26 Festival Internacional de Mar del Plata (Segunda Parte)

El pasado domingo culminó una nueva edición del Festival de Mar del Plata. A lo largo de 8 jornadas, esta ciudad ubicada a orillas del Océano Atlántico, fue capital del cine.

| 18 noviembre 2011 12:11 AM | Cine | 1k Lecturas
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Tras una ceremonia digna de un festival de clase A (que es finalmente lo que es), el Festival de Mar del Plata dio por terminada su vigésimo sexta edición. Aquella noche tenía reservada una sorpresa para el cine peruano: ‘Las Malas Intenciones’, de Rosario García-Montero, fue declarada por Eliseo Subiela (presidente del jurado) como la Mejor Película de la Competencia Latinoamericana, por encima de las favoritas ‘El Lugar Más Pequeño’ (de El Salvador) y ‘Girimunho’ (de Brasil), ambos documentales. Es la segunda oportunidad que una cinta nacional obtiene este reconocimiento –‘Madeinusa’, de Claudia Llosa, había hecho lo propio en 2006. Esperamos que este premio sea un aliciente para que Rosario García-Montero insista en el difícil camino del cine personal.

En la Competencia Oficial, la gran ganadora fue la argentina ‘Abrir Puertas y Ventanas’, ópera prima de Milagros Mumenthaler, Astor de Oro a la Mejor Película y Mejor Dirección. Su competidora más cercana fue ‘Tyrannosaur’, del inglés Paddy Considine, otro debutante en el campo del largometraje. ‘Tyrannosaur’ –comentada el viernes pasado en LA PRIMERA- ganó el Astor a Mejor Guion y el Premio Especial del Jurado. También figuró en el palmarés la polaca ‘In Darkness’, de la veterana Agnieszka Holland, votada por el público como el mejor filme de la sección oficial. ‘In Darkness’ es una de las tantas producciones europeas que reconstruyen los años de la II Guerra Mundial, un nuevo recordatorio del martirio del pueblo judío y de la brutalidad de los nazis. En este caso, Holland trae a la memoria la asombrosa historia de aquellas familias que tuvieron que esconderse en las alcantarillas de Varsovia para evitar ser apresadas. ‘Kanal’ (1957), uno de los grandes clásicos de Andrzej Wajda, trata sobre los mismos acontecimientos, pero desde una perspectiva menos sentimental. Aunque es una copia menor de ‘La Lista de Schindler’ (1993) –el protagonismo es cedido a un oportunista que termina salvando vidas-, hay que reconocer que Agnieszka Holland ha sabido manufacturar una serie aspirante al Oscar como Mejor Película Extranjera.

Quedaron fuera del palmarés títulos tan notables como ‘This Is Not a Film’, de Jafar Panahi y ‘Fausto’, de Alexander Sokurov. Pero también mereció mejor suerte ‘Tatsumi’, singular trabajo de animación que rinde tributo al dibujante Yoshihiro Tatsumi, responsable de llevar el manga a la categoría de arte adulto, explorando en sus historietas algunos de los aspectos más retorcidos de la sociedad nipona. Quienes no conocíamos a este retratista de la alienación moderna, presentimos que el filme de Eric Khoo –oriundo de Singapur, autor de la aclamada ‘Be With Me’ (2005)- ofrece una visión tan personal como incompleta del genial Tatsumi. Más que un biopic, el filme es una antología de pequeñas historias de gente miserable y sin posibilidad de redención. Tan corrosiva como explícita en su crudeza –asistimos a un desfile de perversiones-, ‘Tatsumi’ es un viaje por el lado oscuro y un retrato crítico del Japón del siglo XX.

Para el autor de esta crónica, el mejor filme de la Competencia Internacional fue ‘L’Apollonide (Souvenirs de la Maison Close)’, del francés Bertrand Bonello, reconocido en el circuito festivalero por ‘El Pornógrafo’ (2001) y ‘Tiresia’ (2003). Ambientada en un lujoso burdel a fines del s. XIX, ‘L’Apollonide’ es prima lejana de

‘Medianoche en París’, pero con prostitutas en lugar de artistas. Por supuesto que no se trata de una comedia encantadora, pero tanto Bonello como Woody Allen están fascinados por un universo perdido en el pasado. Filmada íntegramente en estudio –solo hay una escena al aire libre- este drama feminista tiene la virtud de ser sensual cuando debe serlo y de ser chocante cuando no queda otra opción, además de ser francesa hasta la médula. Refugio de almas desdichadas, pero también de mujeres adelantadas a su época, la mansión es testigo de extraños rituales y de sentimientos subterráneos. ‘L’Apollonide’ tiene un maravilloso sentido de época pero es libre de introducir pantallas divididas y baladas rockeras, licencias poéticas empleadas a discreción.

Un último párrafo en la Competencia Internacional para ‘El Año del Tigre’, el tercer largometraje de Sebastián Lelio, llamado a ser una de las principales voces del cine mapochino luego de ‘La Sagrada Familia’ (2005) y ‘Navidad’ (2009). Lo interesante de ‘El Año del Tigre’ es que se plantea como un testimonio en caliente, un registro inmediato de lo que pasó en Chile tras el devastador terremoto y tsunami de 2010. Un preso escapa de prisión y sale en búsqueda de su familia, mientras que los animales de un circo deambulan libremente entre los escombros. Lástima que la ejecución no sea tan inspirada como su premisa y las comparaciones con el neorrealismo sean exageradas.

En lo que respecta a las muestras paralelas, algunos de los platos fuertes de Mar del Plata llegaron del continente asiático. Es el caso de Shion Sono, recordado por la mítica ‘El Club del Suicidio’ (2001) y ahora flamante autor de dos excelentes películas: ‘Guilty of Romance’ y ‘Himizu’, ambas estrenadas este año en Japón. La primera trata sobre una joven ama de casa que se interna en el mundo de la prostitución –una ‘Bella de Día’ (1967) que camina al filo de la navaja- mientras que la segunda cuenta la desgraciada historia de dos adolescentes que buscan ser libres en un mundo despiadado. También de Japón es ‘Scabbard Samurai’, de Hitoshu Matsumoto, una de las sorpresas del Festival y que conquistó mayores admiradores gracias a su inusual combinación de humor slapstick y drama de sobrevivencia, algo que no se ve todos los días. También se presentaron los últimos trabajos del hongkonés Johnny To –la estupenda ‘Life Without Principle’- y del coreano Kim Ki-duk –la bizarramente autobiográfica ‘Arirang’. Pero quizás la obra más cautivante de todo el Festival haya sido ‘Érase Una Vez en Anatolia’, del turco Nuri Bilge Ceylan, que pese a su argumento relativamente sencillo –la diligencia policial en búsqueda de un cadáver- acaba siendo una radiografía del estado de las cosas en la Turquía de las provincias, territorio olvidado por el progreso, escenario misterioso y hermético, enmarcado por Ceylan en grandes planos abiertos. ¿Lo más flojo del Festival? La mexicana ‘Las Razones del Corazón’, nuevo atentado de la dupla Arturo Ripstein-Paz Alicia García Diego, siendo la víctima ‘Madame Bovary’.


Claudio Cordero
Desde Mar del Plata, Argentina


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