Contracorriente

Como la mayoría de cineastas peruanos surgidos en la década de los 90 (Aldo Salvini, Álvaro Velarde, Augusto Cabada, Daniel Rodríguez), Javier Fuentes-León tuvo que esperar mucho tiempo para debutar en el largometraje, pero quizás haya conseguido la ópera prima más humana y sincera entre sus compañeros de generación.

Por Diario La Primera | 03 set 2010 |    
Contracorriente
El amor furtivo entre un pescador casado y su pareja del mismo sexo da pie a un drama alejado de vulgaridades.

Más datos

CALIFICACIÓN ***

“Contracorriente” acaba de ser seleccionada por CONACINE para representar al Perú de cara a los premios Oscar de 2011. Las nominaciones recién se conocerán el 25 de enero de 2011

El hecho que la competencia no sea tan reñida (“Muero por Muriel”, de Cabada, es la única que puede plantársele), no le resta méritos a Fuentes-León, por el contrario, evidencia su buen juicio para alejarse de los lugares comunes que estigmatizaron al cine peruano de los últimos 20 años o más. Basta comparar “Contracorriente” con “No Se lo Digas a Nadie”, su antecedente directo, un drama cínico y oportunista sobre la identidad sexual.

Luego de un exitoso recorrido por festivales internacionales, “Contracorriente” arriba a las salas comerciales a pocos días de ganar el Premio del Público en el Festival de Lima. Este mismo premio de popularidad ya lo había recibido en certámenes como los de Sundance y Miami. Todavía no sabemos si será un éxito en la taquilla local pero es muy probable que, si acuden a verla, salgan gratamente sorprendidos, en primer lugar porque el cine peruano no suele contar historias de amor, menos entre adultos con experiencias en el mundo real. Los amantes de “Contracorriente” no acaban de salir de la guardería: Miguel (Cristian Mercado) es un hombre casado a punto de tener a su primer hijo, mientras que Santiago (Manolo Cardona) asume su homosexualidad sin complejos. En medio de ellos se encuentra Mariela (Tatiana Astengo), la inocente esposa de Miguel.

La película empieza muy bien. Esos primeros 20 minutos le quitan piso a las conjeturas de que estábamos frente al wannabe peruano de “Brokeback Mountain”. Fuentes-León acierta en el guión, nos introduce en la historia cuando las relaciones entre los personajes ya están sólidamente establecidas. No perdemos tiempo con los pormenores del romance entre Miguel y Santiago, lo único que importa es el ahora, aquellas prácticas que reconocemos como lo cotidiano, Miguel sabe cómo engañar a su esposa para encontrarse con su amante, mientras que Santiago hace frente a los maltratos de sus vecinos sin hacerse mayores problemas, tiene un lado vulnerable pero sabe controlarlo.

Dejando de lado los spoilers (no deseo adelantarles un giro argumental importante), es arriesgada la elección del director por no mostrar el evento más dramático del filme, un punto de quiebre que conducirá a “Contracorriente” por caminos alejados del realismo. No dejan de aparecer algunas imágenes sugerentes (Miguel es invitado por Santiago a salir de su escondite a caminar a su lado a plena luz del día) pero lentamente caemos en una sucesión monótona de escenas melodramáticas, felizmente a salvo de golpes bajos. La emotividad se recupera en el último tramo, especialmente en la escena entre Miguel y los familiares de Santiago, uno de los pocos momentos valientes del protagonista. La dualidad entre vida y muerte, mar y tierra, libertad y cautiverio, es resuelta con lirismo y convicción artística, dos virtudes que raramente se encuentran en una película nacional.

Claudio Cordero
Referencia
Contracorriente

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