Ayer y Hoy: Conan el Bárbaro

El popular Conan regresa a las pantallas en una nueva fantasía de espadas y brujería. ¿Será el desconocido Jason Momoa un digno sucesor de Arnold Schwarzenegger?

| 24 setiembre 2011 12:09 AM | Cine | 3.7k Lecturas
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AYER
Creado en 1932 por el escritor tejano Robert E. Howard, Conan el Bárbaro fue protagonista de historias, novelas, cómics e incluso pinturas, hasta que Hollywood adquirió sus derechos, con la intención de crear una franquicia similar a la de James Bond. El proyecto tuvo una gestación complicada, hasta que Oliver Stone entregó a los productores un guion de calidad, con la intención de dirigirlo él mismo. Pero Dino De Laurentiis había pensado en John Milius –director de ‘Dilinger’ (1973) y ‘El Viento y el León’ (1975)- como el hombre perfecto para hacerse cargo del trabajo. Milius reescribió el guion de Stone, haciéndolo más realista y aproximándolo al espíritu original de Howard, sobre todo en lo que respecta al trasfondo filosófico. El rodaje se llevó a cabo en España, con un presupuesto de $17 mi-llones. Luego que el estudio exigió recortar varias escenas de violencia, ‘Conan el Bárbaro’ tuvo su estreno comercial en mayo de 1982. La crítica no fue generosa con ella, ni tampoco con su actor principal, al que convirtieron en blanco fácil de sus burlas. Pero todos sabemos cómo terminó la historia: el “inexpresivo” Arnold Schwarzenegger se convirtió en estrella de cine, el más taquillero de su época, incluso incursionó en la política y fue Gobernador de California.

Actualmente, los cinéfilos miran con respeto esta película, considerada una de las más influ-yentes de la década de los 80, época dominada por héroes de acción como Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Pero ‘Conan el Bárbaro’ es mucho más que un vehículo al servicio de Schwarzenegger. Desde la cita de Friedrich Nieztche que antecede los créditos de presentación –“Aquello que no me mata, me hace más fuerte”-, es evidente que John Milius está haciendo la película para él mismo: este es el tipo de cine que le gusta y estos son los personajes que estimulan su imaginación. Conan es un héroe de moral ambigua, se jacta de su sadismo (“Lo mejor en la vida es aplastar a tus enemigos, verlos destrozados y oír el lamento de sus mujeres”) y no tiene otro objetivo que vengarse del hombre que asesinó a sus padres (un soberbio James Earl Jones). Han transcurrido casi 30 años de su estreno pero ‘Conan el Bárbaro’ no ha envejecido nada porque es una epopeya que no depende tanto de los efectos especiales o de la dirección artística como sí de la música –creación genial de Basil Poledouris- y de su re-lación con las imágenes, por lo que estamos más cerca de una ópera de Wagner que del cachascán.

HOY
El épico de John Milius tuvo una secuela en 1984 llamada ‘Conan el Destructor’ (1984), también con Arnold Schwarzenegger pero dirigida por Richard Fleischer. A fines de la década de los 90 se intentó hacer una tercera parte, pero Schwarzenegger se alejó del proyecto. Desde entonces han sido muchos los cineastas que han intentado reflotar la franquicia –entre ellos los hermanos Wachowski, Robert Rodríguez y Brett Ratner- hasta que la responsabilidad recayó en el alemán Marcus Nispel, conocido en Hollywood por sus remakes de ‘Masacre en Texas’ (2003) y ‘Viernes 13’ (2009). Nispel ya había demostrado su afinidad por el género de aventuras con ‘Conquistadores’ (2007). Una decisión importante –tomando en cuenta la difusión que tuvo el soundtrack del primer ‘Conan’- era la contratación del músico, trabajo que fue encargado a Tyler Bates, músico habitual de de Rob Zombie, Zack Snyder y Neil Marshall. El rodaje se desarrolló en Bulgaria, con un presupuesto de $90 millones. A último minuto se optó por convertir la película a 3D, una astuta maniobra de marketing. Desde su estreno en EE.UU., el filme lleva recaudados $48 millones en todo el mundo.

‘Conan el Bárbaro’ no fue hecha para complacer a los críticos –de hecho, ha sido vapuleada en casi todos lados- pero los amantes de las fantasías medievales apreciarán sus cualidades mejor que nadie. Las comparaciones con el ‘Conan’ de John Milius no tienen asidero ya que esta es una historia completamente distinta, aunque la premisa es similar: el protagonista (interpretado por Jason Momoa) es un guerrero invencible que busca vengar la muerte de su padre. Es cierto que aquí no hay espacio para el lirismo, que este Conan carece de mística y es poco más que un troglodita. Aún así, ‘Conan el Bárbaro’ está contada en imágenes oscuras y violentas, cualidades que no pueden faltar en este tipo de narraciones. ¿Un homenaje trasnochado a la cultura machista? Es probable -Conan no es ningún Hamlet-, pero si algo distingue esta nueva versión es tratarse de un producto fuera de moda, con un héroe anacrónico de inteligencia limitada, pero que no se re-signa a agachar la cabeza. Mención especial para Stephen Lang y Rose McGowan, padre e hija en la ficción, villanos y hechiceros de motivaciones retorcidas.


Claudio Cordero


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