Claude Miller

Su carrera cinematográfica se extiende a lo largo de cinco décadas, sumando un total de 18 largometrajes de su autoría, 16 nominaciones al César (el Óscar francés) y varios premios en festivales internacionales.

| 02 junio 2012 12:06 AM | Cine | 1.1k Lecturas
Claude Miller
La edición 65 del Festival de Cannes tuvo como película de clausura a ‘Thérèse Desqueyroux’, filme póstumo de Claude Miller, director fallecido el pasado 4 de abril.
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Sin embargo Claude Miller (1942-2012) es un perfecto desconocido entre los cinéfilos de nuestro país, sobre todo entre los más jóvenes, suerte que han corrido incluso los mejores directores franceses inmediatamente posteriores a la Nouvelle Vague, como Claude Sautet, Maurice Pialat o Phillipe Garrel. En todo caso, Claude Miller fue uno de los hijos predilectos de aquel movimiento renovador: asistente de Robert Bresson, Jacques Demmy y Jean-Luc Godard, su cinefilia era tan insaciable como la de cualquiera de los ex-críticos de Cahiers du Cinema y tuvo como mentor a nadie más y nadie menos que François Truffaut, siendo su director de producción entre 1969 y 1975. Fue justamente el realizador de ‘Los 400 Golpes’ (1959) uno de los espectadores más entusiastas de ‘La Mejor Manera de Andar’ (1976), su ilustre ópera prima acerca de una amistad tortuosa y sexualmente ambigua. “Es una película clara y simple, de una gran violencia interior, la única que me afecta”, escribió Truffaut a propósito de ella en el momento de su estreno, un comentario profético que tranquilamente podría aplicarse a cualquiera de sus cintas posteriores. Aunque el universo de Miller es mucho menos amable y romántico que el de Truffaut, entre ambos colegas había una conexión íntima: comprendían mejor a los niños que a los adultos. “Estoy fascinado por la manera que los niños lidian con los adultos. Los adultos son personas muy, muy difíciles”. No es casualidad que su periodo más estimulante como creador sea el que comprende de ‘L’effrontée’ (1985) a ‘La Classe de Neige’ (1998), donde trabajo casi exclusivamente con protagonistas menores de edad.

En ‘L’effrontée’ (ganadora del prestigioso Louis Delluc a mejor filme francés del año), la púber Charlotte Gainsbourg interpreta a una soñadora chica de pueblo que se enamora platónicamente de otra niña tan extraña como ella: una precoz pianista de vida glamorosa. Es una historia de amor loco, inocente e inexperto, un amor de verano cuya banda sonora perfecta es la balada pop “Será porque te amo”, pero que sorprende por la intensidad de sus sentimientos, por ser evocativa de una época de total vulnerabilidad. Tal vez más gente se anime a verla si afirmamos que ‘L’effrontée’ puede ser tomada como el eslabón perdido entre ‘Cría Cuervos’ (1975) y ‘Las Malas Intenciones’ (2011). Luego de reencontrarse con Charlotte Gainsbourg en ‘La Pequeña Ladrona’ (1988) –basada en un guión póstumo de Truffaut, supuesta réplica femenina a Antoine Doiniel-, Miller abordó en ‘La Classe de Neige’ (1998) uno de sus trabajos más personales, un drama de aprendizaje contado como si fuera un thriller de suspenso, plagado de sueños delirantes y recuerdos distorsionados. Como es habitual en Miller (ver, por ejemplo, el policial ‘Arresto Preventivo’, de 1981), la acción se desarrolla en un lugar confinado, apartado del mundo exterior, en este caso un campamento de invierno para niños, adonde llega nuestro inseguro y tímido protagonista de 12 años. ‘La Noche del Cazador’ (1955) y ‘El Resplandor’ (1980) son referencias cinéfilas pero la diferencia es que el “monstruo” de esta película –un padre maniático y sobreprotector- es producto de una imaginación desbordada. “¿Cómo puede defenderse un niño de unos padres tóxicos o peligrosos? El niño descubre que su única arma de defensa es su imaginación y es con la imaginación que se protege”. ‘La Classe de Niege’ le mereció a Claude Miller el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, ex aequo con ‘La Celebración’ de Thomas Vintenerg, la otra cinta parricida y de imágenes surreales que destacó en Cannes 1998.

Claude Miller hizo su reaparición en los grandes festivales de cine con ‘Le Chambre des Magiciennes’ (2000), ganadora del premio FIPRESCI de la crítica internacional en el Festival de Berlín, cinta experimental que anotó a Miller entre los pioneros del formato digital. Este mismo premio volvió a ganarlo Miller ese mismo año, en otro festival (Montreal) y por una película distinta (‘‘Betty Fisher y Otras Historias’, 2001). Sus problemas de salud empezaron a mermar su productividad en el último lustro, teniendo que recurrir a la asistencia de su hijo Nathan Miller para concluir el rodaje de ‘I’m Glad My Mother Is Alive’ (2009). Su última experiencia tras las cámaras sería ‘Thérèse Desqueyroux’ (2012), adaptación de la novela de François Mauriac que anteriormente fue llevada al cine por Georges Franju. Su protagonista es Audrey Tautou, actriz que pone punto final a una larga cadena de grandes personajes femeninos moldeados por Claude Miller, encarnados por actrices francesas como Isabelle Adjani, Romane Bohringer, Mathilde Seigner, Ludivine Seigner, Cécile de France, Julie Depardieu y la mencionada Charlotte Gainsbourg. Nuestro conocimiento de la obra de Claude Miller es parcial pero nos quedamos con las ganas de seguir descubriendo a un autor que quizás nos sea imprescindible pero que merece todo nuestro respeto y que murió haciendo cine.


Escribe: Claudio Cordero

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