Las actividades intelectuales también consumen calorías

Cada vez que terminamos de realizar una actividad mental que demanda mucho tiempo de concentración y de raciocinio podemos experimentar una fatiga similar a la de que sentimos luego de haber realizado una muy cansada rutina de ejercicios físicos. Esta sensación es real y está causada por la pequeña quema de calorías que el cerebro realiza durante las labores cognitivas. Si bien el consumo existe, la cantidad no es tan grande como para perder peso.

| 17 enero 2017 05:01 PM | Ciencia y Salud | 3.7k Lecturas
Las actividades intelectuales también consumen calorías
Las actividades intelectuales también consumen calorías
Por: Alan Cachay
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La mente y sus actividades.

Toda acción de larga atención genera un desgaste natural extra de energía pero éste no alcanza ni el ciento de calorías, afirman los especialistas. La sensación de cansancio se produce por el enfoque adicional que le imprimimos a la meta de finalizar la tarea en curso. Sin embargo los depósitos de energía física no se ven alterados y por esta razón la quema calórica que muy baja. Entonces, si se tiene un trabajo en el cual cada jornada se realizan esfuerzos cognitivos importantes, se sugiere que, inclusive si se está fatigado al volver a casa, se lleve a cabo una rutina de ejercicios físicos al menos tres veces por semana y de esta manera contribuir a mantener una salud integral tanto de la mente como del cuerpo.

El metabolismo del pensamiento

El doctor David A. Levitsky, profesor de nutrición y psicología de la Universidad de Cornell señala que la actividad metabólica del cuerpo sube durante los procesos intelectuales pero el pensamiento únicamente usa aproximadamente el 20 % de la tasa metabólica en descanso, lo cual constituye una baja suma de calorías. El especialista indica que la esta pequeña cantidad de calorías consumida proviene de la acción de captar glucosa que el cerebro desarrolla cuando concentra sus facultades del la resolución de un problema.

Hambre que no es hambre

Frecuentemente, en el curso de la realización de una actividad mental, se suele experimentar ganas de beber o ganas de comer y estas sensaciones se suelen relacionar con la quema de calorías por parte del cuerpo, sin embargo no es la razón real. Las impresiones de sed y hambre se deben a que el cerebro experimenta tensión y como consecuencia toma sedantes naturales de sus reservas lo cual se traduce en la necesidad engañosa de alimentarse. Esta hecho de particular cuidado pues podría desencadenar el inicio de un problema de sobrepeso.

Alan Cachay

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Fuente: > Alan Cachay
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Colaborador 9324 La Primera Digital