“Dulce de leche” y el amor adolescente

Con “Dulce de leche” quise desarrollar una profunda historia de amor pura e inicial. Yo a los 15 años enloquecí con la película británica “Melody” (1971) y pensé que sería bueno poder hacer algo en ese tono para las generaciones de hoy.

| 22 diciembre 2012 12:12 AM | Cine | 3.7k Lecturas
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Cada quien vive su primera historia de amor y la recuerda cuando ya la vida se fue por otros caminos y en medio del silencio de las noches imagina cómo hubiera sido ese primer amor de haber persistido en el empeño de vencer los miedos y saber pronto el dulce aroma del primer amor.

Un cineasta argentino, Mariano Galperín, explora este hecho a través de su película, “Dulce de leche” (2011), la intensa historia de dos adolescentes que se enamoran por primera vez. En una entrevista con la revista “escribiendo cine” Galperín revela algunos entretelones de este nuevo film, aún no visto en Perú.

- Luis y Ana son chicos que se enamoran tan profundamente que hasta parecen adultos, ¿Le pasó algo parecido alguna vez?, ¿por qué le resultó interesante retratarlo?
–No, a mí no me pasó algo por el estilo. Muchas veces en el rodaje y en la edición nos preguntábamos cómo reaccionaríamos, tanto como padres o como adolescentes a una situación así, y eso es uno de los sabores que tiene la película, la duda de qué sería lo mejor para la vida de Anita y Luis. Con “Dulce de leche” quise desarrollar una profunda historia de amor pura e inicial. Yo a los 15 años enloquecí con la película británica “Melody” (1971) y pensé que sería bueno poder hacer algo en ese tono para las generaciones de hoy.

- Recuerdo haber visto a Camilo Cuello Vitale en “Las viudas de los jueves” (2009) encarnando a un personaje casi inexpresivo e indiferente hacia el mundo, ¿cómo fue que pensó en él para el papel de Luis?
–A todos los actores adolescentes los elegí vía casting. Camilo hizo un casting excelente, ultra expresivo y no dudé en que le daría el protagónico junto a Ailín Salas, que también hizo el casting y ya la había elegido antes que a él. Después de confirmar a los dos, me enteré de que se conocían de la primaria y eso fue algo tan inesperado como genial. La relación de ellos explota en el primer fotograma que comparten. Todo lo que hacen es creíble.

- ¿A qué se debe este título tan particular para la película?, ¿qué quiso enfatizar?
–El guion lo escribimos con Martín Greco, con quien fuimos compañeros de la secundaria; eso nos hizo más fácil el viaje a ese tiempo. El título salió bastante de una, creo que tiene que ver con los sabores y el estado general del film.

- ¿Por qué cuenta esta historia situándola en la tranquilidad de un pueblo y la aleja de la gran ciudad?
–Quería que sea una película generacional, pero sin el formato noche-alcohol-ciudad. En los pueblos pasa todo, pero con otra velocidad, con otros filtros. Una caminata entre flores es distinta a una entre colectivos. Ambas pueden ser geniales, pero yo quería ese aroma. Los conflictos de la edad son básicamente los mismos en todos lados, en este caso el colegio, los amigos y la familia. Los padres, incluso deseando lo mejor para ellos, chocan fuertemente.

- ¿Qué desafíos o dificultades se dieron a la hora de ponerse a filmar?
–En esta película el gran desafío fue que sea creíble la historia de amor, sin eso nada estaría bien. Las dificultades económicas siempre están, pero al igual que Anita y Luis, nos metimos en la mágica burbuja de Ramallo (donde filmamos gran parte de la película) y flotamos hasta llegar. El rodaje fue genial.

- La película compitió el año pasado en el Festival de Mar del Plata, ¿cómo piensa que la va a recibir el público ahora que se estrena comercialmente?
–En Mar del Plata a la gente le gustó mucho, sala llena y aplausos. La mayor parte la disfruta mucho, sale emocionada, contenta y los deja pensando, en un estado que perdura. El premio fue un genial broche para ese momento. Algunos me decían que se sentían identificados con los padres y con los hijos y eso los dejaba felizmente confundidos. Soy optimista en ese sentido. Mi preocupación es que la gente llegue a las salas.

- Usted ha trabajado como director de fotografía ¿eso está relacionado con la hermosa fotografía con la que cuenta la película?
Qué bueno que te pareció hermosa. Diego Robaldo, Lorena Ventimiglia y yo trabajamos mucho para que parezca casual y hermosa. Nos gusta la idea de que la belleza fluya de un modo natural y acompañando el estado de los protagonistas. Que sume en el amor, la tristeza, el enojo y en todos los estados por donde transitan los personajes.


Por Ronald Portocarrero


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