La llegada del Hombre a la luna, ¿hecho real o la más grande ficción jamás contada?

El 16 de julio del año 1969 el mundo entero se paralizó. Todos los habitantes de la Tierra estaban pendientes del desarrollo de uno de los hechos más relevantes de la historia de la raza humana: el lanzamiento del Apolo XI hacia la Luna.

| 23 febrero 2017 07:02 PM | Ciencia y tecnología | 2.5k Lecturas
La llegada del Hombre a la luna, ¿hecho real o la más grande ficción jamás contada?
¿hecho real o la más grande ficción jamás contada?
Por: Alan Cachay
2508

Tras cuatro días de viaje y cuatrocientos mil kilómetros de travesía cósmica, los astronautas que formaban la expedición anunciaron a la NASA que su expedición había tenido éxito y que estaban aterrizando en la superficie lunar. La humanidad celebraba un éxito conjunto nunca antes experimentado. Era el primer salto en nuestra conquista del universo.

Un pequeño paso para el Hombre, una gigantesca mentira para la humanidad.

La efervescencia producida por este logro no tenía precedentes en los anales de la historia. El hecho consumía la atención mundial y la cobertura de los medios de comunicación no dejaba duda de la veracidad del acontecimiento. Las pruebas eran aparentemente irrefutables: el lanzamiento del cohete, las grabaciones de las conversaciones entre los astronautas y la NASA, los vídeos del alunizaje y las fotografías de la huella de la primera pisada de Neil Armstrong y la bandera estadounidense clavada en suelo lunar no dejaban duda en los habitantes del mundo: el Hombre había arribado a la luna.

Sin embargo el escepticismo surgió en las esferas especializadas en astronomía y hubo quienes desde el preciso momento de las transmisiones de la llegada del Apolo XI a la Luna comenzaron a cuestionar su veracidad. Bill Kaysing, analista e ingeniero de la empresa Rocketdyne, compañía que fue la responsable del diseño y construcción de las naves Apolo, fue el primero en señalar que todo se trataba de una farsa muy bien elaborada. En una entrevista sostuvo enfáticamente que no había sido posible que en miembro de la raza humana hubiese puesto un pie en la superficie de la Luna. El especialista basaba su hipótesis en su vasta experiencia y en los indicios perceptibles del suceso.

La Primera

Todo lo mostrado aquella vez parecía falso para mí. Se trataba de un sentimiento que me decía que aquello que se estaba mostrando no era real”. Kaysing expuso las inconsistencias que lo hacían escéptico. El primer elemento que lo sumergió en dudas fue la ausencia de estrellas en los vídeos de las caminatas. De acuerdo con el especialista, el oscuro espacio sideral debería ofrecer una clara visibilidad de la masa estelar y tal cosa no es apreciable.

La Primera

El segundo elemento de sospecha es la bandera estadounidense. Según el ingeniero era absolutamente imposible que el pabellón flamease en la Luna pues se trata del espacio exterior, un lugar donde no existen vientos. Luego está la falta de un cráter. Kaysing sostiene que en las imágenes mostradas al mundo no es visible la abertura en la superficie que habrían dejado las turbinas del trasbordador si realmente la nave se hubiese descendido en tierra lunar. Y finalmente, la huella de Armstrong. Para el ingeniero esta marca habría sido imposible se realizarse pues la nube de residuos provocados por el alunizaje la hubiese desaparecido.

Brian O’Leary, ex astronauta de los Estados Unidos de los años sesenta y consultor de las misiones Apolo, es otro de los incrédulos de la llegada del Hombre a la luna. “No puedo asegurar al ciento por ciento que estos hombres hayan caminado en la luna”, sentencia. Y añade: “Es posible que la NASA haya decidido tomar atajos para ser la primera nación en llegar a la Luna”, dejando entrever que probabilidad de una farsa de escala mundial.

La Primera

La carrera aeroespacial

La conjetura de O’Leary se sostiene en la coyuntura política e histórica de la época. Los Estados Unidos y la Unión Soviética se batían en la Guerra Fría y la competencia entre ambos países por el dominio del mundo se trasladó hasta el espacio. Así, quien ganase la carrera espacial, ganaría también la guerra entre ellos. En este sentido, el gobierno estadounidense ya había sido golpeado por su antagonista el cuatro de octubre de 1957 cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, el primer satélite en la órbita terrestre de la historia de la humanidad. Este suceso agudizó el temor de una guerra nuclear pues se creía que la Unión Soviética podría lanzar bombas desde el espacio hacia Norteamérica, lo cual representaba una amenaza inaceptable y una motivación gigante para llegar pronto a la Luna para neutralizar cualquier peligro instalando una base militar.

Si no podemos hacerlo, finjámoslo.

Para Bill Kaysing, que un ser humano pisase la Luna era totalmente imposible en los años sesenta. Ante esta incapacidad y viéndose en desventaja frente a la Unión Soviética, los Estados Unidos decidieron actuar la conquista de la luna. Kaysing elabora la siguiente teoría: los astronautas sí fueron verdaderamente lanzados al espacio a bordo del Apolo XI, pero jamás habrían arribado a la Luna sino que únicamente orbitaron la Tierra mientras se exhibían evidencias falsas del histórico alunizaje en todo el mundo, y ocho días más tarde volvieron a nuestro planeta en medio de toda la histeria del acontecimiento, concretando de este modo el engaño más grande de la historia del Hombre. Para que el embuste de la conquista de la Luna pudiese ser creíble, se necesitaba un escenario dónde llevar a cabo el curso de las acciones. De acuerdo con Bill Kaysing, este escenario habría sido el desierto de Nevada, más específicamente la famosa Área 51. El ex colaborador de la NASA sustenta su hipótesis en la similitud orográfica del terreno de la región con la superficie de lunar durante la noche. Resalta que la presencia de cráteres y lo árido del lugar habrían facilitado la elaboración cinematográfica de todo el material que fungió como prueba de llegada de seres humanos a la Luna.

La NASA se defiende.

Brian Welch, vocero de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos, cierra filas frente a todas las especulaciones y califica de locuras todas las versiones que afirman que el Hombre no llegó a la Luna en 1969. “Para considerar que esto fue una farsa, un engaño, ellos deben decir que todas las pruebas físicas y científicas que pueden certificar la realidad del alunizaje son un engaño. Es su modo de acción” argumenta. Sin embargo en ningún momento rebate las sospechas del presunto engaño de manera razonable ni explica por qué ningún otro astronauta ha sido enviado a la Luna nuevamente desde el Apolo XI.

Alan Cachay


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


Fuente: > Alan Cachay
La Primera Digital

La Primera Digital

La Primera Digital

Colaborador 9324 La Primera Digital