Una nueva fuente de electricidad: las lágrimas

Vamos a querer llorar todo el día para tener nuestra propia fuente de energía, no necesitaremos miles de litros ya que no se trata energía hidráulica y es que una investigación resiente descubrió que debido a la aplicación de presión a una enzima localizada en las lágrimas produce energía este moderno método se llama piezoelectricidad.

| 07 octubre 2017 07:10 AM | Ciencia y tecnología | 2.9k Lecturas
Una nueva fuente de electricidad: las lágrimas
El cuarzo y los materiales que se ha descubierto recientemente poseen piezoelectricidad.
Por: Valeria Chuquimez

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Tiene potencial como revestimiento electroactivo y antimicrobiano que ayudaran a evitar infecciones.
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La piezoelectricidad directa se basa en la capacidad que tienen ciertos materiales para transformar energía mecánica en energía eléctrica y viceversa, por ejemplo, el cuarzo y los materiales que se ha descubierto recientemente poseen piezoelectricidad: el hueso, tendón y madera. Y sus aplicaciones actuales van desde resonadores, vibradores en celulares, sonares usados en el fondo del océano hasta la obtención de imágenes de ultrasonido.

La investigación se llevó a cabo en el Instituto Bernal de la Universidad de Limerick en Irlanda, el estudio fue publicado Applied Physics Letters en donde estudiaron la presión aplicada a la proteína lisozima que puede generar electricidad, más específicamente que se encuentran en la clara de huevo, las lágrimas, saliva y leche de mamíferos.

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La lisozima ha sido estudiada desde 1965 y gracias a todos los estudios realizados se ha llegado a conocer con precisión los cristales que posee incluso ahora se pueden sintetizar estos cristales a partir de fuentes naturales, los autores afirman que su elaboración podría tener un sinfín de aplicaciones ya que al ser un material biológico que se fabricara con elementos orgánicos no será toxico por lo que su uso sería casi ilimitado, incluso en el área de la medicina para el uso de implantes, tiene potencial como revestimiento electroactivo y antimicrobiano que ayudaran a evitar infecciones. Una de las propuestas es usar la lisozima como bomba fisiológicamente mediada que limpia energía en su entorno para la liberación de fármacos en el cuerpo.

La propiedad de la biocompatibilidad sumada al hecho de ser piezoeléctrica hace de la lisozima una alternativa a los colectores de energía convencionales, lo cual resultaría de gran utilidad ya que la mayoría de ellos tienen componentes tóxicos como el plomo.

Eso hablando solo de sus usos médicos, pero como sabemos la electricidad es vital para nuestras vidas, y ahora gracias a la investigación de energía opcional y la “piezoelectricidad” se han encontrado nuevas formas de generarla, abriéndonos más al tema, los investigadores han hecho posible que un grupo de proteínas provenientes de un microbio habitado en una sola célula sea lo suficientemente nutritivo para una cena completa – a pesar de sonar un poco asqueroso es completamente seguro y viable- ya que la energía que se usaría durante la digestión sería renovable. Sin embargo, el tema de la comida sintética fue creada como parte de otro proyecto, llamado Food Form Electricity, y se formó de la colaboración de la universidad tecnológica de Lappeerantra LUT y el centro de investigación técnica VTT de Filandia. Si no bastaron con las lágrimas o los microbios esperemos para ver las demás opciones que nos presentaran para generar energía de manera opcional.


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Fuente: > Valeria Chuquimez
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