Bafici 2012 Primera Parte

La edición décimo cuarta del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, se llevó a cabo del 11 al 22 de abril, ratificando ser una cita obligatoria para los cinéfilos de América Latina. Compartimos algunas impresiones sobre este gran evento.

| 27 abril 2012 12:04 AM | Cine | 1.2k Lecturas
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Hablado en portugués
No es novedad que BAFICI dedique especial atención a los cineastas portugueses. Aquí brillaron los consagrados Manoel de Oliveira y João César Monteiro, quienes fueron sucedidos por Pedro Costa y João Pedro Rodrigues, autores de avanzada con personalidades distintas. Este año Portugal tuvo como protagonistas a João Canijo y Miguel Gomes, ambos invitados especiales del BAFICI. De Canijo se pudo ver una retrospectiva compuesta por 9 largometrajes, incluyendo ‘Sangre de mi Sangre’ (2011), ganador del Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional en el Festival de San Sebastián. Este mismo trofeo fue obtenido en la Berlinale por su compatriota Miguel Gomes por ‘Tabú’ (2012), anunciado como el filme imprescindible del festival. Por último pero no menos, el lisbonés Gonçalo Tocha ganó la competencia Cine del Futuro con el largo ‘É na Terra não é na Lua’. Si a ello sumamos los focos que se dedicaron al cine brasileño del pasado -los clásicos underground del Boca do Lixo, los melodramas de Carlos Prates- y la presentación de ‘As Canções’ –el nuevo documental del maestro Eduardo Coutinho- es posible que gracias al BAFICI haya podido mejorar su portugués.

Un presente digital
Mientras que en el Perú seguimos enfrascados en una discusión sin sentido –“cómo hacer para que el cine peruano atraiga al mismo público que se desvela por los blockbusters”- los cineastas que realmente están interesados en hacer las películas que quieren –y no las que pueden- ya abandonaron hace tiempo la pretensión de rodar en formato de celuloide. Incluso la posibilidad de convertirlas posteriormente en copias de 35 milímetros se considera anticuada: la proyección en digital es ahora tan sofisticada que está en camino de ser estándar mundial. De una vez por todas cambiemos de chip. El mejor cine que está saliendo de Argentina y Chile ya no procede de una “industria”.

Ausencia que pesa
Es posible que el concepto no estuviese tan claro un lustro atrás pero hoy es inequívoco: BAFICI no es el lugar adecuado para encontrarse con los autores mejor rankeados por los cinéfilos de arte y ensayo. En otras palabras, sus programadores no tienen como prioridad traer los títulos que compiten en Cannes, Venecia o Berlín. Aquí se privilegia lo poco conocido, lo caleta, los tesoros y secretos del cine mundial. Esta política se aplica para las novedades pero también en las retrospectivas y muestras especiales. Incluso un cinéfilo duro puede sentirse perdido revisando la programación. Este año el BAFICI dejó de lado los nuevos largometrajes de los hermanos Taviani, Brillante Mendoza, Ceylan, Dardenne, Kawase, Kaurismaki, Miike, von Trier, Guédiguian, Ki-duk, Van Sant, Zvyagintsev, Techiné, Sono, Sokurov, Ferrara, Solondz, Friedkin, McQueen, To, Garrel, Koreeda, Khoo, todos ellos inéditos en la cartelera bonaerense. Es cierto que pudo verse lo último de Panahi, Bonello, Herzog, Dumont, Maddin, Cavalier, Panh, Sang-Soo, entre otros pesos pesados, muchos de ellos vistos en Mar del Plata. ¿Algún otro festival podría soportar tremendas ausencias a lo largo de 12 fechas?



Renovación incesante
El cine argentino sobrevivió al fin del Nuevo Cine Argentino –esa movida renovadora fue impulsada por directores como Lucrecia Martel, Pablo Trapero, Adrián Israel Caetano- porque las nuevas generaciones comprendieron que la libertad creativa estaba por encima de cualquier consideración comercial. Si a ello le sumamos una formación académica exigente –aquí la carrera de cine no es excentricidad de una sola universidad-, tenemos dos razones para seguir confiando en el porvenir esta cinematografía, la más destacada de América Latina. Hubo estrenos argentinos en todas las secciones, desde la Competencia Internacional -‘La Araña Vampiro’ de Gabriel Medina, ‘Germania’ de Maximiliano Schonfeld, ‘Los Salvajes’ de Alejandro Fadel-, Cine del Futuro -‘La Casa’ de Alejandro Fontán, ‘La Parte Automática’ de Ivo Aichenbaum- y por supuesto la Competencia Argentina, que aportó títulos tan sugerentes como ‘La Chica del Sur’ de José Luis García, ‘Dioramas’ de Gonzalo Castro, ‘Papirosen’ de Gastón Solnicki, ‘Salsipuedes’ de Mariano Luque y ‘Villegas’ de Gonzalo Tobal. En fin, sobran talentos.



Autores revelación
Así como el BAFICI te quita, también te da la oportunidad de descubrir cosas nuevas. Ya hemos mencionado el caso de João Canijo pero también hay que destacar el foco que se dedicó al finlandés Peter von Bagh, notable realizador, historiador y crítico de cine, que pudo reunir todas sus facetas en el documental ‘Sodankyla Forever’, dividido en cuatro episodios. Otros cineastas rescatados por el BAFICI 2012 fueron el suizo Fernand Melgar, el taiwanés Wei Te-Sheng, el inglés Grant Gee, los norteamericanos Zellner Brothers, el francés Gérard Courant, la austriaca Ruth Beckermann, sin olvidar a dos pioneros del cine argentino de la modernidad: Narcisa Hirsch y Edgardo Cozarinsky. En lo que concierne a las novedades, estuvo presente lo último de So Yong Kim (ganadora en BAFICI 2006 por ‘In Between Days’), Nicolas Klotz (protagonista un foco en BAFICI 2008) y Jim Finn (protagonista de un foco en BAFICI 2009). Pero si hablamos de descubrimientos, quizás nos quedemos con ‘Photographic Memory’ (2011), de Ross Mcelwee, documentalista que por primera vez aterrizó en el BAFICI.


Escribe Claudio Cordero


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