¿Podemos sanar la cultura de la violencia?

Por Kay Stroud: Actualmente, el problema de la violencia es prominente en nuestras conversaciones comunitarias. El terrorismo, la violencia relacionada con las drogas, el abuso doméstico e institucional e, incluso, la agresividad al volante están clamando insistentemente que les prestemos atención.

| 20 julio 2015 11:07 AM | Ciencia y Salud | 1.6k Lecturas
¿Podemos sanar la cultura de la violencia?
Glowimages. Sanar la cultura de la violencia.
Kay Stroud
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A pesar de los importantes esfuerzos a lo largo de muchos años para prevenir la violencia, para lidiar con sus efectos y para castigar a los perpetradores, existe el consenso de que la violencia seguirá aumentando y propagando el miedo en la comunidad hasta que encontremos y tratemos las verdaderas causas.

Las creencias fundamentales que subyacen a la violencia y la perpetúan son que los humanos tienen una naturaleza animal proclive a la competencia, la autopreservación y la agresión; que ciertas disfunciones cerebrales pueden ser la raíz de la violencia, agravadas por el abuso o el abandono durante la infancia, y que existen patrones culturales y sociales profundamente arraigados que llevan a un sentido distorsionado de la masculinidad y la femineidad.

Un comandante retirado de la fuerza policial compartió uno de esos abordajes: “…cuando sabía que iba a responder a un llamado relacionado con un conflicto doméstico o con violencia doméstica pasaba a buscar al pastor local.” A menudo él era capaz de brindar un punto de vista y una conexión espiritual que posteriormente resolvía el problema.

Frecuentemente se admite que reconocer la naturaleza espiritual de un hombre tiene un efecto sanador.

Los estudios de investigación psicológicos importantes han descubierto que la espiritualidad no sólo es útil, sino esencial, para la salud mental. Este es un punto importante a la hora de considerar el cambio individual y de la sociedad como un todo.

Resulta útil darnos cuenta que las cualidades espirituales por lo general se atribuyen a las mujeres —como el cuidado de los demás, la amabilidad, el perdón y la paciencia— y las cualidades atribuidas a los hombres —tales como el sentido común, la honradez, la tenacidad y la fuerza— son inherentes tanto a hombres como a mujeres.

La capacidad de Jesús de expresar tanto la paternidad como la maternidad de Dios nos brindó el punto de referencia. Y, al igual que él, nosotros de hecho estamos “sintonizados” para escuchar las intuiciones espirituales que habrán de motivar, dirigir y elevar el pensamiento.

Saber que nadie puede ser excluido de escuchar y actuar sobre la base de los pensamientos divinos puede ayudar a vencer los impulsos violentos y a comenzar a sanar la cultura de la violencia.

Mary Baker Eddy, una pionera en la investigación de los efectos de los pensamientos sobre nuestra salud, reconoció esta voz como “el divino mensaje de Dios a los hombres que habla a la consciencia humana”.

Cuando Susana (no es su verdadero nombre) se mudó de casa y consiguió una copia de ese libro, le encantó la forma como la autora describió el poder divino que gobierna al universo como Padre-Madre.

Su familia había sufrido violencia a manos de su padre durante muchos años. Pensar que su padre podía ser capaz de reflejar la suave maternidad de Dios parecía absolutamente imposible. Sin embargo, decidió dejar de luchar contra esta idea y trabajó muy duro para tratar de ver que él reflejaba esta tierna naturaleza divina, y aprendió que estaba destinado a ser cariñoso, amable, tierno.

Comenzó a reemplazar la visión que tenía de su padre y de todos aquellos hombres con los que entraba en contacto. Su pensamiento y sus experiencias gradualmente comenzaron a cambiar.

Conforme pasaron los meses, descubrió que sus padres no habían tenido ni una sola pelea y que su padre estaba tratando a su madre y a su hermana con una nueva ternura. Y así siguió los años siguientes.

Una aproximación científica al pensamiento y la oración en este sentido no blanquea los actos de maldad; más bien, expone las creencias erróneas y hace que se destruyan.

Otros cambios en el pensamiento acerca de su propia naturaleza espiritual significaron que Susana ya no se vio a sí misma como una sobreviviente de la intimidación mental, verbal o física, sino como una persona bien adaptada y equilibrada. Ya no tenía cicatrices emocionales persistentes, sino que había aprendido a amar y a ver el bien que no puede dañar.

Como la Australiana del Año y sobreviviente a la violencia doméstica, Rosie Batty, plantea, Susana verdaderamente asumió la responsabilidad de su propia vida, trayendo un cambio vital a todos los que estuvieron con ella en el proceso.

Kay Stroud escribe sobre la salud y bienestar y su relación con la espiritualidad, colabora como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para NE Australia. Twitter: @KayJStroud


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Fuente: > Kay Stroud escribe sobre la salud y bienestar y su relación con la espiritualidad, colabora como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para NE Australia. Twitter: @KayJStroud
Carmen Olivas

Carmen Olivas

Participa como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Perú.

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