Deseos Culpables

Una de las películas independientes más comentadas de 2011 se estrena puntualmente en el Perú. Se trata de ‘Deseos Culpables’, segundo largometraje de Steve McQueen, prestigioso artista visual que debutó tras las cámaras con ‘Hunger’ (2008), ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes.

| 18 mayo 2012 12:05 AM | Cine | 1.3k Lecturas
Deseos Culpables
CALIFICACIÓN: ****

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El director inglés Steve McQueen que no tiene relación con el desaparecido actor de Hollywood, cuenta las desventuras de un adicto sexual. Michael Fassbender brilla en el rol principal.

Entre los reconocimientos obtenidos por ‘Deseos Culpables’ está la Copa Volpi al Mejor Actor y el Premio FIPRESCI a Mejor Película del Festival de Venecia. Michael Fassbender ganó varios premios por su actuación y fue nominado al Globo de Oro.
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Mucho tinta ha corrido acerca de ‘Deseos Culpables’ desde su premiere en el pasado Festival de Venecia. Para algunos espectadores, se trata de una cinta incómoda, desagradable, impúdica. Esto se debe a la crudeza con la que McQueen explora la intimidad de un adicto al sexo hardcore (personas de sensibilidad delicada, mejor abstenerse). Otros comentarios sobre ‘Deseos Culpables’ son diametralmente opuestos: estaríamos ante una obra conservadora, reaccionaria, de esas que buscan aleccionar a la burguesía sobre los peligros de desviarse del “buen camino”, convirtiendo a su protagonista en el chivo expiatorio de una sociedad corrompida, un triste habitante de Sodoma y Gomorra que merece ser castigado en nombre de todos nuestros pecados. Lo cierto es que ‘Deseos Culpables’ carece de la hondura y la precisión quirúrgica de ‘La Profesora de Piano’ –el magistral drama de Michael Haneke es referencia obligatoria para cualquier filme contemporáneo sobre alienación sexual pero nos ofrece a cambio el cautivante estudio de un personaje: un solitario por decisión propia que vive y trabaja para satisfacer sus pulsiones eróticas.

Muchos dan por sentado que ‘Deseos Culpables’ es al sexo sin compromiso lo que ‘Réquiem por un Sueño’ (2000) es a las drogas y ‘Adiós a las Vegas’ (1995) al alcohol, es decir, la horrible descripción de un vicio autodestructivo, la crónica desapasionada de una agonía, un descenso a los infiernos sin posibilidades de redención, sin esperanzas. Al respecto habría que hacer algunas precisiones. El antihéroe de Steve McQueen no está desesperado ni angustiado por ser lo que hace en sus tiempos libres; cuando lo conocemos parece tenerlo todo resuelto: ha encontrado el equilibrio perfecto para ser productivo, tener un buen trabajo, una vida social, y ser al mismo tiempo un pervertido de pies a cabeza. Brandon Sullivan (Michael Fassbender) es un outsider que le ha sacado la vuelta al sistema. Su existencia habría permanecido invariable de no ser por la intrusión de su hermana Sissy (Carey Mulligan), una maniaca depresiva que necesita sostenerse de alguna parte para no lanzarse al vacío. Aquí se origina el conflicto en Brandon, el hedonista que gobierna el mundo desde su privacidad, pero que también es hijo y hermano de alguien. Brandon y Sissy comparten un vínculo sanguíneo pero también un pasado oscuro que nunca se hace explícito (“venimos de hogares malos pero no somos malas personas”, solloza Sissy). Lo que haya pasado en el hogar de los Sullivan, está claro que Brandon es un sobreviviente, no carga ningún trauma a sus espaldas, mientras que Sissy es demasiado frágil para valerse por sí sola. La relación entre los hermanos no solo es el corazón de ‘Deseos Culpables’: es su motivo de existir.

‘Deseos Culpables’ supone la segunda colaboración entre Steve McQueen y el actor Michael Fassbender, quien se adueña de cada plano con su magnetismo de reptil. Al igual que en ‘Hunger’ –donde Fassbender interpreta a un prisionero que lleva una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias-, las exigencias físicas de McQueen son extremas, sometiendo a su estrella a todo tipo de castigos y humillaciones. Son películas sobre el cuerpo, sobre sus necesidades, sobre sus limitaciones, sobre su control. Pero también –o precisamente por ello- son reflexiones sobre el encierro y la libertad del hombre. ‘Hunger’ se basaba en un caso real, transcurría mayormente en una cárcel irlandesa, durante el gobierno “de mano dura” de Margaret Thatcher. ‘Deseos Culpables’ tiene lugar en la ciudad de Nueva York, no hay rejas ni verdugos a la vista, pero la atmosfera opresiva es inconfundible, no tiene tanto que ver con el sexo como sí con la máscara de cinismo que los self-made man adoptan con una comodidad feroz. Pero Brandon Sullivan no es, a pesar de sus defectos, un vulgar del montón. Hay una lucha en su interior, entre ser irresponsablemente libre y ser responsablemente decente.


Por: Claudio Cordero


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