American Pie: El Reencuentro

Sobre cómo la comedia picaresca fue revitalizada gracias a unos jóvenes inexpertos. Más viejos y más sabios, la pandilla se vuelve a juntar para cerrar un ciclo de la vida.

| 20 abril 2012 12:04 AM | Cine | 1.6k Lecturas
American Pie: El Reencuentro

Más datos

CALIFICACIÓN ***
1625

Cuando George Lucas lanzó ‘La Guerra de las Galaxias’, allá por 1977, no solo hizo realidad un proyecto personal en el que nadie creía, también demostró a los ejecutivos de Hollywood que el público adolescente era una fuerza en la taquilla que no podía ser ignorada. La industria estaba a punto de cambiar y no solo por los efectos especiales. La década de los 80 trajo un bombardeo de comedias picarescas sobre jóvenes obsesionados con perder su virginidad. La novedad es que ya no se trataban de cintas baratas de explotación sino que ahora procedían de los grandes estudios. Algunas de ellas, como ‘Porky’s’ (1982) y ‘La Venganza de los Nerds’ (1984), fueron tan populares que marcaron a una generación de púberes, tan curiosos e inexperimentados como sus héroes de la pantalla grande. Otras, como ‘Lecciones Privadas’ (1981) y ‘Picardías Estudiantiles’ (1982), acabaron siendo películas de culto, objetos de adoración para algunos cinéfilos nostálgicos que nunca pudieron o nunca quisieron romper con el pasado. Si bien es cierto que se produjo mucha basura, también hubo sorpresas como, ‘Negocios Riesgosos’ (1983) y ‘Ciencia Loca’ (1985), pruebas categóricas de que siempre se pueden hacer las cosas mejor. Tal vez porque cumplió su ciclo natural; tal vez porque su público se hizo adulto y empezó a preocuparse por cosas más serias; tal vez porque la epidemia del sida le restó puntos al sexo como actividad recreativa; sea cual fuera la razón, lo cierto es que durante los años 90, las películas juveniles se tornaron serias. Hasta que en el verano de 1999 –el mismo de ‘Star Wars: La Amenaza Fantasma’ y ‘Matrix’- llegó a los cines ‘American Pie’. Sin duda llenaba un gran vacío.

La cinta de Paul y Chris Weitz -quienes posteriormente dirigieron ‘Un Gran Chico’ (2002) trata sobre un grupo de amigos cuya mayor inquietud es llegar castos a la universidad, claro síntoma de que no eres popular. Son los últimos días en la secundaria para Jim (Jason Biggs), Oz (Chris Klein), Finch (Eddie Kaye Thomas) y Kevin (Thomas Ian Nicholas), quienes no tienen nada en común salvo su amistad. Jim es el más torpe de los cuatro, todo un experto en situcnes embarazosas. Oz es el eximio deportista que, a pesar de atraer al sexo opuesto, es incapaz de tratarlas con delicadeza. Finch es el intelectual, el que sabe más de la vida por los libros que por experiencia propia. Kevin es el único del grupo que tiene novia pero igual está en búsqueda de su “primera vez”. Estos entrañables perdedores hacen un juramento solemne: no se irán del colegio sin antes perder su virginidad. No se trata de ninguna apuesta sino de un compromiso formal, una alianza destinada a prevalecer. El primer ‘American Pie’ giraba alrededor de esta situación tan exagerada como absurda, mientras que las secuelas de 2001 y 2003 parecían empeñadas en demostrar que el camino de Jim hacia la adultez, iba tomar mucho más que una noche de placer. Cuando creíamos que Jim había sentado cabeza gracias al matrimonio (allí fue donde lo dejamos 9 años atrás), la cuarta entrega de ‘American Pie’ nos recuerda que los viejos hábitos nunca mueren.

Estaba claro que los realizadores de ‘American Pie: El Reencuentro’ iban a tener que esforzarse bastante para repetir las carcajadas de las entregas anteriores, sobre todo porque los años no pasan en balde y sería insensato negarles el derecho a crecer. Esto pudo ser una limitación porque el humor gamberro de ‘American Pie’ siempre ha girado alrededor de las inseguridades de Jim y sus amigos, quienes ahora son padres de familia o solteros en búsqueda de una relación estable. Por otro lado, una de las virtudes de la saga –especialmente en la segunda y tercera parte- es que nunca le ha rehuido a la ternura: Jim es un hombrecillo desastre pero lo redime el amor de sus amigos, de su novia (Alyson Hannigan), de su padre (el incomparable Eugene Levy). La tendencia era que Jim se hacía grande mientras que su colega Stiffler (una bestia sexista, jubilosamente interpretada por Seann William Scott) llevaba la estupidez a su máxima expresión. Era un acuerdo justo, tal como lo demostró ‘American Pie: La Boda’ (2001), la más equilibrada de la saga porque estaba escrita al servicio de ambos. Lo malo de este reencuentro es que se siente obligado a acumular personajes del pasado sin desarrollarlos, malgastando energías en sub-tramas estériles como el romance entre Chris Klein y Mena Suvari o el affaire platónico de Thomas Ian Nicholas y Tara Reid. Después están los cameos de Shannon Elizabeth y Natasha Lyonne, tan breves como insustanciales. Habría sido más provechoso dedicarle ese tiempo al padre de Jim, quien pedía a gritos tener un mayor número de escenas. Finalmente todo se reduce a lo que puedan hacer Jason Biggs y Seann William Scott, amos y señores del ‘American Pie’.


Por: Claudio Cordero


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD