Drive: El Escape

Cine de autor que reelabora los modelos del pasado para formular una propuesta audaz y moderna. El film de Nicolas Widing Refn ganó en Cannes el premio a mejor director.

| 25 mayo 2012 12:05 AM | Cine | 1.1k Lecturas
Drive: El Escape
Calificación: * * * 1/2

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Además de Ryan Gosling y Carey Mulligan, el reparto de ‘Drive’ también incluye a Bryan Haston, Oscar Isaac, Ron Perlman y más notablemente a Albert Brooks, genial comediante que aquí es reinventado en un sádico mafioso sin ningún sentido del humor.
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Un hombre que conduce automóviles para ganarse la vida podría ser un simple chofer o un temerario aventurero al mejor estilo de Jason Statham en ‘El Transportador’ (2002). Entre esos dos extremos se encuentra el Ryan Gosling de ‘Drive’, un personaje tan astuto e indestructible como un héroe de película B, pero que al mismo tiempo habita un universo signado por el fracaso y la mediocridad. No hay nada excitante en la rutina de este renegado (al menos desde su perspectiva), lo único excitante es justamente lo que se sale de la rutina, representado por una vecina de apariencia angelical (Carey Mulligan) y su pequeño hijo, a quienes se acerca con la ilusión de formar una familia. En la mejor tradición del film noir, las aspiraciones de felicidad de nuestro antihéroe se convertirán en una pesadilla cuando se vea arrastrado a una enrevesada intriga criminal.

‘Drive’ es el aclamado debut en Estados Unidos de Nicolas Winding Refn, director danés que se ha ganado un lugar de honor entre los autores cultores de la violencia gracias a la trilogía de ‘Pusher’ (1996-2005), ‘Bronson’ (2008) y ‘Valhalla Rising’ (2009). La galería de personajes de Winding Refn está dominada por gángsteres, presidiarios, vikingos y ahora dobles de películas de acción que en sus ratos libres prestan sus servicios a asaltantes de bancos. En definitiva, le vienen bien sujetos que se expresan por sus acciones en lugar de sus palabras. De hecho, el conductor que encarga Ryan Gosling no pronuncia ni una sola palabra hasta pasados varios minutos de metraje. Su posible excusa: no hay tiempo para charlar cuando estás huyendo de una persecución policial y tienes helicópteros encima de ti. Es el hombre que necesitas para desaparecer.

Esa dimensión existencial que tiene el protagonista -¿se puede hacer invisible a los demás sin convertirse uno mismo en invisible?- es lo que diferencia a ‘Drive’ de tu cinta promedio de acción. Eso y la autoconsciencia del estilo que exhiben las imágenes. Winding Refn se detiene mucho más que un director de género en el aspecto introspectivo de la narración, observa fascinado los escenarios en los que se mueven sus criaturas, se toma todo el tiempo necesario antes de que estalle la violencia. Es un placer encontrarse ante una película tan bien filmada, tan comprometida con su condición artística, lo que demuestra que el director siente cariño por el material que tiene entre manos: para otros será literatura de segunda convertida en cine de segunda, para él no hay nada más importante que contar la verdad de esos personajes que se hallan al límite.

Más allá de la admiración y respeto que tengo hacia ‘Drive’, reconozco que hay algo en ella que no termina de convencerme. Es una cuestión de gustos personales –tengo la impresión que su virtuosismo es un poco exagerado, por ejemplo en la escena del ascensor- pero su construcción dramática tampoco está exenta de cuestionamientos. Me refiero concretamente a la historia de amor entre Ryan Gosling y Carey Mulligan, un romance platónico que tiene bonitos detalles y un tema para el recuerdo –la balada pop “A real hero”- pero que visto con distancia es una motivación endeble y muy artificial.


Por: Claudio Cordero


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