Amanecer: Parte I

La saga de ‘Crepúsculo’ tiene tantos admiradores como detractores, algunos de ellos al borde del delirio, pero sospecho que al final del día, cuando la fanfarria mediática se haya disipado, todos estaremos del mismo bando y recordaremos con una sonrisa las películas que se hicieron del best seller de Stephenie Meyer.

| 25 noviembre 2011 12:11 AM | Cine | 1.7k Lecturas
Amanecer: Parte I
La franquicia creada por la escritora Stephenie Meyer sigue rompiendo récords de taquilla alrededor del mundo. ¿Habrá llegado el día que ‘Crepúsculo’ sea buen cine?

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CALIFICACIÓN **

En un principio se pensó contratar a Gus Van Sant y Sofia Coppola como directores de ‘Amanecer’. Van Sant –recomendado por Robert Pattinson- llegó a entrevistarse con los productores pero no logró convencerlos. La conclusión de ‘Crepúsculo’ llegará en 2012.
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No será una risa cínica o maliciosa: será nuestra manera de perdonar al mundo, y perdonarnos a nosotros mismos, por derrochar tanto dinero y esfuerzo en un invento publicitario. Cuando llegue ese momento, quizás sea bueno recordar que cada generación merece una gran historia de amor, que las quinceañeras también tienen derecho a soñar con un mundo de grandes pasiones. Desde ‘Lo Que el Viento Se Llevó’ (1939) hasta ‘Titanic’ (1997), algunos de los romances más memorables han sido puramente folletinescos. Pero nos tocó vivir en la era de ‘Crepúsculo’, prueba irrefutable de la regresión sufrida por Hollywood, cuando los gustos del público se hicieron cada vez más infantiles. Más que un narrador de cuentos, se necesita un empresario circense para prolongar esta farsa hasta el infinito, o hasta que Taylor Lautner haya destrozado todas las camisetas sobre el planeta Tierra.

El tercer y penúltimo episodio de ‘Crepúsculo’ tiene el peculiar encanto de reflejar el paso del tiempo, de cerrar una etapa (posiblemente miserable) en nuestras vidas. Lo mejor vendrá después, y no me estoy refiriendo a la segunda parte de ‘Amanecer’, sino al ingreso a la adultez, maduración que aguardamos con impaciencia por el bien de los espectadores y de Hollywood en general. Y es que la humanidad puede sobreponerse a guerras y catástrofes naturales, pero mantener el semblante serio cuando asistes a una tensa reunión entre hombres lobos, es una de esas cosas que pueden llevarte a la locura.

El director Bill Condon –ganador del Oscar por ‘Dioses y Monstruos’ (1998)- muestra sus habilidades en el primer tramo de la película, una representación detallada de la boda entre Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Pattinson). Es un buen arranque para lo que es: flirtea con el humor negro y por allí hay alguna pesadilla sangrienta que pondrá los pelos en punta a los que se atrevan a pisar el altar con dudas en la cabeza. No es ninguna revelación que Bella queda embarazada de Edward durante la luna de miel, lo que pudo dar pie a una verdadera película de terror, algo que la saga de ‘Crepúsculo’ siempre nos ha negado. ¿Cómo será el bebé procreado por un vampiro y una humana? ¿Sobrevivirá la madre al parto? En lugar de inquietarnos con estas incógnitas, Condon –seguramente obligado por los productores- se decanta por el melodrama más anticuado, convirtiendo ‘Amanecer: Parte I’ en ‘Cuando los emos conocen a la cigüeña’ o algo por el estilo. Una escena lo resume todo: Bella informa a Edward y al inefable Jacob que ya encontró nombre para su futuro retoño: se llamará Renesmee si es mujer, combinación de Renee y Esmé, madres de Bella y Edward, respectivamente. El anuncio es tan solemne y la reacción de los presentes es tan dramática que hay que verlo para creerlo.


Claudio Cordero


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