¿Qué sabes sobre Mary Baker Eddy y la Ciencia Cristiana?

Por LEIDE LESSA: Miles de personas en varias partes del mundo están practicando un sistema de curación basado en el entendimiento de la metafísica cristiana como se enseña en la Ciencia Cristiana.

| 01 marzo 2016 11:03 AM | Ciencia y Salud | 5.2k Lecturas
¿Qué sabes sobre Mary Baker Eddy y la Ciencia Cristiana?
Courtesy of The Mary Baker Eddy Library, Boston, MA.
Leide Lessa
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Este sistema de curación está basado en las enseñanzas de Cristo Jesús. Mary Baker Eddy lo descubrió por medio del estudio profundo de la Biblia, en el siglo XIX.

Vida y obra de Mary Baker Eddy

Además de la Biblia, Mary Baker desde los 9 años comenzó a adquirir conocimientos de filosofía por medio de las clases que le daba Albert, su hermano mayor, quien era alumno de la afamada universidad de Darmouth, en Nueva Hampshire, EUA. Él le dio a conocer los idiomas griego, latín y hebreo, y los poemas de Shakespeare.

Pensar, reflexionar y leer eran actividades que Mary realizaba constantemente desde que era muy pequeña. Ella era la menor de seis hijos que a diario debían escuchar a su padre leer la Biblia. Le enseñaron las doctrinas teológicas de la predestinación, el castigo eterno y el pecado original, tan comunes en aquella época. Pero ella desarrolló sus propios principios morales, éticos y de salud, como resultado de su estudio de la Biblia.

Mary se unió a la iglesia Congregacional local de adolescente, junto con sus padres, a pesar de no aceptar la teoría de la predestinación. Sin embargo, antes de unirse presentó sus objeciones a ciertos puntos teológicos con tanta sinceridad, que el Reverendo Corser admitió que él nunca había tenido un estudiante de pensamiento tan independiente y profundo como ella. Comentó que Mary tendría un gran futuro ya que era un genio intelectual y espiritual.

Debido a la mala salud que tuvo, tanto de niña como de adulta, Mary se sometió a tratamientos alopáticos, hidropáticos y homeopáticos además de seguir durante años la llamada dieta Graham, la cual consistía de unas pocas verduras, una rodaja de pan y un vaso de agua. Al ver que su problema digestivo crónico no mejoraba, su médico sugirió que eliminara las verduras y que no tomara agua hasta después de tres horas de comer la rodaja de pan. Años más tarde, ella describió su estado físico en el libro Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras: "Pasó muchos penosos años hambriento y débil, casi en estado de inanición..." Eddy usó el pronombre en tercera persona masculino para preservar una narrativa impersonal enfocándose en la lección aprendida de esta experiencia más que en ella misma.

Vivió otras pruebas difíciles, como quedarse viuda estando embarazada, perdió propiedades, la obligaron a separarse de su único hijo, se mudó 40 veces en diez años, y todas estas dificultades fortalecieron su confianza en Dios.

A principios del siglo XIX, surgió el Movimiento por la Templanza, la cual predicaba el dominio de sí mismo, la moderación, la abstinencia del alcohol, el control de los instintos, las pasiones, los impulsos y los apetitos, además de promover acciones relacionadas con la sobriedad y el desapego hacia las cosas. El 1º de febrero de 1866, en una noche de invierno fría, cuando se dirigía a una reunión del Movimiento por la Templanza en Lynn, Massachusetts, Mary resbaló en una acera cubierta de hielo, golpeándose la cabeza y la columna vertebral. La llevaron desmayada a una casa cercana. Un médico local la revisó y dijo que era probable que tuviera conmoción cerebral y lesión de la columna vertebral.

Al día siguiente, Mary despertó y pidió que la llevaran a su casa en el pueblo cercano de Swampscott, deseo que se le concedió luego de habérsele suministrado una dosis de morfina.

El 4 de febrero por la tarde, Mary pidió que le dieran su Biblia y comenzó a leer las curaciones de Jesús en los Evangelios.

Luego de unos momentos, su cuerpo que había estado frío y dolorido, regresó a su estado normal, de modo que se vistió y fue a la sala contigua a ver a sus amigos, quienes estaban a la espera de que ella muriera. El médico que la había revisado no pudo explicar la curación instantánea de su lesión, algo que en esa época no podría haberse logrado ni con cirugía.

Ese día, el 4 de febrero de 1866, marcó el comienzo del estudio profundo y minucioso de la Biblia que realizó Mary Baker Eddy, el cual la llevó al descubrimiento de la Ciencia del Cristianismo y a un método de curación espiritual que ella practicaría y enseñaría durante los próximos 44 años de su vida. A este método Eddy lo llamó Ciencia Cristiana: Ciencia, por esclarecer y demostrar la regla de la curación metafísica espiritual; Cristiana, por tener sus bases en las enseñanzas de Jesús.

Sin duda, su descubrimiento de este método de curación metafísica cristiana se debió a la búsqueda que realizó por más de 20 años tratando de entender la relación entre el pensamiento, el cuerpo y Dios. Sus experimentos en el tratamiento de las enfermedades probó de manera científica que la única causa de la existencia es la Mente divina, Dios, y el efecto, o la salud y el bienestar, es una manifestación mental.

Seis meses después de su inesperada curación, Mary comenzó a escribir apuntes sobre el libro del Génesis y lo tituló La Biblia y su significado espiritual. En 1872, Mary anunció: "Estoy preparando una obra sobre la ciencia moral y física, que presentaré al público en cuanto la haya terminado". En 1875, Mary publicó Ciencia y Salud, en Boston, MA, EUA.

En noviembre de 1878, Mary comenzó a dar sermones en una iglesia, Tabernáculo Bautista, en Boston. Durante sus sermones la gente era sanada de varias enfermedades, incluso de cáncer, pero ella decía que Dios era quien sanaba y que el poder de Dios no dependía de la gente.

Hasta 1910, el año de su fallecimiento, Eddy continuó expandiendo, reorganizando y fortaleciendo sus ideas para poder establecer la Ciencia Cristiana como una religión cristiana internacional.

La curación espiritual por medio de la Ciencia Cristiana

La curación metafísica descubierta por Mary Baker Eddy está basada en cómo Jesús sanaba y en el primer capítulo del Génesis, el cual describe la creación espiritual del hombre como la imagen y semejanza de Dios, con dominio sobre sus acciones, pensamientos y elementos externos. El capítulo termina así: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera".

La curación espiritual de una persona o de una situación inarmónica está basada en Dios, el único Espíritu y Creador de la perfección y la salud. Por consiguiente, Su creación es espiritual, perfecta y saludable, sin ningún elemento de mal, pecado o enfermedad. Además, la palabra God (Dios, en inglés) en su origen anglosajón significa good (el bien, en inglés). Al definir el bien como Dios, llegamos a la conclusión de que el bien tiene todo el poder y llena todo el espacio, y no deja ni lugar ni poder para el mal, la enfermedad o la discordia. Dios es el verdadero sanador, y el hombre encuentra su salud y armonía al comprender que es inseparable de Dios, el único Espíritu. Como la curación es espiritual, no se trata el cuerpo, sino el pensamiento.

Los Científicos Cristianos tienen la libertad de elegir cómo cuidar de todos los aspectos de su vida, incluso la salud.

Dios y el hombre

Puesto que Dios es la única Vida, Eddy dice en su declaración científica del ser que "no hay vida, verdad, inteligencia ni sustancia en la materia. Todo es la Mente infinita y su manifestación infinita, pues Dios es Todo-en-todo.... El Espíritu es Dios, y el hombre es Su imagen y semejanza. Por lo tanto, el hombre no es material; él es espiritual".

Entender que Dios no es antropomórfico, sino un Padre-Madre divino es otro aspecto clave para la curación metafísica en la Ciencia Cristiana, pues libera al hombre (a la humanidad o a los seres humanos) de las enfermedades biológicas o hereditarias. Dado que los hombres son "hijos de Dios", también son "herederos de Dios" tal como los describe la Biblia. Por lo tanto, ellos "heredan" solo lo que Dios es y tiene para ofrecer: bien, salud, paz, armonía, felicidad, etc.

Mary Baker Eddy definió a Dios como "Mente, Espíritu, Alma, Principio, Vida, Verdad y Amor", haciendo énfasis en que Dios no es corpóreo, y, por lo tanto, es divino, supremo, infinito.

El concepto metafísico del hombre que presenta la Ciencia Cristiana está separado de los conceptos de Adán y del Homo sapiens. Este hombre (que incluye cualidades femeninas y masculinas) es una idea compuesta de la Mente divina y un reflejo del único Espíritu, Dios, indivisible, omnipresente, omnisciente y omnipotente.

La Ciencia Cristiana adora a un solo Dios; reconoce a Jesús como Su hijo; y al Cristo como la manifestación incorpórea de Dios, el mensaje divino que constantemente trae a la consciencia humana pensamientos de paz, alegría y salud. La Ciencia Cristiana también enseña que el Consolador prometido por Cristo Jesús, es la Ciencia divina o Ciencia espiritual que enseña cómo podemos ver la perfecta creación de Dios.

El libro Ciencia y Salud

Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras es la obra principal de Mary Baker Eddy y el libro de texto de la Ciencia Cristiana. Presenta y explica la curación espiritual para todos aquellos que quieran practicarla, independientemente de su religión; y muestra de manera clara y lógica la relación entre la consciencia, el pensamiento y el cuerpo, y la salud como una condición de la Mente divina, no de la materia.

Ciencia y Salud es un libro pionero que presenta al mundo occidental moderno ideas metafísicas relacionadas con la salud y, por lo tanto, estuvo a la venta en el Simposio de la Facultad de Medicina de Harvard llamado "Espiritualidad y curación en la medicina". Durante varios años fue uno de los libros de mayor venta. En 1992, la Asociación Nacional de Libros Escritos por Mujeres, con sede en los Estados Unidos, seleccionó a Ciencia y Salud como uno de los 75 libros escritos por mujeres cuyas palabras han cambiado el mundo. El último capítulo de casi 100 páginas, titulado "Los frutos", consiste en testimonios de personas que fueron sanadas solo con leer el libro.

La Iglesia de la Ciencia Cristiana y el Científico Cristiano

Puesto que la iglesia de la Ciencia Cristiana tiene el propósito de restablecer el cristianismo primitivo, explica que cuando Jesús dijo: “Yo y mi Padre uno somos", él se refería a todos aquellos que comprenden que Dios es el único Creador y, por ende, Su creación es Su reflejo. El reflejo no es el original, sino que es uno con el original, iguales en naturaleza e identidad. Así como Dios es Espíritu, el hombre, Su creación, es espiritual aquí y ahora.

La mayoría de los cristianos no están conscientes del hecho de que tan solo décadas después de su resurrección, se empezó a desarrollar la idea de que Jesús era Dios. A partir de ese momento la gente comenzó a aceptar y a creer que Jesús y Dios eran uno en género y número. Sin embargo, y por razones políticas, el Concilio de Nicea en el año 325 de la era cristiana, bajo el emperador romano Constantino I, desarrolló, entre otras cosas, el Credo del Concilio de Nicea para reforzar las creencias uniformes en relación a la Trinidad.

Según lo que se presenta en la Biblia, Jesús dedicó su vida a expresar Amor, a sanar y a superar límites. El cuarto capítulo del Evangelio de Juan define a Dios como Amor. Mary Baker Eddy vio la diferencia entre Amor y amor: el amor conocido por la humanidad como el sentimiento entre la gente, y el Amor con mayúscula que se refiere a Dios.

La mayoría de las iglesias de la Ciencia Cristiana tienen escrito en las paredes la leyenda "Dios es Amor". Este Amor no juzga, no condena, no prohíbe, no hace acepción de personas, sino que ama a todos por igual.

Los Científicos Cristianos estudian la Biblia y los escritos de Mary Baker Eddy para desarrollar una relación con Dios como Mente divina, la consciencia universal que gobierna todo y a todos en armonía, y así, actúan según su comprensión espiritual.

Cuando vivimos según las verdades y las leyes metafísicas cristianas relacionadas con la existencia, obtenemos la comprensión espiritual de que el universo y todo lo que Dios crea son perfectos. Dicho entendimiento lleva a lograr y mantener la salud física, mental y emocional.

Para sanar y ser sanados, los Científicos Cristianos oran para conocerse a ellos mismos como hijos perfectos de Dios y para expresar humildad y amor puro.

Leide Lessa es Gerente Regional del Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Boston, Massachusetts, EUA, y da cursos anuales de Ciencia Cristiana en Río de Janeiro. Twitter: @LeideLessa

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Fuente: > Leide Lessa es Gerente Regional del Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Boston, Massachusetts, EUA, y da cursos anuales de Ciencia Cristiana en Río de Janeiro. Twitter: @LeideLessa
Carmen Olivas

Carmen Olivas

Escribo sobre salud, bienestar y su relación con la espiritualidad. Colaboro como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Perú.

Comparto artículos desde una perspectiva espiritual.