La soledad: cómo y por qué escapar de sus trampas

Las grandes ciudades dan la impresión de ser lugares hiperpoblados donde nadie tendría jamás la oportunidad de sentirse solo: vivimos en espacios muy reducidos, viajamos hacinados, es casi imposible no cruzarte con otras personas al realizar tus quehaceres cotidianos. Y, sin embargo, cada vez más personas se sienten solas.

| 16 diciembre 2016 11:12 AM | Ciencia y Salud | 4.6k Lecturas
La soledad: cómo y por qué escapar de sus trampas
El círculo vicioso de la soledad
Por: Mariana Del Rosal
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La ciudad, paradójicamente, favorece la sensación de soledad, tal vez porque al haber tantas personas, nos ponemos a la defensiva y cada vez cuesta más abrirse a los demás.

Lo mismo ocurre con los medios de comunicación y las redes sociales. Las interacciones virtuales cada vez más reemplazan a las reales. Nos ocultamos detrás de las pantallas de los smartphones o de las netbooks para no mirar a los ojos ni tener conversaciones trascendentes.

El círculo vicioso de la soledad

Son muchas las personas que viven solas, que cada vez tienen menos vínculos significativos, que reconocen no tener amigos. Pero esto puede ser muy perjudicial. Y resulta muy difícil salir una vez que hemos adquirido el hábito de la soledad. En primer lugar, el hecho de tener pocas interacciones sociales hace que cada vez tengamos menos, ya que las habilidades sociales son como cualquier otra habilidad: al no ejercitarlas, se las pierde.

Cuando casi no tenemos vida social, tendemos a evitar los eventos porque justamente nos avergüenza quedar expuestos como alguien sin vida social. Y además, nos volvemos más prejuiciosos hacia las demás personas, lo que nos impide construir nuevas amistades ya que tendemos a rechazar al otro antes de que sea el otro quien nos rechace.

¿Cómo salir de este círculo?

Admitir que nos sentimos solos y que nos gustaría tener más amigos es el primer paso a seguir. Siempre y cuando sigamos escudándonos detrás de creencias como que los demás no están a nuestra altura, que nosotros mismos elegimos estar solos o que no tenemos tiempo para vida social (por ejemplo, porque estamos ocupados con el estudio o el trabajo), el malestar no hará sino acrecentarse.

Lo siguiente es salir, exponerse. Arriesgarse a conocer nuevas personas. Inscribirse a alguna actividad que nos guste para conocer gente con quien tengamos intereses en común. Obligarse a hacer pequeñas conversaciones con los vecinos, los compañeros de trabajo o de gimnasio. Todas las amistades comienzan por pequeñas charlas y descubrir cosas que tenemos de parecido con el otro.

Por qué hace mal estar solo

No hay nada de malo en pasar algunos ratos a solas con nosotros mismos. Pero cuando la soledad es la constante en nuestra vida cotidiana, cuando carecemos de afectos que nos conozcan, con quienes podamos mostrarnos tal como somos y sentirnos cómodos, la salud empieza a resentirse.

Estudios confirman que la soledad está vinculada con problemas tales como la depresión, la hipertensión y otras enfermedades coronarias. Presupone un riesgo para la salud comparable al de la obesidad. Por eso, salir de tu zona de confort y procurar nuevos vínculos no solamente te hará más feliz, sino que también te ayudará a estar sano y a vivir más tiempo.


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Fuente: > Mariana Del Rosal
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Colaborador 9324 La Primera Digital