir que siempre he sido un frustrado, políticamente hablando, porque perdía hasta cuando ganaba la gente que yo votaba. Agachadas, miedos, golpes de Estado... Siempre tuve la sensación de estar en un país en estado de erupción. Cuando me fui por última vez a España, no sentía la necesidad de volver, la verdad.

También presentó su última película justamente sobre el tema del “corralito” denominada justamente “Acorralados”, una película filmada en San Luis dirigida por Julio Bove – según los créditos. . “En realidad, el director es Juan Carlos Desanzo pero pasó que los costos de la película se dispararon y para mantenerla hubo partes que no se filmaron. Y entonces, claro, en algunos momentos está un poco endeble en cuanto a estructura narrativa. Yo trabajé con Desanzo todo el tiempo pero él decidió bajarse del cartel ante esta mutilación narrativa”.

- “El 2001, para mí, fue una experiencia aterradora: sentí que terminaba una Argentina, que después de eso ya no podía venir algo peor. Porque no solo había sido el robo a toda la población del país con la timba perversa de los bancos. Crearon una ingeniería del despojo, del robo. Si ganaban, a vos te excluían; y si perdían, te hacían socio de la pérdida, como ocurre siempre. Una perversión típica de este sinvergüenza, criminal de (Domingo) Cavallo”, dice.

-¿Perdió mucha plata?
-La década previa había trabajado mucho en México, Perú, España. Había hecho un buen paquete, la verdad, para plantearme un futuro menos azaroso. Me dejaron, absolutamente, en pelotas, como lo escuchas, de la mañana a la noche, así nomás. Levantarme todos los días para ir al banco a que me dieran cien dólares por semana de mi plata. Era una cosa espantosa, humillante y le dije a Susana “rajémonos de este país de mierda” y no pensaba volver más.

-¿Recuperó algo?
-Me devolvieron, solamente, cincuenta mil pesos en el banco de Boston. Al lado de lo que tenía, era una escupida en la laguna. Cuando le pregunté a la gerenta dónde estaba el resto de mi dinero, me dijo “Olvídese”.

-¿Qué lo hizo volver?
-Cuando empecé a ver un escenario político diferente donde se podía usar la política no solo desde un punto de vista partidista sino como factor de cambio. Mirá, vos tenés que partir de esto que es lo más sencillo y sensato: yo voté por primera vez con (Arturo) Frondizi y toda mi vida, esto no es un eufemismo, toda mi vida los presidentes argentinos fueron una manga de cagones, cobardes, miserables; nunca cumplieron lo que decían, se acobardaban, se iban, los echaban, se bajaban los pantalones. Todos. Cuando digo todos, digo todos. A eso agrégale los golpes militares y me dije: “Este país no tiene salvación”. ¿Por qué? ¿Por qué permitimos el saqueo constante, permanente del país? ¡Lo de Dela Rúa! No hay en el mundo un ejemplo de ineptitud, de estupidez y de impericia tan grande, no hay. No hay no siquiera en Centroamérica, digo no hay en la historia política semejante pelotudo, no hay. Y, dije no, no hay salida para esto.


Por Ronald Portocarrero
Referencia
Propia

    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119378 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.
    Loading...

    Deje un comentario