Una perspectiva diferente respecto a la edad

Por WENDY MARGOLESE: ¿Vieron el Superbowl este año? ¡Ganaron los Broncos de Denver!

| 15 abril 2016 12:04 PM | Ciencia y Salud | 7.8k Lecturas
Una perspectiva diferente respecto a la edad
Glow Images. Perspectiva sobre la edad
Wendy Margolese
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Me llamó la atención la entrevista que le hicieron a Peyton Manning, quarterback de los Broncos, antes del juego. En más de una ocasión el entrevistador se refirió a Peyton (de 39 años) como el quarterback de mayor edad que ha jugado esta final. Peyton se la pasó evadiendo las preguntas referentes a su edad, y la influencia que podía tener en su desempeño. Me pareció que no aceptaba que la edad pudiera afectar su habilidad para jugar bien.

¡Y ahora es el quarterback de mayor edad en la historia de la NFL que ha llevado a su equipo a ganar un Superbowl!

Este logro desafía los estereotipos respecto a la edad y nuestras capacidades físicas.

Para la mayoría de las personas de edad avanzada, puede que una persona de treinta y nueve años sea joven, y pocos de nosotros somos atletas profesionales, pero la actitud de Peyton respecto a su edad y sus capacidades nos enseña una importante lección. El deterioro no tiene por qué aceptarse como un hecho universal. Según algunos estudios, el envejecimiento podría estar gobernado por nuestros pensamientos y no meramente por la edad del cuerpo.

Por ejemplo: un estudio reciente realizado en la Universidad de Toronto mostró que las personas que tenían perspectivas negativas respecto al envejecimiento “creían que tenían dificultades para oír y recordar”, afirma la profesora Alison Chasteen. Los participantes de edad avanzada que tenían confianza en su capacidad de oír y recordar tuvieron un mejor desempeño. Ella afirma que lo que las personas sienten respecto al envejecimiento puede estar influido por los estereotipos tan ampliamente aceptados respecto a la edad.

Si lo que aceptamos en nuestro pensamiento afecta nuestras capacidades, el hecho de estar dispuestos a aceptar un punto de vista más espiritual respecto a la salud y el bienestar aporta a nuestras facultades y capacidades la presencia y el poder de una influencia divina. He comprobado que confiar en la comprensión espiritual de Dios en mi vida me ha ayudado a mantener todas mis funciones y facultades, más allá de la edad.

En su propia investigación de la Biblia, Mary Baker Eddy, quien consagró su vida a la curación cristiana, llegó a la conclusión de que es importante pensar que somos espirituales, en lugar de meramente físicos, y combatir la creencia tan generalmente aceptada de la edad y el deterioro. Ella resumió esta idea de la siguiente forma: “Medir la vida por medio de años solares roba la juventud y da fealdad a la vejez.... Entonces demos forma a nuestros puntos de vista de la existencia con belleza, lozanía y continuidad, más bien que con vejez y decrepitud”.

Eddy no meramente abrazó esta idea, ¡sino que la vivió! A la edad de 87 años, fundó The Christian Science Monitor, un periódico internacional que elevó el nivel del periodismo.

Una buena amiga mía tiene un estilo de vida basado en esta misma eternidad ilimitada. Ella es una abuela atléticamente activa; es la mayor de su equipo de hockey, ¡pero eso no lo impide marcar goles a menudo!

Hace poco me llamó para que orara por ella, pues, estando de vacaciones, había sufrido un tirón muscular que le impedía participar en las actividades. Ella había tenido antes otras curaciones al tornarse a Dios en oración de la forma que Jesús enseñó a sus seguidores. Hablamos acerca del mensaje del Apóstol Pablo a los Efesios, cuando dice que el Cristo hace que “todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, [reciba] su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios: 4:16).

Mediante sus enseñanzas y curaciones, Jesús, como representante de Dios, adoptó la salud y la armonía que todos podemos experimentar —a cualquier edad— por haber sido creados por Dios

Razonamos que “bien concertado y unido entre sí” significaba que todo se movía en armonía; nada podía estar dislocado o fuera de lugar si Dios, el bien eterno, era su Creador. Estas verdades espirituales acerca de mi amiga contradijeron las teorías humanas comunes de que el envejecimiento hacía que los músculos y las articulaciones fueran cada vez más frágiles. Ella decidió mantener su visión diaria acerca de la actividad y la capacidad enfocadas en “belleza, lozanía y continuidad”, sustentadas e impulsadas por la provisión y el cuidado amorosos de Dios.

En pocos días estaba completamente libre y pudo continuar disfrutando de sus actividades. Ella me dijo que no sólo se sintió bien físicamente, sino que esa armonía también se reflejó en todos los aspectos de las vacaciones.

Nuestra expectativa de tener buena salud toda la vida es el resultado de moldear nuestras perspectivas conforme a una existencia más centrada en Dios y más basada en la espiritualidad.

La edad no es un factor limitativo, ya sea que seamos un jugador estrella, o una abuela que juega al hockey.

Wendy Margolese escribe acerca de la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud; ella es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Ontario, Canadá. Twitter: @wmargolese


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Fuente: > Wendy Margolese escribe acerca de la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud; ella es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Ontario, Canadá. Twitter: @wmargolese
Carmen Olivas

Carmen Olivas

Participa como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Perú.

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